Hola,
Capítulo 9 - Interrogatorio
Necesito orinar. Mi cuerpo no me lo pide, porque sus alarmas estaban totalmente inhibidas, pero mi mente parece una sirena de ambulancia avisándome de que algo va mal.
Quiero fumar. Y un poquito de skunck. Menuda movida. Esto no me está pasando. Es que me estoy volviendo loco.
El ascensor que habíamos cogido mi ángel guardián y yo ascendía rápidamente hacia la superficie provocándome esa náusea característica que genera el estómago cuando sufre el efecto de la aceleración.
Observé con cuidado a mi acompañante que estaba mi lado. Debía medir más de dos metros, y su enorme corpulencia parecía innata. La mayoría de los tipos que se alteraban la complexión artificialmente tenían alguna característica que les delataba, como una cabeza pequeña, un cuello fino o unas manos ridículas comparadas con el cuerpo.
Pero mi nuevo amigo estaba físicamente compensado, por lo que confirmé mentalmente que realmente era un 'cachas' a la antigua usanza.
Estaba claro que no quería hacerme daño, sino protegerme. No era policía, ellos siempre trabajaban en grupo, y casi siempre uniformados. Pero pude observar algunos implantes, todos de características de poder físico, por lo que debía ser alguien acostumbrado a la acción. Ya te digo, la forma como irrumpió en la habitación de Wally y me sacó de allí lo confirmaba.
Tengo ganas de abrazarme a él y romper a llorar. Quiero decirle que tengo miedo y que estoy perdido, confundido, asustado. Me arriesgué a hablar.
- Tengo que mear - dije sin poder evitar que me temblara la voz.
- Pronto - contestó. Su voz era normal.
El ascensor se detuvo. No habíamos salido a la superficie, pero estábamos cerca de ella. Sólo los edificios oficiales y los hangares de transporte público estaban ubicados en es zona.
Entramos en un pasillo con muchas puertas a los lados. Nos detuvimos delante de una. Mi nuevo amigo requirió acceso y tras dejar que el sistema verificarse su retina la puerta se abrió.
La sala que apareció antes mis ojos me dejó confundido. Eran policías, o militares, o ambas cosas. Algún cuerpo especial seguramente. Unos treinta individuos estaban esparcidos entre mesas llenas de papeles y monitores.
Atravesamos la sala y entramos en una habitación pequeña, con una mesa redonda en el centro y cuatro sillas. Mi acompañante me hizo un gesto y me senté sin rechistar. Me estoy orinando coñe.
Se sentó en la silla de enfrente y empezó a manipular controles remotos de sus implantes ubicados en su antebrazo. Seguramente estaba desactivando algunos de ellos ya que ahora se sentía seguro y no los necesitaba.
Empezó a hablar.
- Me llamo Alberto. Soy un agente de un cuerpo especial que no merece la pena nombrar.- Su voz era cortante como una cuchilla - Nos gustaría saber por qué tienes detrás a uno de los asesinos a sueldo más chungos que hay actualmente.
- No tengo ni idea - contesté - Pero es la segunda vez que me intentan matar en dos.. no tres días. -Pareció sorprendido de que no fuera la primera vez.
- Uhmm... ¿quién te ha atacado antes? - preguntó
- No tengo ni idea. Me habían tapado la cabeza con un saco. Lo único que tengo es esto - dije a la vez que levantaba mi mano vendada.
- ¿Dónde te atacaron?
- No lo recuerdo.- Le conté todo lo que recordaba, cómo había perdido el conocimiento cuando me cortaron los dedos, como me solté del sillón y cómo salí de allí vagando sin rumbo hasta llegar a la casa de Wally.
Activó un comunicador que había en la mesa y dio una serie de instrucciones, seguramente para barrer la zona en busca del lugar donde me torturaron. Me equivoqué. Estoy pensando como un histérico acelerado.
A los dos minutos apareció otro agente con una carpeta en la mano. Alberto había pedido mi historial. Por el grosor de la carpeta, tienen mucha más información de mí de lo que yo imaginaba.
Alberto pasó casi 30 minutos leyendo mi historial. Parecía que se lo estaba aprendiendo de memoria. Volvió a hablar.
- Vaya elemento estás hecho. Has penetrado en todos los sistemas gubernamentales. Al menos a nosotros no nos has destripado, que sepamos.- ¿eso es una sonrisa?
- Quizá si me dices cómo os llamáis te lo pueda decir - ¿Otra sonrisa por respuesta?
- Bueno SinSa, si no nos ayudas estás frito. No podemos protegerte todo el tiempo, y parece que los que te quieren borrar del mapa tienen muchos recursos. Vampiro es el más caro de todos los matones, por eso es el mejor.- Su voz me araña cada vez más mis oídos.
- Es que no tengo ni idea porqué me quieren matar. Ya te he dicho todo lo que recuerdo. Estaba intentando averiguar algo cuando llegaste. Por cierto, ¿sabes algo de mi compañero?
- Estará bien. Mandé un aviso desde el coche para que fueran a por él. Vi que le alcanzaron en un brazo, así que deja de preocuparte por él y centra tu mente en ti, que lo tienes jodido.
- Pero ¿cómo sabías que me estaban atacando? -pregunté
- No lo sabíamos. Estábamos tras la pista de Vampiro y nos llevó hasta ti. Necesito saber qué enemigos tienes. Dime, ¿a quién le puede interesar verte muerto?
- Lo único que se me ocurre es que alguna de mis penetraciones no haya gustado demasiado a alguien, y trate de vengarse. Pero últimamente no he hecho penetraciones de entidad suficiente como para tener a ese hijo de puta detrás mío.
- Háblame de tus últimas intrusiones.- Me pidió
- Penetraciones - le corregí.
- Vale lo que tú digas. Todos los penetradores sois iguales. Vuestra jerga es sagrada. Menuda gilipollez.
- NO es eso - volví a corregirle, esta vez ofendido por su reprimenda - una intrusión no es lo mismo que una penetración, la intrusión.. - iba a explicarle la diferencia pero me interrumpió secamente.
- Que sí que lo que tu digas, cuando te vaya a visitar a la tumba ya me leeré despacio un artículo que lo explique bien.
Continuó - Pero ahora me cuentas que cagadas has hecho recientemente. - Buff.. si ni siquiera diferencia una intrusión de una penetración a ver cómo le explico mis últimas hazañas, que coño cagadas, auténticas hazañas.
- A ver como te lo cuento.- dije pausadamente.
- Fácil. Dime, ¿dónde penetraste por última vez? - volvió a interrumpirme. Me estaba poniendo nervioso, lo que me hacía recordar cada vez más mi necesidad de orinar.
- En la empresa InfoArco. Saqué una serie de concursos para asignar nuevos proyectos que aún no han sido publicados.
- ¿Dónde está esa información? - me preguntó.
- En mi equipo. - contesté.
- Bien, vamos a conectarnos a él y ver que es lo que tienes.
- Imposible. Lo dejé cerrado. sólo el equipo de Wally, donde me salvaste, tiene permitido el acceso remoto a mi ordenador. Pero no creo que los datos de InfoArco tengan importancia. Además evité la jaula a la perfección por lo que no pueden saber que les penetré.
- ¿Jaula? ¿Qué es eso? ¿más jerga?
- uhmm.. si realmente quieres saberlo voy a necesitar unos minutos para explicártelo.- Por fin hablábamos algo sobre lo que tenía control.
- Tienes tres. - bah, en dos se lo dejo claro, sin decirle una palabra de cómo se hace realmente.
- Vale. Cuando alguien entra en un sistema, dependiendo de a dónde acceda o qué haga, se activa una 'jaula' contra esa conexión. Esa Jaula recoge todas y cada una de las operaciones que realizas en el sistema y las almacena en un lugar. Sobre este lugar hay un proceso que se encarga de replicar esta información a otra máquina, y en esta otra se vuelve a replicar. Así durante un número indefinido de veces.
El truco consiste en saber rastrear todos esos ficheros de seguimiento. Ir modificándolos para que no aparezcan una serie de operaciones, y al final conseguir que la última replicación sea tu propia máquina. De esa forma la lista de ficheros replicados se detiene y está totalmente controlada por ti.
- Parece fácil. Vosotros los penetradores con tanta jerga y con el implante de vuestro segundo pene, hacéis dos chorradas y os créeis algo.- Se está pasando. Pero esta vez no le voy a contestar. Cuanto menos importante parezca lo que hacemos, menos caso nos harán, y podremos seguir penetrando hasta el sistema más resguardado.
- Por eso no creo que InfoArco sea relevante. - Hala, explicado.
- Ya, pero de momento quiero asegurarme. Vamos a tu casa. No sé si la máquina de tu amigo seguirá operativa.
- Pero si vamos a casa de Wally podemos volver a conectarnos y además así sé si está bien.
- No tenemos tiempo. Le puedes llamar desde el coche. Espera un momento. Volvió a hablar por el intercomunicador tan bajo que no pude oírle.
Volvimos al ascensor en dirección al coche.
Joder, no he meado.
Regards (las plantas)
Siguen estando muy bien
esta parte algo mas tranquila, pero supongo que toda historia necesitara de partes mas tranquilas 
Tan sólo dime cuantas partes hay porque me estoy comiendo los dedos de la esperaaaaaaaaaaaaaaa
Muy bien, como siempre.
sinsa
ios sigue que nos va a dar algoooooo 