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Sin pc y sin cerveza, Homer pierde la cabeza...

30 Abr 2005, 12:14

Ya llevo casi una semanita desde que me propuse ésto de no viciarme al ordenata.

El primer día fue relativamente sencillo, no lo eché mucho de menos. Dediqué tiempo a avanzar trabajos retrasados y un par de horas en el gimnasio.

El segundo día empezaba a estar inquieto. ¿Nunca os habéis fijado en que sentarse a jugar puede ser algo instintivo? Para mí era así, llegar a casa y relajarme frente al ordenador. Aunque claro, es mentira que te relajes. Te divierte, pero no te relaja. Si no fijáos cuando estáis jugando antes de acostaros cómo cuesta más dormir (al cerrar los ojos yo siempre estoy viendo imágenes del juego). Así que tenía que luchar contra el impulso.

El tercer día el impulso era tremendo, cada vez que pasaba por delante me decía "venga tío, que no es nada, ponte un rato que te lo has merecido". No podía ignorarlo, pero tampoco tenía por qué hacerle caso. De vez en cuando me daba un paseillo por la casa, a investigar la cocina o algo así, a ver si me distraía. Se me hacía difícil concentrarme durante mucho rato en los estudios.

El cuerto día... se esfumó todo. No me sentía tan agobiado. Estaba bastante tranquilo, más activo, más productivo. Estaba contento.

Quinto día: recaída. Tuve que preparar para clase un trabajo en común sobre algunas recomendaciones para un chico al que le costaba concentrarse, y entre los consejos estaba el uso dosificado del ordenador, o como incentivo para que le dedique tiempo al estudio y luego se ponga a jugar (o lo que sea). Me dije "lo has hecho mal, tenías que haber ido poco a poco como en éste caso, no de golpe". Entonces decidí ceder al impulso y me puse a jugar al neverwinter... ¡oh noooooo! Pero (hay un pero), a los diez minutos me aburrí y lo dejé. Cuando apagué el ordenador me quedé un rato pensando: "Siempre que me he puesto a jugar he estado un par de horas sin apenas darme cuenta. Ahora a los diez minutos me he cansado...¡lo hostia!" Puse una peli en la tele y empecé a escribir (una afición que había abandonado ultimamente). ¡Y que a gusto estaba!¡Menuda revelación!

Hoy, sexto día, ya no tengo mono de juego. A ver que tal sigo, a pesar de haber incumplido el reto a los cinco días...



Recuerdoz/sueños.

24 Mar 2005, 13:29

"Y nada me interesa de alrededor

me subo a lo más alto de la locura

y encuentro a mi princisa charlando con la luna

echándose carreras a ver quien es más puta!"

-Extremoduro-

Hace dos noches tuve un sueño que me llamó la atención. No recurdo muy bien como llegué allí (todos mis sueños se enlazan para formar historias largas durante la noche) pero me encontraba en el asiento de atrás de un coche conducido por una hermosa mujer. Nos acabámos de conocer, pero me daba la impresión de que quería algo de mí, algo que yo sabía y que la inquietaba. Y yo sabía que estaba buscando ella, lo que me daba el control de la sutuación. Fuera del coche estaba la carretera, de noche. Como suele ocurrir en los sueños había detalles descabellados. Por ejemplo, al pasar por zonas pobladas había taxis que en realidad eran algo así como carros de madera pintada de negro, tirados por caballos y un conductor con un látigo. Pero volviendo al interior del cómodo coche que me llevaba: la mujer era joven, de ventipocos (yo tengo 20, pero en el sueño debía tener al menos 25), con el pelo castaño y liso, y un vestido negro algo escotado. Estaba algo inquieta, pero hablaba de vez en cuando, con normalidad, mientras conducía. Yo sonreía ante la perspectiva de tener todos los ases de la baraja, aquello que quería ella saber, porque lo que le estaba ocurriendo me había ocurido a mí antes. Pero me estoy entreteniendo. En determinado momento sonó su móvil, junto a la palanca de cambios, sonó seguido el mío, en el bolsillo, y sonó seguido el despertador junto a mi cama que me despertó.

Permanecí unos momentos echado sobre la almohada, escudriñando los últimos momentos del sueño, y reconocí el paisaje nocturno que veía a través de las ventanas de aquel coche. Era la noche en el pueblo en el que me crié, un paisaje en concreto que podía verse en las proximidades del cementerio. Recordé la última noche que estuve allí: Había quedado con un par de colegas para probar y hacer la ouija allí. La noche pasada probamos a la entrada pero no salió bien, de modo que aquella noche decidimos saltar el muro y probar en el interior. Aunque yo era el único que había hecho alguna vez la ouija que se lo había currado (que me había tirado casi un año devorando por internet y en libros temas esotéricos y demás ralladas), secretamente sabía que nunca me había ocurrido nada raro como cuentan por ahí, y que casi siempre fui yo quien movió la moneda o el vaso. De modo que a mi no me preocupa lo que pueda ocurrir. Salimos de la peña, algunos chavales más pequeños dijeron que querían venir con nosotros (les encanta hacerse los chulitos delante de las nenas como que "a mi no me da miedo") y el colega y yo pasamos por mi casa para pillar unas cervezas. ¡Pero que agusto estaba caminando en aquella noche de verano hacia la tranquilidad del cementerio, con la cerveza en una mano y escuchando mentalmente "Jaming" de Bob Marley! Total, llegamos, nos reunimos con otros dos que iban a entrar con nosotros, y el resto de chavales que estaban por allí. Os imaginaréis que, a la hora de la verdad, a la mayoría de chavales acojonados les salió algo que hacer urgente (ya lo tenía previsto, por éso no me preocupaba que rondaran por allí) y se marcharon. De todos, sólo uno demostró ser sincero y maduro, y dijo que aquellos temas le daban respeto y que no quería meterse en eso. Pues nos despedimos de él y cuando todo el mundo se hubo marchado empezamos con el proyecto. Primero escalé yo el muro y me senté en lo alto mientras algunos me seguían o usaban un oportuno bidón para subir. Después estuvimos un rato decidiendo quien entraba primero (los cementerios de noche dan pie a la imaginación, y la verdad es que se respiraba un clima inquietante, es decir, ideal). Una vez abajo, a uno de los nuestros empezó a entrarle seriamente la neura. Se pegaba demasiado a otro colega, y no dejaba de mirar a un lado y a otro. La verdad es que a veces puedo volverme muy cabrón, y se me ocurrió poner cara de alarma y decír "he escuchado algo por allí". La cara de tipo, que era algo más pequeño que nosotros, fue una recompensa justa. El caso es que, rechazando la propuesta del chaval de ponernos allí mismo, junto al muro, quedamos en sentarnos entre las tumbas. Yo me había encargado de la mayor parte de las cosas: una vela, un vaso (de chupitos, genial), una cartulina con el abecedario clásico (con si, no, números y todo éso). La verdad es que el suelo estaba algo duro. Descansamos allí un rato pues a los colegas les apetecía fumarse un peta. Yo mientras recordaba algunas palabras de convocación, nombres de demonios y algunas cosas que me habían contado sobre aquel cementerio. Al parecer, alrededor de los años 50 hubo una epidemia en aquel lugar, y mucha gente murió a causa de ella. Las tierras de alrededor son muy fértiles y son cultivadas, se dice que se debe a la gran cantidad de muertos que fueron directamente enterrados allí fuera ya que no cabían en el cementerio. A veces se han encontrado objetos antiguos en aquella zona. Uno de los presentes me había hablado de una historia que los habitantes locales no gustan de comentar (sólo la conocen algunos viejos, entre ellos su abuela). Habla de una chica que murió, creo que algunos años después de la epidemia, y fue depositada en el velatorio del cementerio (era hace muchos años, ahora el velatorio está en otro sitio). Al día siguiente el guardia encontró su cuerpo junto a la puerta principal, dentro del cementerio, con el pelo blanco y las uñas rotas y ensangrentadas, y marcas de arañazos en la puerta. Al parecer sufrió una "apoplegía" (no sé si es éso), es decir, que aparentaba estar muerta pero estaba como en coma, y al despertar y no poder salir murió de terror allí dentro.

Se escuchaban ruidos en el cementerio, el viento agitaba los plásticos que cubrían las flores de las tumbas y daba la sensación de que alguien se movía en la oscuridad. El chaval estaba muy nervioso, pero aguantaba bien. La noche anterior habíamos estado paseando entre aquellas lápidas. Algunas estaban adornadas con figuras de ángeles, y las luces que iluminaban un monumento en el exterior les daba un aspecto tétrico y titilante. Descubrimos un par de tumbas sin llenar, cubiertas con un tablón de madera, pero el interior era mucho más grande de lo que imaginaba, embaldosado y todo. Debía ser algo parecido a un nicho. También encontramos una sala que comunicaba directamente con el campo abierto del cementerio. En el interior había un par de palas, un pico, y dos garrafas llenas de un líquido anaranjado. Olía bastante mal. Uno de los del grupo nos dijo que éso era una antigua sala de autopsias. La verdad es que sentí miedo y asco de estar ahí dentro.

Cuando terminaron el peta extendí la cartulina y coloqué cerca la vela encendida. Les di instrucciones para que se cogieran de las manos e imaginaran aquello que yo les indicaba. Entre éstas cosas estaba el imaginarse una burburja dorada que nace del tablero y nos cubriría a todos, a modo de cubierta protectora contra los malos espíritus, como les dije. Tras algunas palabras rituales y todo éso surgió el problema de saber a quién invocaríamos. Nadie había pensado en ello. Yo propuse invocar a algún demonio menor del infierno, pero no fue bien acogido. Al final decidimos preguntar el clásico "¿hay alguien ahí?". No pasó nada. Nosotros, con los dedos sobre el vaso, esperando. Pregunté otra vez. Nada. Una tercera vez, y entonces sí que fue interesante: el vaso empezó a moverse. Se movía muy lentamente bajo nuestros dedos, a lo largo del tablero, hasta la palabra hola. Tardó mucho, yo diría que como un minuto, en llegar. Aunque me resultaba un poco sorprendente y algo divertido, me cansaba su lentitud. Pregunté si quería que alguien se marchara de la mesa. El vaso comenzó a moverse nuevamente, y me fijé que la dirección que llevaba era el sí. No obstante, la vela se apagaba y a mi me cansaba la lentitud del proceso. Antes de terminar me despedí, le dí las gracias por su tiempo y deshice la oiuja. El chaval estaba muy nervioso. Un colega de los presentes que me conocía me preguntó si había movido yo el vaso, y respondí que no. ¿Que qué creía que había pasado? No lo sabía, y sinceramente me daba igual. Quizá otro movió el vaso, quizá presión de todos los dedos llevaba erráticamente el indicador de un lado a otro. Me da igual, ya que de todas formas no sirvió para nada. Bueno, para nada no: mientras descansábamos otro rato yo me quedé un rato pensando en algo que no tenía nada que ver con el lugar, y el colega que me conocía me preguntó que en qué pensaba. Yo le dije "no, estoy tratando de mantener la concentración en la burbuja protectora, por si acaso. Podría hacer un experimento, a ver que pasa si por ejemplo saco de ella a éste (me refería al chaval)...", "nononononno, tío, por favor, no me saques de la burbuja que...". Así que al menos me reí un rato, viendo que uno de los presentes parecía estar supeditado a mi propio pensamiento e imginación.

Pues la verdad es que fue una noche muy relajante. No me voy a olvidar de la cerveza y la de Jaming.

Y ya no me acuerdo de a que coño venía todo esto. En fin, podemos meterlo en la sección RALLADAZ.

Dulces sueños...



Dias Absurdos

20 Mar 2005, 11:08

Y ya llega el verano, se nota por como me mira el sol, como se fija en mi piel blanca, "pálido Luna" que suelo decir. Pero se nota por más cosas. Ya empiezo a tener ésos días tan extraños e inesperados de la época:

Normalmente soy una persona distraída. En lo primero en que me fijo yo es en lo que no se fija nadie. Ocurre con todo, pueden estarme contando que han puesto una bomba en la habitación de al lado que yo puedo estar pensando en por qué después de la noche viene el día. Y me da pie a reírme yo mismo de las cosas que se me ocurren a veces. Pero días cómo éstos, lo que yo suelo llamar "tener un día tonto", creo que la cosa se desvía irremediablemente.

Empieza sin yo darme cuenta. Voy caminando por el pasillo de la universidad un colega me está contando algo, y yo le escucho mientras miro hacia delante, cuando de pronto pasan un par de figuras, y cuando realmente me fijo de a donde está apuntando mi mirada me quedo sorprendido. ¡Tío, que le estás mirando el culo descaradamente a la chica aquella! Cierro los ojos y sacudo la cabeza un instante. Y pienso "¿pero qué diablos te ha pasado, cómo ha podido atraer tanto tu atención si tu atención no puede fijarse en nada más de dos segundos?". En fin, no le doy importancia y sigo caminando. Unos segundos después mi el colega de al lado me dice "Ala! No te imaginas el culo que acabo de ver" Y yo pienso "al menos tengo reflejos, si me había fijado". En fin, llegamos a clase y nos sentamos cuando entra la profesora. Y llegan las chicas y se sientan también. "Ahora empezará la profesora con su charla habitual y bla, bla, bla, y todo éso. Ah... que curioso, nunca me había fijado en lo bien que le sienta a Alicia esos pantalones con la camiseta naranja. Ahora se ríe, resulta agradable, muy agradable. Es que esta muy bien proporcionada y cuando se le ve así el ombligo, y luego sigues por sus caderas y el culo y... ¡Joder, tío, cálmate, qué te pasa!" Y no tiene sentido. "Tienes el día muy tonto" me digo. Pero al lado de Alicia está la otra, la que todos los colegas se quedaron flipando con ella el primer día de clase y a mi siempre me pareció algo tonta (soy más raro que un perro verde, lo sé, si una tía no me mola como ve las cosas o como piensa  ya puede estar muy buena que a mi no me mola nada, que se le va a hacer), y entonces yo ya, previendo mi reacción del día, bajo la mirada (eso sí, repasando rápidamente su cuerpo, tampoco podía evitarlo) y me centro en escribir en el cuaderno. Un rato después, acabando la clase, me ha costado concentrarme pero ya es hora de salir. Ya parece que me siento mejor, más centrado, más... y va la tía y al estirarse gime de la manera más erótica que he escuchado. "No pué ser", el logro de los últimos 30 minutos (no es mucho pero para mí en ése momento sí lo era) al cuerno. En fin. Salgo de clase y como hace sol y calorcito me voy con unos colegas de otra facultad a tirarnos sobre el césped por ahí. No podía faltar la puta coincidencia de que en todo el recorrido hasta llegar apartaba la mirada de las tetas de una para ir a caer por azar al culo de la otra. Pero ya resignado, por lo menos disfrutaba el espectáculo. El caso es que al llegar y sentarnos de repente una de las amigas que venía con nosotros ha mutado y se ha vuelto hyperatractiva. Y empiza a jugar con otro de los colegas, y a saltar, y a dar vueltas... y que me quedaba como en trance mirándola, haciéndome todo tipo de preguntas de índole física como "con ése tamaño deben tener una masa aproximada de X, que multiplicado por la constante de gravitación universal y... no sé cómo pueden sostenerse así, aunque seguiré estudiándolo". Total que me quedo allí un rato y luego veo mas allá a un amigo que hacía bastante que no veía. Siendo ya hora de irme, cojo la mochila y la chaqueta y me acerco a saludarle antes de marcharme, y después de estar unos minutos hablando llega una amiga suya que yo no conocía, saluda, se tumba y se sube la camiseta lo justo como para cubrir sus pechos, y sigue hablando. "¡Ala! ¿Lo hace por putearme o es que quiere que me quede sin argumentos en la conversación?" Viendo que cada vez me quedaba más absorto en la aprente suavidad de su piel (cada vez que se acariciaba ella la tripa deseaba reencarnarme en su mano en los próximos segundos), hice un esfuerzo de voluntad y me levanté. Me despedí y me marché mientras me decía a mi mismo "por qué leches habré dejado a la novia, en invierno no había problema, pero ahora entra la época de las tentaciones. Soy tonto"

Consejo: Si tenéis un día tonto y os pasa algo parecido a mí, nada de resistirse, no habrá manera de concentrarse en nada durante todo el día, así que como mínimo disfrutad del espectáculo, por dejar de pensar durante un día no pasará nada



Comenzando...

19 Mar 2005, 12:28

La Oscuridad permanece a mi alrededor, espectante, observando mis movimientos cuando miro a un lado y a otro asustado.

No hay calor, no hay frío, sólo está Ella.

Mis oídos se esfuerzan por escuchar, y reconocen instintivamente su idioma de sombras.

No hay sonido, no hay silencio, sólo está Ella.

Su mano invisible roza mi pecho y lo atraviesa sin romper mi cuerpo, acariciando la intimidad de mi alma con primura, haciéndome estremecer de miedo y duda...

... pero furioso abro los ojos y abro con un golpe la puerta de mi locura, le doy voz al silencio y extingo cualquier sonido, arde mi furia y congela el aire. La luz de Ella, la Luna, diosa mía y fiel amante, acaricia mi cuerpo y recompensa mi arrojo al sacrificar en su honor mi cordura. Ahora mis ojos ven como ninguno lo que pocos llegan a vislumbrar.

Pues sí, se me ocurrió activar el blog, me aburro muy mucho cuando no hay mucho que hacer en el curro de finde, así que dejo la lógica y me acerco al caos.

Os advierto, me gusta mucho rallarme la cabeza por cualquier cosa, y tengo imaginación suficiente para ella (mirad lo que hace el aburrimiento con la imaginación...). Por eso de vez en cuando escribiré invenciones como ésta con la que empecé. Son mis Ralladaz.

La verdad es que no sé demasiado sobre el mundo de D&D. Nunca jugué al juego de papel y lápiz, ni al baldur`s gate, aunque me halla pasado algún ratillo viendo cómo se viciaba un amigo mío al que le encantaba. Todo lo que sé de él viene dado por lo que he observado en el pmismo Neverwinter Nights, por comentarios de algún colega que me contaba historias de algún libro que leyó (reconocí en el juego y en la página oficial las descripciones de mi amigo sobre los Contempladores, los Arpistas, la encarnación de los dioses en la Era de los Trastornos...). No obstante y me cultivé en algunos años anteriores con el clásico El señor de los Anillos (a mi me pareció una buena adaptación la película, que aunque no pudieron sacar todo y debían cumplir con ciertos tópicos del cine para mantener al espectador, hicieron la historia muy similar al libro), o libros de la Dragonlance. Por cierto, os recomiendo que leáis algún libro de Terry Pratchet (autor) sobre el Mundodisco, es desternillante. Pero bueno, lo que decía, no soy ningún experto, pero ya iré aprendiendo.

Un saludo!!

 



 
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