Valoración: 9
La noche brillante (C3)

Hola,

CAPITULO 3 - Brainderth

 

Nunca imaginé que pudiera correr tanto.

Nunca imaginé que el miedo y la confusión segregasen tal cantidad de drogas y sensaciones corporales. La mandíbula desencajada iba a explotarme.

Encontré una calle que me era conocida. Gracias a Dios todavía estaba en mi ciudad. Tenía que razonar durante unos segundos o la histeria me provocaría un paro cardíaco. Me detuve en un callejón que yo conocía a cuatro calles de mi casa. Me sentía mal, muy mal. Necesitaba ayuda médica urgentemente. Recurrir a un hospital me asustaba. Tendría que dar explicaciones ( se me escapó una risa gutural al pensarlo ). Y habría un informe a la policía. Y además, desde el momento en el que mis datos fueran introducidos en la red del hospital, cualquiera con un poco de software podría averiguar mi paradero. Los sistemas de los hospitales suelen ser los menos protegidos. Estoy acojonado.

Necesitaba un médico. Un médico con la instrumentación y ayuda necesaria para curarme.

Y tampoco pensaba acercarme más a mi casa. Decidí no volver a esa casa nunca más en mi vida.

Tengo que ir a casa de Wally.

Según me iba acercando, sentía que me quedaba sin fuerzas. El dolor de mi mano era insoportable. Mi cara despertaba a través de rugosos aguijonazos de dolor. Mi hígado pedía por favor una cuchilla para cortarse las venas. Mi apariencia debía de ser patética y en cada esquina rezaba para no encontrarme con ningún sistema de vigilancia policial.

Sería más difícil que me encontraran en casa de Wally ya que nuestra relación la conocían muy pocas personas. Pero sabían dónde vivía yo. Pero a lo mejor ya no existen. A lo mejor ya ha pasado todo. Necesito drogarme.

 

Por fin llegué a su casa. Mi huella ocular estaba registrada para acceso directo a su casa, pero decidí llamar directamente para no dejar rastros ( ¿ a quién ? ). Cuando recordé que sin mandíbula me sería difícil darme a conocer, me insulté internamente y pulsé el acceso. Siempre que era escaneado ocularmente por un sistema de seguridad me acordaba de la frase publicitaria: “ Hemos cambiado el ojo de la cerradura por la cerradura del ojo ”. Menuda gilipollez. Según entraba pude escuchar a través del intercomunicador los repetidos intentos de Wally por descubrir quién había llamado. Eso me tranquilizó. Estaba en casa. Podría ayudarme. Necesitaba a alguien con la mente despierta y tranquila que me calmase y que razonase lo ocurrido.

 

Entré en su apartamento sin problemas y me sentí a salvo ( ¿ de qué ? ).

Le encontré en el “ cuarto de guerra ” disponiéndose a conectarse al sistema. Cuando se volvió al oírme entrar se asustó.

 

- Pero que cojones...¿ SinSa ? Dios, ¿ qué te ha pasado en la cara ? ¿ Qué hostias te ha pasado ?

 

Wally era el único que me llamaba por mi nick, y yo se lo permitía porque él era el único que conocía su significado.

 

Esta vez ni siquiera intenté hablar y me dirigí directamente a su consola. En dos segundos el sensor de retina se ajustó a mi ojo. Cerré todos los accesos a sistemas externos y activé un editor de textos. Empecé a teclear.

 

- necesito medico    el mejor    nodetectable  inf ormes ni rastros informáticos.

 

- Vale, espera..., el Joe. Sí, voy a llamarle, pero ¿ qué te ha pasado ?

 

- llama

 

 - Está bien, te ayudaré a acostarte mientras llega.

 

- NO    DIGAS NAD A NADIE ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! 111

 

Camino de la habitación sentí como si mis sesos resbalasen con exceso de gravedad en busca de la paz de mis zapatos. Mientras rompía a llorar me desplomé de nuevo sin conocimiento.

 

 

- SinSa, despierta tío, llevas durmiendo más de 48 horas y no has meado ni una sola vez. Joe me dijo que con diez horas sería suficiente para que te recuperaras. ¿ Qué tal estás ?

 

Después de unos cuantos sonidos incoherentes conseguí hablar. Era difícil con la lengua hinchada.

 

- Jodido, Wally, estoy muy jodido. Me duele todo el cuerpo.

 

Recordé la mano. La miré. Estaba vendada. No sentía nada. Sí, sentía dolor. Apagado por alguna droga, pero era dolor. Pregunté rápidamente.

 

- ¿ Cómo tengo la mano ?

 

- Joder tío, menuda carnicería. Joe dice que los cortes han sido hecho a muy mala leche. Tenías un cacho de cáscara de mejillón clavado en uno de ellos. Te cortaron los dedos con una cáscara de mejillón afilada. Flipo.

Deberías mear. Vas a explotar. Recuerda que la sensación de la orina nos abandonó hace mucho tiempo.

 

Era cierto. El skunck, como todas las drogas, tiene muchos precios. Volví a observarme la mano. Esta vez me palpé la venda buscando el reloj que Wally me había regalado tiempo atrás y que cada seis horas me avisaba de mi necesidad fisiológica. No estaba. No quise tocar más la venda. Camino del cuarto de baño repetí la pregunta.

 

- ¿ Cómo tengo la mano ?

 

- Está totalmente desinfectada y fuera de peligro. Igual que tú. Joe ha hecho un buen trabajo. Le caes muy bien. Al no encontrar los dedos para volvértelos a poner te queda la opción de las prótesis. Menuda putada tío. De todas formas no tendrás ningún problema. No te preocupes por eso. ¿ Tienes hambre ?. No, claro.

 

Otro efecto del skunck,. Se dirigió hacia la cocina. Levantarme a mear me había provocado mareos. Decidí no seguirle y volver a la cama. Comencé a aclarar mis ideas. Recordaba claramente la última vez que estuve consciente. Recordaba claramente el dolor. Volví a marearme. Esta vez no pude reprimir la náuseas. Vomité bilis. Wally regresó con comida.

 

- Come. Te sentirás mejor. Joe me ha dicho que durante una semana sólo podrás fumar ártesis, así que te he preparado un buen porro para después de comer.

 

- ¿ Cuando fue la última vez que me viste ? Quitando esta, claro.

 

- El Viernes.

 

- ¿ Cuándo llegué a tu casa ?

 

- El Domingo. Eran las 2 de la mañana.

 

- Joder, estuve cinco o seis horas corriendo. ¿ Qué día es hoy ?

 

- Martes

 

- Joder..., joder. Necesito saber que hicimos el Viernes. Recuerdo que estaba penetrando en el sistema estatal para una historia llamada “ InfoArco ” y ... y...

 

- ¿ Y no recuerdas nada más ? No jodas tío. ¿ De verdad que no te acuerdas de nada ?

 

- Sí, joder. Claro que me acuerdo de muchas cosas.

 

Le conté todo lo que recordaba. Según lo hacía, Wally me respondía con un calmado silencio que me reconfortaba. No tardé mucho en acabar. Terminé de comer. Repetí el relato varias veces intentando recordar todos los detalles mientras fumaba del porro de ártesis. Me empezó a doler la cabeza. El ártesis de Wally nunca ha sido de los mejores.

 

- Y eso es todo. ¿ Cómo lo ves ?

 

Comenzó a hacerse otro porro. Pocos segundos después lo encendía guiñando sus saltones ojos. Este es mi Wally.

 

- Vamos a ver tío. Tengo algunas ideas sobre lo que ha sucedido. - Wally pensaba rápido, siempre lo había hecho. - Pero antes voy a contarte lo que yo sé. El Viernes, llegué a tu casa poco antes del amanecer. Acababas de ducharte y te estabas vistiendo. 

 

No me acordaba.

 

- Por cierto que tu penetración había sido un éxito y me comentaste que esta vez tenías la transferencia de tu dinero antes de lo habitual, ¿ te suena ?

 

- No. Pero eso, aunque no es normal, me ha ocurrido otras veces.

 

Me pasó el porro.

 

- Ya, ya. Intento destacar los hechos más relevantes, tranquilo. Bueno, pues nos fuimos a cenar y luego fuimos a mi casa. Eso lo hemos hecho muchas veces.

 

No me acordaba.

 

- Estuvimos conectados al “ Sensaciones ” un par de horas, y luego la tomamos.

 

- ¿ Qué tomamos ?

 

- Brainderth.

 

- ¿ Nos metimos Brainderth ?

 

Un escalofrío me arañó la espalda. Creía que nunca la probaría. El Brainderth había suplido con creces la falta de producción de heroína hacía mucho tiempo. Era la droga más dura y adictiva que existía. No podía ser cierto. Había visto demasiadas veces el efecto que producía en las personas. Personas que dejaban de serlo al consumirla y que ninguna superaba el mes de adicción. Pero algo encajaba. Las pérdidas de memoria eran uno de sus efectos. Me acabé el porro. Continuó.

 

- Tú tomaste media dosis y yo tres cuartos. Menudo viaje. Estuve vomitando y con diarrea tres horas y media seguidas. No te preocupes. Joe nos ha limpiado así que no tendremos síndrome. Si lo llego a saber le habría llamado antes.

 

Eso era cierto. Mi hígado todavía no me había molestado. La limpieza no sólo evitaba los efectos secundarios del Brainderth sino que me daba al menos dos semanas de estabilidad física y mental sin necesidad de skunck.

 

- Después de flipar casi cuatro horas, nos empezó a bajar y tú te marchaste a casa y yo al cuarto de baño a realizar mi “ odisea intestinal ”. Esa fue la última vez que te vi con la mandíbula derecha. Voy a por unas cervezas y a cambiarte el vendaje de tu mano mientras masticas todo esto.

 

Empezaba a sentirme bien. El ártesis gestionaba perfectamente todas las sustancias placenteras que le quedaban a mi cuerpo expandiéndolas con intensidad. No evitaba las numerosas preguntas que se clavaban como agujas en mi cerebro, pero me hacía pensar con calma y fluidez.

 

Me quedé dormido.

Regards(las plantas)

09 Nov 2007, 12:19
#1

A ti te tiene que gustar to lo relacionao con el Cyberpunk en?

Saludos

09 Nov 2007, 15:30
#2

No se que tendran estas historias SuinSa, pero enganchan muy bueno

09 Nov 2007, 19:50
#3

muy bueno tio

10 Nov 2007, 13:45
#4

Tio te lo digo x tu propio bien te van a empezar a salir callos en los dedos(si no los tienes ya) .

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