La puerta se cierra. El eco hace saber de ello a cualquiera que esté aquí. Unas escaleras suben hacia arriba, un pasillo camina por la izquiera, iluminado por una luz ténue que proyecta la luna a través de un ventanal que se haya en el lado opuesto. Un áspero frío sube por tus pies mientras intentas decidir que dirección tomar. Notas como tu respiración acelera. Tu corazón palpita. Tus manos tiemblan. Tu piel empieza a sudar.
No entiendes el porqué de haber entrado en esta casa. -¿Porque no mantuviste la boca cerrada y miraste hacia otro lado? ¿Porqué tubiste que meterte en asuntos de otros?-
Das un primer paso hacia las escaleras. Son altas, de madera vieja, muy gastadas. Solo puedes verlas parcialmente. Las sombras lo envuelven todo. No puedes ver siquiera si tuercen a la derecha o si acaban después de esos seis peldaños. -¡Maldita sea!, ¿porqué tube que hacerlo?-
Das otro paso hacia el primer peldaño, intentas hacer el menor ruido posible. La madera cede un poco pero lo consigues. Ni siquiera el molesto eco se ha percatado de que te estás moviendo. Sigues subiendo de la misma forma. Parece que la escalera no vaya a acabar nunca y tan solo llevas cinco peldaños.
Das otro paso, miras hacia arriba. Demasiado oscuro para ver nada. Tienes frío. Estás temblando.
Tu pie te traiciona, resbalas, caes. El eco hace saber de ello a cualquiera que esté aquí. No te ha dado tiempo ni de poner las manos para parar el golpe... te duele la cara, el pecho, toda la cabeza. Lloras en silencio sentado en el suelo.
...
De pronto se oye un ruido desde la planta superior. Si realmente hay alguien o algo ahí arriba se ha percatado seguro de que no está solo. Te levantas de un salto.
Ves como una ténue luz comienza a iluminar la parte superior de la escalera. Se te encoge el corazón. Miras hacia el pasillo. Te adentras en él esperando encontrar una salida. Ves una puerta cerrada al fondo y otra a tu derecha, intentas abrir ésta última con todas tus fuerzas. Ceden las visagras. Hace un ruido espantoso. Te da tiempo a apartarte antes de que caiga encima tuyo. Miras hacia las escaleras. Se iluminan incluso los cuadros lúgubres que hay colgados alrededor del pasillo. Entras en la habitación, sin esperanza. Ves una ventana al otro extremo. Te apresuras a abrirla. Miras a través de ella... ya no recordabas que era un segundo piso pero te da igual. -Has de salir de aquí como sea-. Forcejeas varios segundos.
...
Unos ojos se te clavan en la nuca desde el otro extremo de la habitación. Un horrible chillido te da cuenta de ello. Te quedas paralizado, sudando. Estás aterrorizado.
Con mucho esfuerzo consigues girarte y lo ves...
Es un ser con aspecto de un niño de nueve años, completamente desnudo, está ahí plantado, mirándote con unos ojos completamente blancos, su piel es grisacea, apagada, sus manos alargadas con dedos afilados. Una áurea flota sobre su cuerpo con una luz blanca ténue. Se desliza hacia ti léntamente, no camina, disfruta del momento... ves como una suave sonrisa asoma de esa cara horrenda. Cuando te das cuenta te giras rápidamente buscando el pomo de la ventana. Estiras por última vez con todas tus fuerzas y consigues abrirla. Un rayo de esperanza cruza rápidamente tu mente. Notas un olor muy fuerte a cenizas... no viene de fuera sinó de... de dentro. Intuyes un golpe y das un salto a un lado mientras ves como ese ser se avalanzaba sobre ti. Te mira fijamente, sonriendo. Acaba de tapar tu única via de escape. Sales lo más rápido que puedes de la habitación. Te encuentras en el pasillo. Tienes tan solo un instante para pensar en tu vía de escape antes de que alcance a cogerte...
¿Que haces?