12 son las de la suerte , 12 son las campanadas, 12 son los meses, 12 son las horas diurnas y 12 las nocturnas,12 signos del Zodíaco, 12 eran los apósteles , 12 eran los de patíbulo, en fin 12 es un número mágico en el que todos creemos, tan importante es el 12?
Hace mil, cuando aún era un joven imberbe y aún creía en la verdades absolutas, tocaba por aquella época en los que se llamaba un Grupo, nada sexual claro, simplemente un Grupo de PACHANGA, esos que animan fiestas a base de Jalisco y Adelitas, Besos y Cumbias. Por aquella época el tocar pueblo a pueblo te daba un status, tú eras el músico, el chico joven con las que las mozas del pueblo se reían. Ninguno del pueblo era tan atrevido como el músico de pachanga, aquellas camisas floreadas, corbatitas o pajaritas, chalecos, pantalones de pinza y zapatos llenos del polvo de la plaza, las traía a todas locas.
DRAMATIZACIÓN

Tocar en remolques era de lo más recurrido, no tengo fotos de la época, pero os aseguro que era muy parecido a lo que arriba pongo.
Pues como venía diciendo "hace mil cuando tocaba en un grupo de Pachanga", nos contrataron para amenizar (así se decía entonces) la noche de Finde Año en un Pueblo de Galicia, un Pueblo Fronterizo en el que a pesar de estar a menos de 200 kilometros de casa nos llevaba casi 3 horas llegar, cuando llegabas estabas realmente cansado, pero de nada te servía pues tenías que montar todo el equipo y probar sonido para la noche.
Llegabas al pueblo y te recibían los niños llamándote "borricos", los viejos del lugar te miraban como diciendo "estos son los que nos lo van hacer pasar bien esta noche?, "Por favor el Casino?" preguntabas , "Es la Nave de Bloque en obras de allí" te contestaban, joder!!! para que hostias lo llamaran casino si no tiene ni puerta ...
Llegabas al sitio y lo primero era bajarte del furgón y entrar en el "sitio de tocar", un escenario enano en el que apenas cabía el vocalista, ahí nos meteríamos; batería, bajo, guitarra, teclista y vocalista. Dentro estaba la barra y un motón de mesas con los cubiertos puestos. "Estupendo además comeríamos y comería el pueblo entero allí, sólo hay una puerta, así que o lo hacemos bien o no tenemos escapatoria". Lo primero que hacía llegado al sitio era pedir un Martini rojo con unas lágrimas de ginebra que solían ser más que el Martini, el truco radicaba en que pedías las gotas y mientras el camarero te las servía mirándote para que le dijeses "suficiente", tu te hacías el sueco y mirabas para otro lado.
Montar era toda una odisea, las piezas pequeñas no aparecían , las grandes eran inmanejables, los niños tocándote las narices con lo de "Borricos", menos mal que empezaban a aparecer las Niñas del pueblo, ahí empezaban las sonrisitas y las miraditas. Si había alguna en las pruebas aprovechabas para tocarles alguna modernidad de la época al piano "cosas como, Glen Medeiros o temas más marchosillos como el Town Called Malice" temas que luego no harías, pero les mostrabas a las Mozas que estabas en la "onda". Te ibas al baño y aparecías ya vestido con tu super traje para tocar, una horterada, pero al menos nosotros no llevábamos nada de color Plata.
Tocaba cenar antes que el pueblo, así que rapidito cenabas, tomabas tus buenos Carajillos de Coñac y te fumabas lo que tenías... Ya empezaban a llegar las Familias enteras vestidas con sus mejores trajes y las mozas todas escotadas en pleno Invierno a menos algo bajo cero. Te subías al escenario y a tocar una horita y media antes de las uvas.
En aquél momento era complicado, sólo teníamos preparado hora y media y íbamos repetirlo durante toda la noche, el vocalista tenía muy muy mala cara, parecía que se nos iba a morir en cualquier momento. Tocamos el turno y nos paramos para tomar algo. El alcalde del Pueblo o el que pagaba nos pide al grupo que toquemos un pasodoble antes de las uvas, nos miramos los músicos y asentimos " santo remedio, él paga y tú tocas". Empezamos con "En er Mundo", hacemos el tema completo y el guitarrista mira su reloj.. me guiña el ojo, arranco de nuevo con la melodía y otra vez el pasodoble, cuando ya íbamos por la tercer vuelta, el pueblo empieza a gesticular, nosotros no conocíamos como se bailaba por esos lares, asi que interpretamos que quería más. Otra dos vueltas más de pasodoble, el pueblo estaba enfervorizado, cada vez gesticulaban más, pues si quereis Caña Más Caña Otra vueltita....
Malditos dialectos.... querían que parásemos hacía 15 minutos pues ya eran la 12 y 10, querían comer la uvas, vamos que todo el pueblo se vió perjudicado por nuestra espiral de locura tocando el pasodoble una y otra vez, mientras ellos , pobres, gesticulaban para poder comerse sus uvas de la "suerte" en paz. Los niños ahora con más razón nos volvían a llamar "borricos".
Acaso pensais que la mala suerte cayó sobre el pueblo por no comer el mágico número de uvas?
Pensais que el brillo que tenía el Casino, no volvió ser el mismo?
Creeis realmente que comer las 12 uvas es primordial para empezar el año?
Y las mozas del pueblo, habrán encontrado Varón, para asegurar su perpetuidad?
El casino a día de hoy:

Como se puede apreciar sigue sin puerta.
Una gran historia que combina magistralmente un relato tétrico en esencia (la esclavitud del arte al servicio del vil metal, y el nacimiento de una maldición) con una entretenida aventura de itinerancia musical. La verdad es que esto de los blogs gamersmafieros es muy irregular, lo mismo brotan cosas raras como cosas que valen la pena, e incluso el pene. En esta ocasión, fortunately, nos encontramos ante un texto que desprende olor a clásico. Gracias por deleitarnos Lord Kikujiro.
Supongo que la historia es real, claro, y que realmente todo aquel pueblo se comió las uvas tarde por la posesión infernal que aquella nave-casino ejerció sobre vosotros. Os imagino como la princesa gitana o lo que fuera de aquel cuento tradicional de los zapatos de baile rojos, que hacían que la niña no pudiese dejar de bailar ni quitárselos, y que finalmente le obligaron a cortarse los pies y ponerse unos de madera (repito, según el cuento) para alegría de sádicos mutiladores y compungimiento de admiradores de los pies femeninos. En vuestro caso, los malignos efluvios de aquel caseron se adueñaron de vuestros cuerpos y os utilizaron como instrumento para tejer la Maldición de las 12 (Twelve) Uvas. El siniestro aspecto que ofrece actualmente el recinto no deja lugar a dudas, quedasteis condenados para siempre, y a partir de ahora, allí donde suenen vuestras melodías, echará raíces también la suerte de los malditos. La ausencia de puerta también es sintomática; no hay puerta porque al fin y al cabo, tampoco hay escapatoria, ni dentro ni fuera del "K-Sino". Y podría seguir, pero lo de siempre, se supone que debería estar trabajando, y ahora por enrollarme habré perdido el puesto de honor de ser el primero en comentar esta entrada del ilustre Kiku, o quizá no. Ahora pulsaré el botón y veremos. (PD: nadie me ha arrebatado el puesto, ¡¡number one!!).
curioso como las tias siempre pierden "el control" por los cantantes, artistas, etc
jajaj mu bueno
Ta chula la historia
la 1º foto
#1
Muy bien desarrollada y muy entretenida,.
parece una parrafada pero en cuanto lo lees se lee facil
Brilliante narracion y buena anecdota x,D
TEngo una duda, más bien quiero saber si alguien me superó alguna vez en lo siguiente.... ¿Dormiste alguna vez bajo la barra de un bar?, quiero decir del lado de los camareros.
Se acaba el espectáculo, se le ofrece amablemente al conjunto y sus ayudantes a dormir en el pueblo, "Echarze ahi" ... y tu que vas medio ciego y te da igual todo te acuestas a las 6 de la mañana viendo las uñas amarillas de los pies del camarero que porta igual coma etílico al de sus parroquianos a esas horas.
NOTA: Yo era "sus ayudantes", yo solo, creo que fuí el primer gruppi agrario.
Nop,. tengo dormido encima de un billar con los pantalones por los tobillos, pero detras de una barra no. Me lo apunto!
mu buena la historia
. 
buena forma de narrrar una historia