Ésta idea surgió de mi cabeza hará unos 3 o 4 años en una clase de
filosofía, así que es totalmente propia (es posible que algunas
personas no compartan su opinión conmigo aunque sea bastante... lógica).
Intentaré ser lo más breve posible.
Supongamos que tenemos dos planetas copletamente iguales.
Planeta
A
Planeta B

Tenemos el planeta A en un plano distinto al de B de forma que no se afecten entre si y que a la vez sea igual el uno del otro.
Los dos planetas tienen la misma forma, el mismo peso, el mismo tiempo
de vida. Son afectados por las mismas gravedades, han tenido la misma
erosión a través del tiempo, etc.
A partir de estas condiciones deducimos claramente que estos dos
planetas evolucionarán de la misma forma. Por ejemplo si uno es
destruido por un meteorito el otro también, ya que como he dicho les
afectan las mismas cosas. Si se crea una atmosfera en uno de ellos en
el otro también, por las causas dichas anteriormente.
Bien, ahora cogemos una rosa. La misma rosa, la ponemos en cada uno de los planetas.
Rosa planeta
A
Rosa planeta B

Supongo que estamos de acuerdo en que la rosa evolucionará de la misma
forma en los dos planetas. Vivirá y morirá al mismo tiempo y crecerá de
la misma forma.
Y aquí viene el momento conflictivo.
Hasta éste punto todo el mundo suele estar de acuerdo conmigo pero a partir de aquí las opiniones son varias y variadas.
¿Que pasaría si pusieramos una persona? La misma persona la ponemos en
el planeta. Las mismas causas, misma gravedad, condiciones
metereológicas, mismas fuerzas...
Gracias a Antoine de Saint Exupery por su libro "Le petit Prince" y porque sin él puede que esto nunca se me hubiera ocurrido ^^

El petit príncep: Edición en catalán (libro completo para su lectura)
El principito: Edición en castellano (libro completo para su lectura)
Un alumno se presentó ante el gran Maestro Ikkyu para preguntarle:
- Maestro, ¿tendrías la bondad de escribirme algunas máximas
sobre la suprema sabiduría?.
El maestro escribió entonces en un papel: ¡Atención!
El alumno, un tanto sorprendido, preguntó.
- ¿Esto es todo? ¿No vais a escribir algo más?
El maestro, ante la insistencia del alumno, cogió de nuevo el papel
y añadió dos palabras más:
Atención. Atención.
El discípulo, aún más turbado, dijo:
- En verdad que no veo una gran profundidad, sapiencia y agudeza en lo que
acabáis de escribir.
Demostrando su GRAN PACIENCIA, Ikkyu volvió a coger el papel y añadió
tres palabras más:
Atención. Atención. Atención.
El alumno comenzó a inquietarse y preguntó:
- ¿Al menos me podéis decir qué significa la palabra
atención?
El maestro, demostrando una vez más su paciencia infinita, cogió
el papel y añadió tres palabras más: - Atención
significa atención
