Valoración: 9
La noche brillante (C6)

Hola,

 

Capítulo 6 - El Cambio

 

 

No podía respirar. Tenía el pecho hundido. Todo mi cuerpo volvía a rebosar de adrenalina asquerosamente. Pero esta vez al menos no me había meado de miedo. No me había dado tiempo.

Si ahora pudiera me mearía, me cagaría, pero los nervios no me dejan.

 

No quería mirar al conductor, el bestia que me había sacado de casa de Wally, posiblemente salvándome la vida. O sea que debe ser de los buenos. A Wally le habían disparado, no sé con qué, pero debía de ser algo brutal, para poder atravesar la pared y reventarle el brazo. 

No me atrevía a mirarle. Observé la carretera, ese inmenso túnel con cientos de ramificaciones.

Pero esto antes no era así.

 

El cambio no fue rápido. Al principio, nadie hacía caso. Los avisos de los ecologistas sobre la rápida desaparición de la capa de ozono y la inminente muerte de la naturaleza golpeaban una y otra vez inútilmente las puertas de los mandatarios, los cuales asumían que el sistema necesitaba la contaminación y los recursos naturales para dar la comodidad y riqueza que su pueblo pedía. Ya se encargarán del medio ambiente los que vengan.

 

Empezó a afectar a las personas. El cáncer de piel apareció. No muy rápido, pero ahí estaba. El sistema ocultó el incremento paulatino de esta enfermedad, por miedo al pánico general. A cambio, una serie de recomendaciones sobre la exposición al sol empezaron a aparecer en todos los medios de difusión, al principio una vez al día, después varias, hasta que desaparecieron. Ya no había recomendaciones, sino hechos. No se podía combatir por mucho factor solar de protección que te pusieras. Las radiaciones penetraban cualquier filtro cutáneo, y la única manera de protegerte era con ropa, ropa de tipo plástico transpirable que sólo los más ricos podían tener.

 

Las zonas tercermundistas fueron las primeras en caer. La gente moría por las radiaciones, los cadáveres se amontonaban de tal forma que provocaban focos de nuevas infecciones y plagas que a su vez provocaban más muertos. Fue entonces cuando los mandatarios de las ricas naciones, ‘el sistema’, se asustó y puso cartas en el asunto.

 

El tema era sencillo. Había que restaurar la capa de ozono. Los mejores científicos del mundo, los que quedaban, estudiaron una solución. La verdad es que estudiaron varias, casi todas fallidas ... un toldo anti radiaciones, una alteración genética del ser humano para poder asimilarlas, reforestación, incluso se comenzó un proyecto para lanzar colonias al espacio, pero no se había avanzado hasta ese nivel y ya no había tiempo.

 

Mientras, la gente seguía muriendo y muriendo, los alimentos escaseaban e incluso las potencias más ricas empezaban a colapsarse. Al final, no hubo solución. Murió un setenta por ciento de la población mundial, y el proceso se estabilizó. Poco a poco la gente fue creando una nueva sociedad ajustada a la nueva naturaleza. Ya nadie salía por el día. Los recursos eran suficientes para los supervivientes y se fueron acoplando al nuevo sistema de vida. La energía solar recogida por el día era reciclada en luces para la noche, después se crearon carreteras subterráneas entre las zonas, permitiendo el traslado diurno.

El hombre se acostumbró a vivir por la noche y a dormir por el día. Empezó a palidecerse, y sólo las modas traían el moreno a la piel de la gente (siempre, eso si, a través de los rayos uva). También se acostumbró al aire filtrado por los inmensos cañones purificadores, ya que aunque por la noche se podía salir, la gente pasaba mucho tiempo en las edificaciones, acostumbrados quizá, a la época en la que se vivía por el día protegido. Nadie echaba de menos un paseo con el sol de la tarde en otoño, al revés, solo de pensarlo les entraba pánico.

 

Hoy existen macrociudades autosuficientes, rodeadas por la desolación del desierto y solamente comunicadas por entramados de carreteras y pasos subterráneos.

 

El coche se paró en una plaza libre de una de las zonas de aparcamiento. El conductor - la bestia salvadora - se volvió hacia mí y dijo :

 

- Sígueme.

 

Salí del coche y me introduje con él en uno de los varios ascensores que había en la plataforma de elevación, desde donde se accedía a los edificios exteriores.

Volví a sentir miedo.

 

Regards (las plantas)

20 Nov 2007, 00:57
#1

Hola,

Después de este capítulo voy a tomarme un descanso.

Por lo que observo mi relato está perdiendo fuerza y necesita más concentración.

Seguiré escribiendo pero intentaré pulir más lo que publique, para que aunque tenga pocos lectores, disfruten con ello.

No os preocupéis porque todas las incógnitas serán debidamente resueltas. La historia existe, sólo hay que plasmarla.

Es mi intención el hacerlo lo mejor posible (bervigracia ojalá esta vez los tripis están más frescos )

Regards(las plantas)

20 Nov 2007, 14:41
#2

Jajaja tú si que le das al Braindeth ese jajajaj

Mola la historia y me dejas con ganas de más, pero entiendo que quieras tomar un tiempo para poner cada cosa en su sitio y no perder la frescura y el dinamismo que lo envuelve desde el primer relato.

Saludos.

20 Nov 2007, 16:16
#3

tomate tu tiempo, pero continuala cuando puedas

20 Nov 2007, 21:12
#4

we want more ejandemore

23 Nov 2007, 13:03
#5

Tienes más lectores de lo que parece... solo que algunos lo hacemos en silencio tal y como otros sufren las almorranas.

Eh... tal vez no he estado muy acertado con el simil, pero tu ya sabras entender y disculpar... los tripis no han mejorado.

23 Nov 2007, 18:56
#6

Sip, opino = k KillerPijos, ya espero la proxima pronto k mola muxo la historia.

Regístrate para poder comentar.

Si ya estás registrado solo tienes que iniciar sesión.

 
Juegos
Plataformas
Los + visitados