[ Powered by: Marly - You never know ]
Hoy he tenido que llamar a Endesa para poner a mi nombre un contrato. De electricidad, claro.
¿Por qué? Porque ha llegado una factura a nombre de otra persona. Mi factura.
Y no tenía que haber llegado a nombre de esa persona sino al mío, porque yo ya hice el cambio de nombre hace 2 meses.
Pero por lo visto dicho cambio se perdió en el sistema informático de Endesa. Se perdió, se esfumó, como la responsabilidad de un político, o como mis solicitudes de alta y rosetas a telefónica. Se perdió...
Y si hice este cambio hace dos meses y no antes fue porque estábamos esperando, el inquilino anterior y yo, a que viniesen a leer el contador o dejasen la hojita pertinente.
¿Por qué lo esperábamos? Lo esperábamos para poner los kW que coincidían con el cambio de inquilino, para no tener que andar luego haciendo números.
Pero no pusieron la hojita, tampoco hicieron estimación, facturaron 0 kW, cosa que nunca he visto. Y luego dijeron que no podían facturar los kW ni llamando para darle la lectura. Y luego perdieron mi cambio de titular de contrato. Y hoy llamo al 902 como decía, y me sale un contestador, un jodido, puto contestador, al que he insultado aún sabiendo que no me iba a oír. Puto contestador de mierda deshumanizante, postizo y falso, te odio. O hago como que te odio. He rebotado entre un par de máquinas y saludos enlatados, me han pasado con nosequé o nosequién, han sonado tonos de llamada, luego se ha dejado de oír y finalmente se ha cortado. Y me he quedado con el teléfono pegado al oído, sin cambiar de expresión. Es una experiencia que ya he tenido muchas veces. Luego echo el aire, frunzo los labios y me planteo cosas irreales como irme a una isla desierta o fabricarme unas alas de papel con las que saltar desde la terraza.
Luego he repetido la llamada, he vuelto a hacerle burla al contestador. Bla bla bla, contestador de mierda. Y al fin tras esperar, una vez su puto 902 se ha nutrido lo suficiente de mi factura telefónica, me han "atendido". El operador me oía a mí, pero yo apenas le oía a él. Le he explicado el tema pero oh, sorpresa, no saben por qué ha pasado. Qué coño van a saber si no son más que esclavos de macrocorporación. Somos putas hormigas, todos, los microclientes y los microesclavos. Somos una mierda pinchá en un palo.
Estoy harto de todo, pero no sé qué me desespera más, si estar harto de todo o que me dé exactamente igual estar harto de todo. El otro día conocí a alguien, otra loca. La loca número 50. Me dijo que le parecía muy serio, muy muy serio, delante de un plato de sawarma. Mientras, yo, delante suyo pero a miles de kilómetros, la veía como una radiografía... otro apéndice agitado de esta sociedad enferma que confunde serenidad -un ápice de serenidad, porque apenas tengo eso- con seriedad. Otro estanque de agua agitada, y podrida... otra comunicación fracasada. Otra educada respuesta mía, otra interpretación... como la que he hecho con los de Endesa. Corrección ante todo.
¿Cómo he escrito todo esto? No lo sé. Con las manos, supongo...
Hola Champion, soy tú y quería decirte que tu blog es absurdo, innecesario y profundamente decadente. Y que si fuera instrumento musical, seguramente sería una trompeta.
#1
no será que eres gafe?
El día que realmente te dé igual y te lo tomes como que hoy está nublado o soleado dejarán de pasarte esas cosas, ya lo verás. Es como un entrenamiento para fortalecerte, te van quemando en el brazo con una vela hasta que ya no sientes dolor, entonces que es cuando disfrutarías viendo cómo no te duele dejan de quemarte con una vela.