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Valoración: 9
Técnicamente IMPOSIBLE



TÉCNICAMENTE IMPOSIBLE


Hoy en día estoy al borde de lo tecnológicamente friki; elijo y monto los componentes de mi PC, comparo las especificaciones técnicas de todos los artefactos que compro y mantengo una abundante reserva de cables, adaptadores y aparatos antiguos "por si acaso". Probablemente mucha gente (otros frikis como yo, o incluso mayores) piensen que esto no tiene nada de raro, pero sí, sí lo tiene. Lo que pasa es que, a partir de cierto punto, pierdes el contacto con la realidad y dejas de ser consciente de tu propia demencia. Porque el mortal de a pie, la gente normal, no hace nada de todo eso. Compran las cosas basándose en parámetros tales como el color o la forma de la carcasa, y en caso de duda, recurren al dependiente o vendedor de turno. Una perspectiva sin duda espeluznante para todos aquellos que nunca permitiríamos que un extraño decidiera qué tarjeta gráfica tenemos que usar, o cuanta memoria debe tener nuestro ordenador.

Sin embargo, hubo una época en la que yo fui uno de esos pobres ingenuos condenados a poseer sistemas infra-óptimos. Sí, amigos. No solo no tenía ni pajolera idea: es que no tenía intención de aprender sobre estos temas más que lo imprescindible. Sin embargo, he acabado teniendo que aprender de todo para valerme por mí mismo después de comprobar que los personajes que uno se encuentra en las tiendas de informática son, por norma, auténticos gañanes, cuando no directamente unos indeseables del copón. Puedo dar fe de ello, pues como digo tengo un amplio pasado como pardillo. Hoy en día ya no me hablo con el personal de las tiendas; como mucho hablo con la cajera, y solo si no hay más remedio. Y puedo asegurar que las cosas me van mucho mejor que antes.

La primera cuestión que se nos plantea es si la gente que trabaja en este tipo de comercios realmente no sabe, o no quiere saber. En otras palabras: ¿es un problema de aptitud (con P) o de actitud (con C)? Pienso que en la mayoría de casos existe un problema de aptitud, y no es extraño: no es fácil estar al día en estos asuntos, pues la tecnología cada vez tiene más variantes y evoluciona rápido. Pero lo que resulta absolutamente determinante es la actitud, la forma de enfrentarse al problema, de hacer el trabajo y de tratar al cliente. En otras palabras, lo que pasa es que al vendedor medio, tu bienestar tecnológico se la suda, literalmente. Lo único que quiere es que compres lo que sea y te largues. Incluso que te largues sin comprar. Lo que quieren, hablando claro, es que no les jodas, porque tu simple presencia en la tienda les jode, les jode profundamente. Hay excepciones, y me atrevería a decir que la tendencia ha sido a mejor, pero por desgracia el prototipo básico sigue siendo éste: una persona que se debate entre la ignorancia (no sabe lo que vende) y la indiferencia (no le importa lo que vende). A ver cómo harían los de Hollywood una película con final feliz con un punto de partida como éste. Imposible, claro.

A continuación realizaré una descripción de los diversos tipos de vendedor. Esta descripción fue realizada hace unos años, y ahora la he recuperado para este artículo, pues pienso que sigue plenamente vigente, aunque he retocado ligeramente algunas partes.

1) El vendedor cabizbajo

Tipo de vendedor muy frecuente, típicamente hombre pero ocasionalmente de sexo femenino. Se caracteriza por mirar fijamente al suelo o, en el caso de los más osados, a la pared de enfrente. De constitución habitualmente próxima al raquitismo, algunos de ellos se aburguesan y desarrollan pequeños acúmulos de grasa localizada, especialmente en el abdomen, pero nunca pierden su aspecto de atolondramiento permanente (interpretado erróneamente por los clientes menos avispados como serenidad).

Al ser interrogados sobre lo apropiado o no de un períferico, componente, etc, siempre les parece bien. No llevan la contraria en nada, puesto que no se fijan en lo que se les pregunta. Ocasionalmente, caen dormidos mientras hablan con el cliente, pero gracias a su adaptación al entorno, consiguen mantenerse en pie y sin roncar. Acostumbran a llevar un peinado "clásico": el vendedor cabizbajo nunca osaría dejarse el pelo largo ni hacerse un corte de pelo moderno. Su vestimenta es discreta; pueden llevar camisa o camiseta, pero si algo tienen en común sus prendas, es que nunca son actuales, aunque más allá de eso, resulta difícil adivinar si las compraron hace 5 años, 10 o 20.

El vendedor cabizbajo suele tener aficiones personales que poco o nada tienen que ver con la informática: coleccionismo de sellos, música de Bruce Springsteen o de cualquier otro artista de masas cuya carrera alcanzase su apogeo hace unos 10-15 años, libros de bolsillo... Cree que vender ordenadores, reproductores de mp3 y similares no es muy distinto de vender neveras o planchas. No es mal tipo: simplemente es medio tonto.

2) El técnico psicópata

Se trata de una especie masculina por definición, dado que la mayoría de las características que puede presentar son típicamente masculinas: barba, calvicie, barrigón, agresividad, manos peludas, piel grasa, camisa de leñador a cuadros, ropa de los años 80 en general, alto grado de sudoración... Por supuesto, solo dos o tres de estas características suelen darse simultáneamente. Al igual que en el caso del vendedor cabizbajo, su vestuario es de origen temporal desconocido y nunca lleva el pelo largo.

Suele tener gran experiencia con MS-DOS, procesadores anteriores al 286 y disketeras de 5 y 1/4, pero de ahí no le saques. Sin embargo, no cree haberse quedado obsoleto, sino que está convencido de que todo lo que ha venido después es innecesario y para bobos, por lo cual su incapacidad técnica, lejos de acomplejarle, se convierte en motivo de orgullo para este ser. Esto, unido a los daños cerebrales causados por su prolongada exposición a monitores de fósforo verde, hace que el técnico psicópata crea saberlo absolutamente todo sobre la informática moderna: sus palabras no son opiniones si no la Ley con mayúsculas, y esto se nota porque cuando habla, lo hace en voz alta, como si estuviéramos sordos, y poniendo las manos encima de los aparatos, incluso golpeándolos para demostrar su solidez, aunque otras veces solo lo hace para apoyarse. Dado su talante psicótico, que a veces roza la esquizofrenia, desarrolla un trato desagradable y chulesco con el comprador si éste le pide un razonamiento para sus disparatadas recomendaciones en vez de someterse ciegamente a ellas. Tanto se sale de la norma, que suele terminar por ser apartado del trato con el público para evitar males mayores, y es reinsertado como empleado del servicio técnico. En la soledad de la trastienda, sus desequilibrios mentales se agudizan y le llevan a cometer toda suerte de aberraciones con placas base y otros componentes. En los escasos contactos que tiene con los clientes, les dirige miradas de desprecio y ocasionalmente les escupe, especialmente si se trata de personas muy jóvenes.

3) La post-teenager pseudo-cachonda

Especie introducida recientemente por los dueños de las tiendas como respuesta al gran porcentaje de clientela masculina que acude al local con dos cosas en la cabeza: una, informática; la otra, la de siempre (sexo). Suele reconocerse no solo por ser siempre de sexo femenino, si no por su vestimenta y maquillaje claramente informal, que habitualmente busca realzar los aspectos de su anatomía para mostrarse como altamente fecundable ante el sexo opuesto. Su genoma parece mostrar un patrón neuronal encaminado a la recreación de un extraño híbrido entre Britney Spears, Cristina Aguilera y las Spice Girls, todo ello pasado por el filtro estético de la edición más reciente de "Operación Triunfo".

Pero, contrariamente a lo que pueda parecer, su actitud no es en absoluto la de buscar un compañero para procrear: todo lo contrario, al sentirse admiradas, suelen buscar la humillación del cliente. Son aún más crueles con aquellos que, resistiéndose a sus artificiales encantos, insisten en hablar de informática en vez de relajarse y disfrutar del espectáculo que creen estar ofreciendo, si bien la realidad es que muchas de ellas necesitarían un lavado de cara con cepillo de púas de acero seguido de una liposucción de urgencia. Evidentemente, sus conocimientos de informática son completamente nulos, aunque suelen aprender de memoria algunas frases multifunción como "esto se vende mucho", "éste es más caro, pero es mejor" o "bueno, todos estos productos vienen a ser lo mismo". En los ratos muertos, se liman las uñas e intentan verse reflejadas en cualquier superficie que se lo permita.

Esta especie se ha visto muy afectada por el fenómeno de la inmigración, que ha propiciado el desembarco de una nueva especie que algunos llaman "la mamasita rebuena". Se trata de chicas sudamericanas cuya belleza es algo más natural. Tampoco poseen conocimientos específicos del tema, pero suelen ser algo más despiertas y siempre saben dónde está cada cosa, aunque no sepan para qué sirve. Los días de la post-teenager pseudo-cachonda están contados.

4) El técnico de la NASA

Similar en su planteamiento al técnico psicótico, pero mentalmente sano (más o menos) y relativamente amigable. Cree estar realizando una gran tarea social, y realmente sabe algo del tema, pero no tanto como piensa. Posee una desmesurada pasión por emplear términos técnicos extraños, y rápidamente lo lleva todo al terreno de lo tecnológicamente exagerado. No dudará en vender al usuario un reactor nuclear si él lo estima necesario para demostrar lo mucho que sabe.

Ocasionalmente tomará el folleto de instrucciones del periférico o componente, y lo leerá en voz alta al cliente, como si lo hubiera escrito él mismo y el cliente no supiera leer. Se tiene a sí mismo en gran estima y confía en ser descubierto algún día por un caza talentos de la NASA o el Pentágono que entre en la tienda para comprar una caja de diskettes. Por ese mismo motivo, suele vestir con relativa elegancia, pero sin caer en excesos. Algunos logran poner un negocio propio de lo que ellos llaman "soluciones informáticas", en cuyo caso no dudan en vestir bata blanca, llevar pajarita, fumar en pipa o cualquier otra cosa que los haga aparecer como especialmente distinguidos (o eso creen ellos).

A menudo viven en casas de campo o en las afueras de algún pueblo del extrarradio, y no es extraño que tengan un búnker excavado en el sótano.

5) El pasota

Éste es, probablemente, el tipo más irritante de todos. Su aspecto es bastante desaliñado: va despeinado, sin afeitar, con ropa informal... Desde muy pequeño desarrolla conductas paranoicas, de modo que no es de extrañar que en su vida laboral quiera marcar su territorio para que nadie invada su "burbuja". No traba relación con otros compañeros de trabajo y ya no digamos con los clientes: los atiende porque no tiene más remedio, pero para él es como si fueran escoria radiactiva o portadores de la peste bubónica que vienen a contagiarle. Y no le importa que se note.

Posee características del vendedor cabizbajo ya que pasa del cliente, pero también es posible reconocer en él los rasgos misántropos y antropofóbicos propios del técnico psicópata (le pone nervioso y violento el contacto con el público). Es difícil saber qué se cuece exactamente en su cabeza, pero parece que todo le molesta, que preferiría estar en cualquier otra parte. Él ha venido al mundo a hacer cosas más importantes y siente que "está de paso" en la tienda, así que le trae sin cuidado que venda un equipo que funcione o un amasijo de chips infumable.

Si ve que un cliente se le acerca para hacerle una pregunta, el pasota camina en dirección opuesta, le responde sin detenerse y pasa de largo. Si se siente arrinconado o si el cliente insiste, se detiene y escucha mientras realiza algún gesto o tic nervioso de forma compulsiva: mover un pie arriba y abajo, morder un bolígrafo, retorcer algo que lleve en las manos... En cualquier caso, siempre contesta con frases cortas y un tono seco, casi antipático. No es el más estúpido de todos, pero sus conocimientos no suelen ser especialmente amplios, por lo que a menudo mezcla información auténtica con datos que inventa sobre la marcha.

El pasota es un prototipo masculino, pero tiene su variante femenina, que posee una curiosa característica propia que la diferencia del macho: si bien el pasota suele rehuir un enfrentamiento directo con el cliente (guarda silencio si se le recrimina por su mal comportamiento), la hembra intenta justificar su postura de forma grosera y desconsiderada, ocasionalmente haciendo gala de modales propios de la post-teenager pseudo-cachonda, pero con mucha más brusquedad. En general es fácil ponerla en su sitio con cuatro palabras bien dichas, ya que en realidad no tiene media hostia, pero la mayoría de los clientes se quedan tan sorprendidos ante semejante desparpajo y arrogancia, que no aciertan a responder y se limitan a irse a su casa y llorar cuando nadie les ve.

Podría continuar con 4 o 5 prototipos más (el técnico hijo de puta, el espabilao, el dueño payaso...), pero lo dejaré aquí. Luego ya entraríamos en tipologías un poco más particulares, menos representativas de la realidad, si bien es cierto que, en los casos anteriores, tampoco se trata de definiciones precisas: en la vida real, es muy frecuente encontrarse con personajes que combinan características de dos o hasta tres prototipos.

Doy pues por terminado este breve análisis en el que solo he intentado dar un par de pinceladas de la monstruosa realidad de los comercios informáticos. Bien pensado, quizá sí que vale la pena ser un puto friki de mierda.

(Esto termina aquí, sí).

07 Jun 2007, 22:26
#1

owned xÐ

Nada más que añadir

07 Jun 2007, 22:45
#2

macho Champz, escribe un libro en serio. Todas éstas historietas molan

saludos y qué currele!

08 Jun 2007, 11:11
#3

GRANDE champion, me pica las ganas de escribir

08 Jun 2007, 13:08
#4

Me temo k que soy frikazo del hardware.

Y es verdad que no hay cosa más triste, que ir a la tienda, preguntar por algo y que te digan...

Que es eso?. Para que te vas a comprar esa gráfica si es mas cara y tiene menos memoria?. etc etc ??

Quedas como un autentico pardillo delante de todos los demas clientes intentando explicar tus razones.

Y no me queda otra opción, que acordarme de los enteraillos que replicaban al profesor en clase y asustarme.

OH NO!! Me he convertido en un empollón de la informática!!

Eres la mákina Champion!!

08 Jun 2007, 16:23
#5

Teniamos q hacer fotos de las cajas ... donde guardamos las tarjetas, cables, routers, ratones y demas trastos ...

Sobre los vendedores ... es imposible ... yo desisti hace tiempo ... llego, cojo, pago ... me piro.

08 Jun 2007, 23:14
#6

jajjajajaj champion tio de verdad publica un libro con todo esto!!!

yo me he quedado con las ganas de ver los perfiles del técnico hijo de puta, el espabilao, el dueño payaso... jaja

09 Jun 2007, 13:18
#7

jaja siemrpe me los leo tio muy bueno

13 Jun 2007, 19:59
#8

champion, hablamos en serio de publicar un librito con estas cositas?

hablo en serio, asique responde en serio jajajaja, mi tia trabaja en una editorial, es cuestion de preguntarla, cascrle un titulo y a correr kjajajajaja

04 Jun 2008, 23:39
#9

mola...

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