Hola,
Sejjus estaba impaciente. Llevaba mucho tiempo esperando este momento, y ahora, parecía imposible que hubiera llegado. Entró en la sala principal temblando. Tenía demasiados nervios. La comisión era demasiado importante para no tenerlos. Pero esto no iba a detenerle. Se sentó enfrente de las cinco púricas que formaban la comisión. Reconocía el rostro de dos de ellas, antes de haber sido elegidas. Las había visto en el SIG hacía tiempo rebuscando información sobre astronomía en plano 6.
Los otros tres rostros le eran desconocidos, pero le resultaban igual de impresionantes. No pudo evitar observar detenidamente la parte visible de las cinco. Sus cuerpos eran uno, como una gran tubería de la que salían cinco pequeñas, los cinco cuellos que sujetaban las cinco cabezas. La tubería grande estaba suspendida a poca distancia de suelo, seguramente con algún sistema de control de gravedad. Su superficie parecía metálica, aunque a veces parecía deformarse como si un gran corazón latiera dentro.
Durante los últimos 50 años de su vida se había estado preparando para algún día ser uno de ellos, uno de los cinco miembros de la comisión, y pese a saber que su condición masculina se lo hacía más difícil, siempre esperó que el destino y la suerte le regalaran una oportunidad para conseguirlo. Y ahora la tenía. Llegar a ser uno de los diez candidatos a púrico había sido fácil.
El sistema político empezaba a tener problemas con ideas radicales sexistas, necesitaban tener un candidato varón, y él era el único completo que reunía las condiciones. Pero seguramente moriría sin pasar de ahí, de ser un candidato.
Cuando decidió asumir el control personal de las investigaciones diez años atrás de la incidencia reportada en el sector A-9, no esperaba que fuera importante, seguramente acabaría siendo un error en los sistemas de escaneo de larga distancia, cosa muy habitual.
Pero siempre que podía, usaba parte de su tiempo en este tipo de cosas, buscando algo raro, algo especial, algo que le reconociese como "El descubridor" y le llevase al máximo nivel humano, a ser un púrico, pese a ser hombre, aunque se hubiera demostrado que el cerebro femenino tuviera características 100 veces más óptimas que el masculino para eso.
La reunión comenzó. Sejjus sabía muy bien lo que tenía que hacer. Mandó una orden filárica a su sistema, dando paso a toda la investigación realizada sobre el contacto. Las cinco púricas, como una sola, penetraron en sus registros, absorvieron toda la información en menos de un minuto y cerraron la conexión filárica. La reunión había terminado. Se levantó de la silla y salió con el mismo silencio que hubo en el poco rato que duró la reunión.
Ahora sólo quedaba esperar. El comité analizaría todos los datos, las secuencias, incluso los pensamientos registrados de todos los implicados. Y tendrían que enfrentarse a la existencia de los rXogs, descubierta por casualidad 5 años antes por un enlazador de perfiles de acceso de nivel 12 que había descubierto un cambio en la manera de actuar de los filtros de acceso de su programa.
Por mucho que intentara provocar un rechazo absoluto de toda entrada, había una, elegida al azar entre millones, que siempre tenía acceso hasta el núcleo, y rebuscando, siguió esa entrada hasta el origen, la nave rXog del cuadrante A-
Y de no ser por el rápido acercamiento de la nave al planeta Tierra, todo habría seguido igual. Los accesos alienígenas estaban perfectamente regulados, y nunca podrían acceder al sistema real, el sistema sobre el que cohexistían los púricos, y sólo una réplica de éste estaba siendo afectada.
El contacto ya se había producido. El comité sabría de la existencia de los Jjahhas, de las muertes de varios humanos, agentes entre ellos, y de la nave terrestre que estaba a punto de alcanzar a la nave rXog. La decisión de no detenerla era el mayor riesgo que había decidido tomar, pero algo le decía que esa nave era clave en el contacto alienígena. Porque ellos también estaban permitiendo que se acercara. Las dos sondas enviadas dos días antes habían desaparecido nada más dar el salto cercano a Plutón.
Y ahora el comité evaluaría la situación, y Sejjus sabía que una de las decisiones prioritarias sería cambiar el comité, porque se enfrentaban a algo desconocido, y él era el que más sabía sobre eso, y además era un candidato, luego el paso a dar sería asumirle como púrico, como uno de los cinco. Las decisiones a tomar después serían mucho más coherentes, ya que en ellas intervendrían todos los especialistas del tema, o sea, él.
Llegó a su habitáculo y se acomodó en su sillón, esperando una respuesta. En menos de una hora volvería a ser convocado por el comité, y entonces sabría su futuro. Ignoró el escalofrío que le produjo el pensar que tal vez se había equivocado al vivir con la única idea de llegar a ser púrico, de ser parte del comité que controlaba y decidía el futuro de todos los hombres, de ser un semi Dios omnipotente.
Regards(las plantas)