Hola,
Capítulo 4 - Vampiro
Alberto seguía leyendo el informe. Una y otra vez repasaba la vida de Vampiro. Iba cambiando de ventanas en el monitor buscando los detalles de cada informe. Fotos, rastros, armas, asesinos asociados al caso.. todo lo que tuviera que ver con Vampiro. Volvió a repasar.
Realmente se llamaba Alberto, como él. Pero desde muy pequeño comenzaron a llamarle Vampiro, por su enfermedad genética. Muchos padecieron esta enfermedad al principio, cuando se produjo el cambio, pero ahora era raro encontrar alguien así. Tenía una parte positiva, su sentido del olfato era extremadamente alto. Podía detectar todos y cada uno de los olores que le rodeaban, asimilarlos, clasificarlos y reconocerlos rápidamente. Pero esto provocaba dolor, mucho dolor. La zona del cerebro encargada de ello, se saturaba inflamándose y golpeando contra el cráneo. Sólo un olor le calmaba. La sangre humana.
A los seis años, presenció como un individuo violaba y estrangulaba a su única hermana. El padre llegó a tiempo para atraparle y reducirle. Con una bota puesta en la cabeza del asesino, que estaba atado y tirado en el suelo, el padre se inclinó levemente hacia él y le introdujo lentamente por el cuello un cuchillo de cocina de veintitrés centímetros de largo. Durante todo el proceso, Vampiro estuvo tranquilo, relajado, seguramente la primera vez que no le dolió la cabeza.
A los diez años mató a un compañero de clase y lo descuartizó para poder volver a oler la sangre. Fue internado en un centro especial para dementes, donde seguramente soportó los dolores durante más de cinco años, hasta que se escapó. Nunca se le ha vuelto a atrapar desde entonces.
A partir de los dieciocho años, vuelven los informes relacionados con él. Parece que estuvo un tiempo buscándose la vida, matando en oscuros callejones para conseguir dinero y olor, sobre todo olor a sangre, a tenor de las carnicerías mostradas en las fotos digitalizadas. Después comenzó a trabajar como mercenario de la droga, llevando a cabo auténticas matanzas, eso sí, mucho más organizadas y meticulosas que antes. A partir de aquí, se observa como va mejorando en su trabajo, especializándose en torturas y en el arte de matar. Menudo elemento.
Y ahora tenía que ir a por el. Ni siquiera sabía para quién trabajaba en esos momentos, ni por qué tenía que matarle, pero las órdenes eran muy precisas. En diez minutos llegarían a un edificio abandonado donde se encontraban cuatro hombres, posiblemente más, pero cuatro a los que había que eliminar. Y uno de ellos era Vampiro.
El método no era el habitual, habían tomado medidas especiales. Se habían lavado meticulosamente para evitar cualquier olor que les delatase. Llevaban un desodorante inodoro especial, y no utilizaban ninguna ropa relacionada con los cuerpos policiales, ni siquiera el antibalas que sólo su grupo tenía.
Llegaron al edificio y activaron los scaners. Sólo detectaban tres cuerpos de calor. Había uno de los individuos en la puerta principal, seguramente haciendo guardia. Los otros dos estaban juntos dos plantas más abajo, seguramente mirando algún hológrafo porno.
Reducir al primero fue fácil. A través de la fachada le alcanzaron con un disparo de ondas que hizo reventar su cerebro en cachitos antes de que pudiera pensar que algo ocurría. Primer elemento eliminado. Pero había que actuar rápido. Posiblemente informaría periódicamente a sus compañeros, entre ellos Vampiro. Empezaron a descender.
Alberto bajaba las escaleras sin respirar, su implante neural le permitía hacerlo durante más de diez minutos, lo que le daba tiempo de sobra para apuntar con precisión a sus presas.
Antes de bajar la segunda planta, el fusil lanzó el aviso de que su objetivo era alcanzable a través de las paredes que había hasta llegar a él. Hizo una señal de listo. Su compañero, encargado de la otra víctima, se puso a su altura y también marco su otro objetivo.
Dispararon al unísono acertando en la cabeza de uno y en el cuello del otro. Alberto deseaba que el suyo fuera Vampiro.
Veinte minutos después, habían reconocido toda la zona, y tras identificar los cadáveres, no habían encontrado rastro alguno de Vampiro.
Pero habían encontrado una foto, con un nombre y una dirección. Posiblemente era la nueva víctima de Vampiro, y posiblemente sería muy tarde para salvarla.
Alberto pidió confirmación a la central, y salió en dirección de la casa indicada en la foto, en busca de aquel individuo, un tal SinSa.
Regards(las plantas)
muy bueno como los otros 3
mmm, me quede kon las ganas
esperando al 5!
Me voy a cagar en todas las plantas
no nos dejes así, haz un pelín más frecuentes tus entregas 
hola esta