Tras mi última entrada en la que me consagré como escritor profesional de blogs (y además creo que, modestamente, de los mejores), he estado meditando sobre qué dirección tomar. No me conformo con ser un simple blogger más que explique que hoy en el supermercado había cola o que he perdido 300 gramos con la dieta de la alcachofa. Ya dije que yo necesito más. Ahora bien, ¿qué hago? ¿propongo páginas web de interés? ¿explico acontecimientos históricos? ¿doy consejos de salud? ¿hago reportajes de interés general?
Sigo sin tenerlo decidido, pero hoy voy a optar por otra de las opciones: curiosidades varias. Sí amiguitos; hoy os voy a hablar de la bicicleta eléctrica más cara del mundo. Pero me permitiréis que lo adorne un poco porque si no esto no sería un blog y además terminaríamos enseguida. Además, esto no se títula "La bicicleta eléctrica" si no "Maremagnum interruptus", por tanto tengo que comenzar por hablaros de mi visita al maremagnum.
¿Qué es el Maremagnum? Técnicamente es una especie de multicines/centro comercial/centro de ocio nocturno de mi ciudad (Barcelona). Está justo al ladito del mar, rodeado por las fétidas aguas portuarias, y posiblemente hayáis oído hablar de él por una de estas tres cosas: el IMAX (una especie de cine 3D), el Acuario (bueno, hoy en día ni yo me acordaba ya del famoso acuario) y Wilson Pacheco (el pobre ecuatoriano que murió tras ser hostiado por los porteros de un bar y lanzado al agua). En realidad yo hoy no iba al Maremagnum sino a poner gasolina, pero tras llenar el depósito de combustible resulta que me estaba meando (lo siento, es la verdad) y cómo estaba cerca y quería tomar el aire, he tenido la gran idea de pasar por allí. Supongo que también me ha atraído la nostalgia por lo que allí viví hace una semana, pero si entro en estos temas y me pongo melodramático, estaré volviendo a caer en la categoría de blogger baboso y no lo puedo tolerar.
Bueno, me estoy alargando mucho y a este paso no llegaré nunca a la bicicleta eléctrica. La cuestión es que he llegado, he aparcado, y nada más entrar en el jodido centro ya me he empezado a poner malo: guiris everywhere. Una puta plaga. No simples guiris: los más indeseables del mundo. Encima el jodido lavabo estaba en el nivel del párking, o sea: he subido (muleteado) un piso de escaleras para luego tener que volver a bajarlo por otro lado. Los lavabos eran pequeños, llenos de gente y encima allí enmedio una señora de la limpieza sudamericana muy cabreada decía una y otra vez con su característico acento: "no me dejan limpiar, no me dejan limpiar". Sé que más de uno pagaría por orinar mientras una empleada de la limpieza con rasgos latinos frota contra él su carrito de la limpieza, pero por desgracia ese fetiche no figura en mi lista de fantasías sexuales. Y encima al salir de los lavabos (sí, tras miccionar: fue jodido pero lo conseguí), había tal cantidad de gente indeseable obstaculizando las escaleras, que se me han hinchado las pelotas y he optado por salir al párking por una puerta lateral. Creí que a pocos metros encontraría otra escalera de subida, pero no: he tenido que patearme la mitad del jodido párking hasta encontrar otra escalera de subida.
La cuestión es que logrado volver a acceder al puto Maremagnum y he salido a la zona exterior a que me diera el aire. Aquello seguía infestado de guiris enganchosos, de estos que se te meten delante y te van cerrando el camino como el típico conductor cabrón. ¡Hijos de puta! ¡No habéis matado a Kenny pero os odio! Lo único bueno: que me he sentado a ver si me tranquilizaba un poco, y me he encontrado una monedita de dos euros en el suelo. Así al menos el párking me saldría gratis. Ya sabéis que yo he sido educado con una sólida formación cristiana, así que he sabido que este pequeño tesoro era una señal divina. A Éxodo 30:16 os remito: "Y tomarás de los hijos de Israel el dinero de las expiaciones, y lo darás para el servicio del tabernáculo de reunión". Los hijos de Israel eran en mi caso los guiris, y el servicio del tabernáculo es, en mi caso, la máquina para pagar el ticket del párking. Pero el mensaje importante es precisamente ese, el éxodo. Mi señor Padre todopoderoso me estaba ordenando salir de allí echando hostias, y no me lo he pensado dos veces: me he levantado y he puesto rumbo de nuevo a las escaleras del párking.
Y es en este punto cuando llegamos al protagonista de mi relato: la bicicleta eléctrica. Resulta que acababa yo de dejar atrás un McDonald's, cuando he visto varias bicicletas con unos carteles, quizá cuatro o cinco. Pensaba que eran de los guiris pero no, estaban expuestas allí en medio y nadie parecía vigilarlas. Pero todas ellas como digo tenían una especie de cartelitos informativos. El cartelito decía: "Bicicleta eléctrica. Velocidad máxima 25 km/h. Autonomía 50 kilómetros. Se carga en casa igual que un móvil. Precio [atención eh! que esto es lo mejor]: 550.000 euros".
Qué, ¿cómo se os ha quedado el cuerpo? 550.000 euros, nens. Unos 91 kilos en pesetas. Diréis: es un error. Yo digo: qué va a ser un error. Es una bicicleta eléctrica, joder. Pero ojo al dato, no eran nuevas. Eran de segunda mano porque se veían usadas. Así que no queráis saber cuando cuesta una bici eléctrica nueva... yo creo que debe ser más barato comprarse el transbordador espacial Columbia. Me he quedado extasiado admirando aquel prodigioso ingenio, imaginando esas vertiginosas velocidades de 25 km por hora. También me he imaginado eso de cargarlas como un móvil en un enchufe. Ha de ser muy triste tener una bicicleta como estas, que tenían pedales, claro, y quedarte tirado por falta de batería. Porque desde luego, si yo me gasto 550.000 euros en una bici eléctrica, si luego se me acaba la batería yo no pienso pedalear. Para pedalear me compro una bici normal. Yo no pedaleo ni que la bici se quede sin batería, sin cobertura o lo que sea.
El resto de mis aventuras en el Maremágnum incluyen más gente tocawebs, una máquina del párking que no funcionaba y me ha hecho irme a la otra punta a buscar otra... en fin putadas varias de esas que os contaría si esto fuera un blog corriente y moliente. Pero no lo es. Es un blog informativo y divulgativo en el que hoy habéis conocido las bicicletas eléctricas. Y yo por mi parte he experimentado otra más de las posibles funciones del blog.
Sigo sin estar muy seguro de qué quiero hacer con esto, con el espacio personal que aquí se me brinda, pero ya voy por la cuarta entrada... (oooooh...). La vaca de Milka estaría orgullosa de mí.
Seguiremos informando.
jajajajjajaa
,ahora ya no se k komprarme de mayor,o un bmw,mercedes,ferrari o una de estas bicis : S