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Una mirada al futuro: el blog del grumete Cucufate

Diario de a bordo de Cucufate, grumete espacial de tercera

Nuestra travesía por la galaxia en la Oblivion continúa sin novedad, como suele ser lo habitual en las naves de transporte de minerales. Esta mañana, mientras hacía cola para que me sirvieran el desayuno en el sector C-3, se me ha desatado un cordón y he comprendido lo desgraciado que soy. Seguro que a nadie más le ha pasado, sólo a mí. Me he deprimido tanto que he decidido retrasar un día más el principio de mi dieta, y he vuelto a pedir foie gras de vaca nali y huevos de alien caramelizados.

A media mañana me he cruzado con el capitán Brock, que me ha vuelto a decir que estoy muy gordo y que mi uniforme estaba sucio. Pero no es culpa mía que la comida sea tan grasienta y que me guste comer con las manos. Además es culpa de mi metabolismo: tengo un metabolismo lento y nadie lo entiende. Encima se ha dado cuenta de que hoy he vuelto a ponerme un calcetín de cada color. Le he dicho que era porque me había vestido a oscuras; el generador de mi habitación se agotó ayer mientras intentaba cargar una bicicleta eléctrica que encontré abandonada en la cámara de eliminación de chatarra del almacén de cola. Me creí afortunado por haberla rescatado justo antes de que se abrieran las compuertas y fuese arrojada al espacio, pero ahora me pregunto si valió la pena: no sé ir en bicicleta y como ya he dicho agotó la energía de mi generador sin siquiera llegar a cargarse del todo.

Así que para enseñarme el significado de la palabra disciplina, el capitán me ha ordenado limpiar uno por uno todos los biorifles GES de la sala de armas. Yo como grumete espacial de tercera no puedo usar armas, pero sé que los soldados y oficiales que viajan con nosotros llaman a estos rifles el "lanzamocos". Es un asco limpiar los restos de biolodo tóxico, de hecho he tenido que usar guantes y mascarilla para no intoxicarme. Mientras los limpiaba he mirado por la escotilla y creo que he alcanzado a vislumbrar el lejano cinturón de asteroides de Liandri XV. A veces me fijo en un asteroide y le pongo nombre, pero esta vez estaban tan lejos que no me he atrevido porque a lo mejor le ponía nombre a uno que ya lo tenía. En vez de eso, he dejado volar mi imaginación y he recordado a mi querida Emilia Amelia Amalia. Ella ni siquiera sabe que existo, bueno, una vez me pisó, es algo que recuerdo con mucho cariño aunque no creo que ella lo recuerde. Yo en cambio no dejo de pensar en ella ni un solo día. Seguro que si estuviese en esta nave las cosas cambiarían. Te quiero y algún día serás mía, Emilia Amelia Amalia. La semana pasada escribí un poema para ella, porque me gusta mucho la poesía y creo que tengo dotes de poeta. Os enseñaré un trozo:

Oh Emilia Amelia Amalia
que no naciste en Francia ni en Italia
te quiero tanto como a Australia
y te querría aunque te llamases Natalia

Me emocioné tanto escribiendo este poema que se me saltaban las lágrimas. Pero bueno, ahora es el turno de sueño para los grumetes del ala oeste, así que debo terminar. Mañana os hablaré de Paquito-405, el perro salchicha biónico que tenía en la Tierra-3, y de la colección de androides licuadora de mi tío abuelo Evaristo.

Por cierto si alguien quiere comprar la bicicleta eléctrica que deje una nota. La vendo por 550.000 créditos. Regalo álbum de cromos holográficos del Napali Fútbol Club.

10 Jul 2004, 16:42
#1

jaaajajajajjajajajajjajajajajajajjajajaj

10 Jul 2004, 16:51
#2

xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDddd

11 Jul 2004, 22:47
#3

impressive

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