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La Cáscara del Dragón

Bueno, pues pongo aquí en mi blog la dirección de mi otro Blog

La Cáscara del Dragón

Comenzaré con alguna cosilla ahora para dar chicha a la cosa.

El Principio

Los errantes, Historia de Rhisthel Amalith

Trato de recordar, trato de acordarme de la fecha de mi partida, de cuanto tiempo a pasado desde que partí de mi hogar. Me llamo Rhisthel Amalith, un elfo de la noche como otro cualquiera, devoto de Elune y cazador. No siempre tuve ganas de viajar, de explorar, de encontrar tesoros increíbles… Solía vivir tranquilo en Darnassus, hijo de un matrimonio común del cual mi padre podía presumir de buen comerciante y conocedor de la mar y de sus peces, si, era pescador y solía comerciar con el por todo Kalimdor. Solía ayudar a mi padre con los recados, viajando siempre a Auberdine para entregárselo al vendedor local, por eso puedo decir que Auberdine es como mi segunda casa. En mi tiempo libre solía jugar con Nhayrieth, una amiga que conocía desde bien pequeño, pasábamos horas y horas juntos y siempre nos parecía poco tiempo, disfrutábamos como nadie y teníamos una confianza mutua que muchos podrían envidiar. Con el paso del tiempo yo me fui enamorando de ella, desconocía sus sentimientos hacia mí por lo que me mantenía indiferente ante esa situación, no quería perderla por culpa de algún acto precipitado. Poco a poco me interesé por el arte de la caza y la peletería, me gustaba crear cosas desde cero y de vez en cuando junto con mis viajes a Auberdine conseguía algún dinero extra por vender mi material.

Una vez, cuando estaba en Auberdine conocí a una persona, una centinela, su nombre lo recuerdo vagamente aunque tampoco serviría de mucho saberlo porque ya no se nada de ella. Ella me habló sobre unas pieles para poder hacer unas ropas especiales con las cuales podría ganar mucho dinero, según ella solo podría conseguirlas de un animal que solo habitaba Tuercespina, una jungla en la punta sur de los Reinos del Este. Me dijo que si quería conseguirlas seria mejor que entrenara puesto que por esa zona tanto la flora como la fauna eran bastante impredecibles y si me despistaba podría no volver a mi ciudad. Es por eso que viajé a Cañada Umbría, allí podrían enseñarme bien en todos los aspectos de la lucha y así estar preparado para cualquier problema que me pudiera pasar, nunca se sabe si un bandido te puede asaltar en el camino.

Nunca había estado en Cañada Umbría, era un lugar como otro cualquiera, un gran árbol era el centro del pequeño valle y en el habitaban mis hermanos los elfos. Según la centinela tenía que dirigirme a la primera habitación subiendo la rampa exterior del árbol, allí conocería a un elfo llamado Dazalar que podría enseñarme un poco del arte de la lucha a distancia, de cómo domesticar a una bestia y del arte del reconocimiento. Entrené largos días hasta el que un día tuve que partir hacia Darnassus, Dazalar decía que ya no podía entrenarme más puesto que ya sabia todo lo que el me podría brindar, en Darnassus podría encontrar a alguien capaz de seguir mi entrenamiento y así también podría conocer a los aventureros visitantes, que suelen ser pocos. Cuando llegué pude ver otra vez a Nhayrieth, hacía mucho tiempo que no la veía por culpa del entrenamiento y porque negarlo, estaba preciosa, sus cabellos de plata eran preciosos que junto con su piel rojiza hacían que mi cuerpo temblara de debilidad por ella. Para aquel entonces acabábamos de pasar la adolescencia élfica (unos 300 años) y los dos teníamos mucho de que hablar, de todo lo pasado por cada uno y de lo que ansiaba, como yo, que ansiaba tenerla entre mis brazos y acariciarla para siempre. Un día, contando nuestras historias me decidí a contarle mis sentimientos, no me fue fácil, no sabia si ella sentiría lo mismo por mi, no sabia que podía pasar pero me armé de valor y se lo dije, fue extraño el momento, no me esperaba nada, era normal que me dijera que no puesto que hacia mucho tiempo que no nos veíamos pero nunca olvidaré el momento en que ella me abrazó y me besó, estaba claro que sentía lo mismo y por primera vez me sentí el elfo mas afortunado de todo Azeroth.

Pasamos una época juntos en Darnassus, viviendo la vida juntos, sin separarnos el uno del otro, pero había algo raro, notaba que ella no estaba bien, ¿Necesitaba tiempo? Efectivamente, un día me levanté de mi cama y no la encontré entre las sabanas blancas, en su lugar encontré una carta, una carta donde explicaba su marcha, la marcha a nuevas aventuras y nuevos retos sin mi. Yo tan solo podía aceptarlo, aceptarlo y esperar puesto que en la carta decía que volveríamos a vernos para poder vivir por fin juntos el resto de nuestras vidas.

Desde entonces vago por Azeroth buscando a mi amor y como no, las pieles.

*Esta es una pequeña historia de mi pj del wow.

Saludos

19 Jun 2008, 04:29
#1

buena historia! : D

03 Jul 2008, 23:33
#2

xvr tu historia

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