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Valoración: 8
El cóctel maldito

El cóctel maldito: Una historia absurda narrada en modo exprés

Hará cosa de un mes, más o menos, que han pasado 30 días. Pero el momento que me interesa no tuvo lugar de día, si no de noche, cuando el sol se oculta y los biorritmos de la mala gente como yo se activan. Seguramente me habría pasado el día sintiéndome como un miserable condenado al infierno o alguna chorrada por el estilo, pero ahora, al amparo de la oscuridad, me apetecía pegarme la gran juerga. Sí, diversión por todo lo alto, sin límites. Comprenderéis que mi vida es bastante triste cuando os diga que la "diversión" elegida fue ver la película Casino Royale, que tenía descargada desde hacía tiempo (la descargo para tener copia de seguridad por si algún día la compro, por supuesto).

La peli la tuve que descargar dos veces; la primera vez, descargué una versión en castellano con una calidad más lamentable que mi cara por las mañanas, cuando me despierta la luz que entra por una gran ventana sin persiana. El tema de la ventana sin persiana daría para otra historia, pero mejor será que no me entretenga ahora en ella. Como digo, esta versión tenía una calidad nefasta. Era un screener warrete que parecía grabado con un móvil desde la última fila. Sí, era lo que en términos científicos se denomina "una puta mierda". Así que al final me descargué una en versión original con subtítulos en inglés: ésta sí que tenía una calidad aceptable para mis estándares.

Qué estilazo tienes, James

Así que, como digo, me puse a ver la película (en la tele, no en el PC, claro) tras asegurarme de que no me había dejado ninguna lata de Coca cola Zero en el congelador. La película no es que sea gran cosa, y sin entrar en detalles, diré que la tía más buena de la película palma en un periquete, y en cambio otra tipa menos apetitosa sobrevive para atormentarnos durante casi toda la película. Haría más comentarios pero no quiero destriparle la película a nadie, aunque no es que las películas de James Bond tengan mucha intriga. Bueno pues eso, que me puse a ver la peli y a disfrutar de lo puto amo que es James Bond. La trepidante acción de la película me tenía jadeando como un perro, así que se me secó la garganta y decidí que había llegado el momento de llevar mi increíble desfase un paso más allá: me serviría una bebida alcohólica. Sí, prepararía unos de mis legendarios cóctels.

La historia de mis legendarios cóctels es en realidad poco legendaria y bastante breve, pero existe. Durante los últimos meses, he tenido que indagar por Internet y recorrer diversos supermercados y secciones de licores para hacer acopio de determinados ingredientes con los que luego he experimentado cual doctor Mengele del alcohol, hasta dar con las proporciones perfectas para cada cosa. Para esta ocasión, decidí que lo más apropiado sería una especie de piña colada. Prefiero hacerla con crema de coco, pero no siempre tengo, así que recurrí a la clásica mezcla de Mangaroca "batida de coco" con ron blanco y zumo de piña. Hace tiempo, me servía estas cosas en copas de cristal, pero estoy hasta los cojones de tener que limpiarlas luego a conciencia (si las lavo de cualquier forma, quedan unos repugnantes churretes). Así que, aunque pierda glamour, actualmente utilizo las mismas tazas que para el desayuno. Al principio sentía el impulso de echar cereales en mis brebajes nocturnos, pero a estas alturas ya me he acostumbrado, y en vez de cereales, echo cubitos de hielo.

El famoso Mangaroca

En fin, con la bebidita debidamente preparada, regresé al sofá y le di al play para seguir viendo la peli. Mientras James Bond ligaba a piñón y hacía lo que le salía del higo en el casino, yo empezaba a sorber mi exquisita bebida. Sí, amigos, estaba prácticamente en el paraíso. Saboreé aquel dulce néctar lentamente... aaaah... qué delicioso sabor a... a... ¿matarratas? ¿A qué coño sabe esto? Ni idea, pero aquello no sabía como yo esperaba. No tenía sentido que supiera a rayos, así que pensé que todo era una especie de alucinación olfativo-gustativa. Aunque me ha pasado pocas veces, no sería la primera vez que las cosas me saben raro. Las cosas de comer. Los alimentos, vaya. Pero hace muchísimo que no me pasa eso.

Seguí viendo como James Bond triunfaba y daba sopas con onda, y de nuevo llevé la taza hasta mis labios creyendo que mis papilas gustativas experimentarían un auténtico arrebato de sabor. Y sí, sufrí un arrebato de sabor, pero no fue el sabor que yo esperaba. Traté de huir hacia adelante y, sin pensarlo, di un trago más largo para quitarme el gusto del anterior: evidentemente, fue mala idea: mi boca se lleno de sabor a insecticida. Aquello no era el manjar líquido que yo esperaba. De todos modos seguí bebiendo poco a poco, con asco, pensando que solo eran manías mías, hasta que ya no pude más. Además, si por algún motivo aquello realmente era matarratas, no iba a vivir para ver terminar la película. Y eso sí que no.

Tras dudar, acabé levantándome y tirando mi pseudo-piña colada por el desagüe de la cocina. Supongo que acabé cogiendo una cerveza o algo así, no lo recuerdo. En cuanto a la película, acabó resultando más larga que un día sin pan, y como ya he dicho me jodió que la que estaba más buena apenas se dejase ver, pero bueno, así es el cine y la vida en general.

Cóctel auténtico vs. Mi taza del Ikea

Entre tres semanas y 21 días después (más o menos) se repitió algo similar. Me puse a ver un episodio de algo, quizá House, no estoy seguro, y de nuevo sentí la necesidad de celebrarme a mí mismo. Una gran ocasión para repetir el cóctel maldito y comprobar si otra vez me sabía a veneno con aceite de ricino. Estaba convencido de que no, que lo del otro día había sido por cualquier circunstancia extraña. De hecho, había desarrollado una teoría: resulta que a menudo sorprendo a artrópodos, dípteros y arácnidos merodeando por la cocina. En tales ocasiones, suelo rociarlos con uno de mis dos insecticidas (o, en caso de duda, con ambos a la vez), y muchas veces acabo rociando indirectamente mis platos y tazas, que residen permanentemente en el escurridor, incluso cuando ya están escurridos, sí. Total, que pensé que quizá había rociado la taza con insecticida, y que por eso me supo mal la bebida aquel día. Por eso, en esta otra ocasión, lavé bien la taza antes de nada. Por si acaso.

Sin embargo, tras preparar la mezcla mágica y volver al sofá, ocurrió lo mismo: bebí de mi taza de desayuno y de inmediato sentí una repugnancia extrema. Aquello no sabía a matarratas: sabía a matarratas envenenado y mezclado con gasolina. Podía notar el sabor de los licores y de la piña, pero por algún motivo había otro sabor muy raro que lo hacía casi imbebible. Al igual que la otra vez, me emperré en que aquello no podía ser, y seguí bebiendo. Si la otra vez sobreviví, ahora no sería distinto. Pero muy poco rato después, me di cuenta de que aquello era repulsivo, y de nuevo acabé tirándolo por el desagüe del fregadero. Llegados a este punto, tuve claro que tenía ante mí EL ENIGMA DEL CÓCTEL ASQUEROSO. Un enigma que tendría que desentrañar de un modo u otro. Lo más fácil era probar los tres ingredientes básicos por separado.

El primero en ser sometido a examen fue el Mangaroca. Se puede tomar solo perfectamente, así que me acabé lo que quedaba durante la semana siguiente. Tenía el mismo sabor dulzón y agradable de siempre, así que su culpabilidad quedó descartada. Sin embargo, fue por estas fechas que me dio por otro tipo de bebidas como el licor de turrón, y acabé olvidándome del tema del coctel maldito. O quizá lo hice precisamente para olvidarme de que tenía pendiente dar con la clave de aquel misterio.

Hasta que recientemente compré otra botella de Mangaroca, y en previsión de que me pasase lo mismo, me dije: tengo que seguir probando el ron blanco y el zumo de piña para asegurarme de que estén bien. Así que anteayer cogí el ron blanco y me serví un poco. El ron blanco a palo seco es bastante fuerte y a mí no me gusta nada. Era muy difícil que me supiera bien. Pero no me dio la sensación de que fuera más asqueroso que de costumbre. Dudé un poco, sí, pero finalmente lo declaré inocente de los cargos de intoxicación etílica. Solo me quedaba, por tanto, el zumo de piña. La verdad es que no sospechaba de él, pero tendría que probarlo.

Como soy bastante vago, por si no se ha notado todavía, dejé hasta hoy lo de probar el zumo de piña. Concretamente ha sido hace un rato. Ignoraba la extraña experiencia que me esperaba. Resulta que saco el brik del zumo de la nevera, lo abro... y nada más quitarle el tapón, empieza a salir humo del envase. ¿¿?? ¿Humo? Pero si lo he sacado de la nevera. Toco el cartón del envase, y evidentemente está frío. Aprieto con la mano, y entonces sale todavía más humo, ¡¡¡y me doy cuenta de que es humo de color verde!!! Estrujo y estrujo el envase, y no para de salir humo verdoso. ¿Estará el puto goblin, el supervillano enemigo de Spiderman, dentro del cartón, dándose el lote con el increíble Hulk? Me detengo y repaso las sustancias que he consumido durante las 3 horas anteriores: bocadillo de atún con mayonesa, café con leche, unas galletas con canela, una especie de Red Bull marca del súper, una cerveza y una bolsita de pistachos. Es cierto que esa mezcla no debe hacer ronronear de placer a mi estómago, pero tampoco me parece suficiente para provocar alucinaciones.

El malvado y verdoso Goblin

Mientras observo el humo, noto un olor extraño, ácido, químico, asqueroso... ¡Coño, es muy parecido al sabor que notaba yo en mis malogrados cócteles! Entonces me fijo que no es realmente humo: parecen minúsculas partículas en suspensión. Como un polvo increiblemente fino, vamos... Pero eso tampoco tiene sentido: ¿cómo sale polvo de un envase que contiene líquido? Observo el tapón que acabo de quitar, y veo lo que me temía: unos extraños restos de lo que parece un musgo alienígena. Vale, no será alienígena. Pero es una cosa verde y asquerosa. Es como Luis Aragonés, pero en verde. O como el Gigante Verde de los espárragos, pero en asqueroso. De inmediato vacío el contenido del brik en el fregadero. Primero sale lo que parece ser zumo normal, pero luego grumos de una sustancia verde y pastosa empiezan a salir mezclados con el zumo hasta que no sale nada, pero se nota que queda algo, porque hay un peso dentro del envase. Es poco, pero se nota. Lo agito, y en efecto noto que alguna especie de plasta semisólida se ha formado dentro. Qué asco. Por un momento me siento tentado de coger unas tijeras y abrirlo, pero no he tenido estómago en ese momento. De hecho, en cuanto ha empezado a salir ese polvo, ha empezado a oler mal y a ponérseme una especie de gusto ácido en la garganta. Estaba deseando salir de la cocina. ¡Y pensar que me he bebido eso en dos ocasiones! Millones de esporas del puto hongo o lo que sea habrán llegado hasta mi sistema respiratorio y habrán empezado a florecer como las plantas en primavera. Peor que el puto anthrax, seguro. He cerrado el envase con el tapón y lo he tirado a la basura.

Se supone que este zumo no caducaba hasta el 2008. Parece que he caído en el truco más viejo del mundo, el de la fecha de caducidad postiza. Yo he guardado el zumo en la nevera desde que lo abrí, así que no creo que sea lógico que haya crecido una especie de reserva natural de champiñones semilíquidos en su interior. La lección que todos debéis de extraer de esta historia es que nada de lo que va en la nevera es inofensivo, como ya quedó claro en mi historia de la Coca Cola Zero.

Realmente no quería saber lo que contenía el maldito brik de zumo de piña, pero he pensado que ésta era mi oportunidad de oro para grabar un nuevo testimonio gráfico. No quiero encasillarme en la quema de parásitos. Ahora mismo voy a grabar cómo destripo el tetra brik y descubro qué clase de sustancia se esconde en su interior.

--------------------------- (un rato después...) ---------------------------

Ya he vuelto de grabar y subir el vídeo al youtube. De aquí a los Óscars hay un paso. Bueno, al final he quitado el audio del vídeo no por hacer homenaje al cine mudo sino porque he tenido un pequeño percance respiratorio: desde que he abierto el envase en el vídeo, ha empezado a oler muy raro y no he hecho más que toser y resoplar, así que he dejado de narrar para no tragar tanta peste. Tampoco tenía mucho que decir, pero quería ir comentando la jugada. El enfoque tampoco ha quedado bien del todo porque estaba preocupado por si la especie de "nube tóxica" me manchaba la lente de la cámara. En resumen, un fracaso. Pero, pese a los fallos, las imágenes son autoexplicativas y creo que el documento tiene bastante valor. Que sepáis que me ha quedado una especie de acidez en la garganta por grabarlo - he tenido al final que meterlo en una bolsa para que el olor no acabe conmigo. Si mañana despierto con los pulmones hechos un puro hongo, será por querer satisfacer a los usuarios de gamersmafia. Allá va el vídeo...

PD. Por cuestiones de tiempo, no he podido refinar esta historia tanto como querría, pero sé que sabréis perdonarme. Gracias, hijos de la droga.

27 Jun 2007, 10:22
#1

Que aaaaascoooooooooooooo y has bebido de eso! ><

Moraleja: No comprar productos juver

PD: Tendrías que haber quemado el tetrabrik como la vez de la mosca, aunque a saber que olor habría salido entonces...

27 Jun 2007, 23:11
#2

Dios mio que asquerosidad xÐ Espero que hayas desinfectado bien todo, incluido a tí mismo. ¿Qué cojones es lo que hay dentro, un trapo? xÐ Denuncia hombre a ver si te sacas unas pelillas o al menos contacta con el servicio al cliente de Juver para que te pidan disculpas xÐD

27 Jun 2007, 23:58
#3

#1 No creo que sea culpa de juver, pero tampoco creo que por tener unos 2 meses el brik en la nevera tras abrirlo vaya a desarrollar semejante mierda en su interior. Desde luego menudo asco, sí, pensar que me bebí un delicioso combinado con mierda verde...

#2 A mí también me pareció un trapo, al verlo estaba convencido de que era una gamuza. Pero tras analizarlo, y aunque costaba de creer, llegué a la conclusión de que era una capa de una especie de musgo que se había formado en la pared del tetra brik y que se había desprendido, pero era tan solido que habia que tirar con la mano para partir un trozo (por eso en un momento del vídeo, con gran asco, lo toco).

Tendría que haber apartado la cámara para mostrar mejor lo del efecto del humo verde, que apenas se ve. Además esto del humo es increíblemente extraño no ya por el humo/polvo en sí, sino porque antes de vaciar el brik, contenía más o menos medio envase de zumo, y en la nevera estaba tumbado, de modo que al sacarlo, el líquido más o menos mojó todo el interior. Entonces, ¿cómo podía salir polvo seco? Un enigma.

Por ahora sobrevivo, pero ya he dado orden a los vecinos de que si empiezan a salirme escamas y garras y se me ponen los ojos amarillos, acaben con mi existencia.

28 Jun 2007, 00:09
#4
Divertido Divertido

Uf, qué gore. Ha sido como una película de miedo: primero risas y buen rollito, luego los detalles cada vez más desgarradores hasta que al final ha salido el malo de la película y me ha dado miedo. Voy a pasarme por la galería de babes antes de dormir porque si no voy a tener pesadillas esta noche.

28 Jun 2007, 00:17
#5
Divertido Divertido

Ajá!! Por eso no sale hoy la alegría del día. Se las ha quedao todas dharana para el solito!!

28 Jun 2007, 00:22
#6

dios qe ajjjco xampion... :S

#1 moraleja: cuando uno se prepara un copazo, la botella se acaba cueste lo qe cueste(si te pillas un buen pedo mejor ), qe luego dejamos los residuos por ahi y mirar lo qe pasa....

28 Jun 2007, 00:25
#7

#6 con esa filosofía, un día te voy a encontrar con el hígado reventado

28 Jun 2007, 00:53
#8
Interesante Interesante

Te diría que se trata de algún tipo de moho, y probablemente acierte. Lo realmente curioso es esa extraña película que se ha formado al contacto con el embase. Yo casi votaría que durante el proceso de fabricación del zumo se les ha colado un trozo de hoja de piña o similares y esto es lo que ha sido enmohecido puesto que la desnaturalización a la que los zumos son sometidos no afectaría de igual manera a un sólido que a un líquido.

Igualmente si has bebido y aspirado esa pedazo de mierda yo te recomendaría ir al médico a hacerte un chequeo, estas cosas suelen ser BASTANTE nocivas para la salud y no hay nada mejor para la proliferación de hongos que un cuerpo humano, con alimento, caliente y húmedo. Eso sí, hay defensas, pero no hay que fiarse.

Y yo de tu parte habría denunciado a Juver, cierto es que el zumo tras 2 meses abierto se hace malo ( la fecha de caducidad solo sirve si el producto no ha sido desprecintado ), usualmente agrio por la oxidación que sufren las moléculas de glucosa de su interior. Pero tronco, eso es realmente asqueroso y NO debería estar allí y menos aún soltar esporas.

28 Jun 2007, 01:21
#9

Zumo pago y te ahorraras problemas, hazme caso.

Oye ya se que te lo están recordando continuamente, pero escribe un libro. Yo me lo compraria.

28 Jun 2007, 09:53
#10

Q asquito ... Creo q los de Juver estaran encantados con tu video .

Pero nada comparable al siguiente relato de terror con el q amenazas ...

Amanecer de resaka en una habitacion sin persianas ...... ARGHHHHHHH

28 Jun 2007, 11:50
#11

Estoy con atropos, champion, yo iría al médico por si acaso.

28 Jun 2007, 13:11
#12

Desde luego si hubiera ido el équipo de House a tu casa a examinar tu nevera para buscar pruebas de tu dolencia y hubieran visto eso, te habrían puesto en cuarentena xÐ. Apoyo la moción de ir al médico... Más vale prevenir... que incubar... brotes... de geranios... mutantes... en el intestino.

28 Jun 2007, 14:06
#13

Si quieres te acompañamos todos a la consulta!!

28 Jun 2007, 14:31
#14

Hola pequeños, primero de todo gracias a Atropos por su detallado análisis técnico, algo me hace suponer que sabe del tema, quizá por experiencia propia... (nota mental: si Atropos me invita a comer en su casa, rechazar la invitación)

Sobre el tema médico, gracias por vuestra preocupación. Ayer estuve todo el día con sequedad y aspereza en la garganta y tos, y hoy tengo tos todavía. No sé si tendrá que ver con esto. Lo que pasa es que cuando empezó a salir el humo verde, yo le pegue unas buenas aspiraciones para olerlo y averiguar que era. Luego cuando lo abrí, salió una nube tóxica mucho más fina, pero quedo la cocina que tuve que dejar abierto un par de horas por que el olor seguía. O sea, lo único que me preocupa del tema es que realmente me expuse mucho a la mierda esta.

Aunque emitía cierto olor a putrefacción, realmente no era un olor muy muy malo. Más bien era como molesto porque daba tos y algo de escozor al respirarlo. Iría al médico por si acaso pero no tengo tiempo de ni ir al gestor a terminar la declaración de la renta, ¡y ya se acaba el plazo! Si empiezo a echar un aliento verde, si me sale moho por las orejas o si me brotan plantitas en las inglés, me lo tomaré en serio...

#9 Gracias Gaia, lo intentaré el día que el puto trabajo me deje respirar un poco, que llevo mala época.

#12 LOL, sí, parece el típico caso de "en la nevera encontramos restos de <nombre de hongo rarísimo>". Se me ocurre todo un episodio de House basado en este hallazgo. Eso aparte de que en mi casa tendrían trabajo: parásitos y plumas y cacas de palomas, coca colas explosivas, zumos metamorfoseados en cosas asquerosas...

Gracias a todos por el interés en mi salud y en esta historia que fue escrita de forma algo precipitada y que no cumple con los criterios de calidad mínimos.

28 Jun 2007, 17:00
#15

#14 Aún conociendo la fama de tus "criterios de calidad" en tus historietas, a mi me parece una gran aventura que hay que compartirla jajaja, gracias por el rato de entretenimiento y...sin ofender, asco !

«CDA» Pedruskal!

28 Jun 2007, 23:35
#16

#7 nah tranqi ya tengo una amiga futura cirujana qe se ha comprometido a cambiarmelo por un buen pecio

29 Jun 2007, 09:18
#17

#16 ya se le puede dar bien cuando llegue el momento...


y comenta.