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¿Cómo lo ves?

19 Ago 2007, 23:24

Bien amiguitos, la verdad es que últimamente no estoy muy pendiente de la página y es posible que abra un paréntesis, en fin, que no esté muy presente por aquí una temporada, o que cada vez lo esté menos, aunque seguiré pasando por la página hasta que esto me vuelva a producir más interés. Por una parte, la verdad es que últimamente no juego a nada, y por otra parte, los aficionados al UT estamos esperando a que salga el UT3... y hasta que salga, la verdad es que las demás facciones y apartados no me interesan mucho. Espero que, cuando se publique, los "uteros" recuperemos algo de protagonismo.

Mi entrada anterior del blog es un poco rara, así que antes de reducir mi nivel de actividad en la web, prefiero escribir otra cosa un poco más "normal", en vista de que nadie escribe nada en los blogs. Esta vez, el tema elegido son los visualizadores de imágenes, o más bien mi experiencia con este tipo de software. Me ha dado por ahí porque recientemente he cambiado de programa para ver imágenes, y el cambio ha sido fenomenal, como enseguida contaré, pero vayamos por partes.


Las distintas versiones de Windows siempre han incorporado algún tipo de visualizador, pero muy sencillo.
Aquí podemos ver el de Windows Vista, con el detalle de los controles ampliado.
Solo apto para emergencias o uso ocasional.


Cuando empecé a usar Windows 95, recuerdo que pasé por varios programillas para ver imágenes, pero soy incapaz de recordar el nombre de ninguno. Aquéllos fueron años de locura, de instalar programas sin medida, de terminar con el "menú Inicio" tan recargado que daba pena verlo. Mis relaciones con los programas eran a veces de una sola noche, y muy a menudo con software de prueba. Con el tiempo, fui sentando la cabeza y establecí vínculos formales con los programas que me parecieron de confianza. El primero que recuerdo de estos programas, en el apartado de visualización de imágenes, es el que he usado casi siempre: ACDSee. Quizá no lo empecé a usar hasta Win98, no estoy seguro, pero la cuestión es que casi todo el mundo conoce este programa. Me gustó y aunque alguna vez me planteé cambiar, no encontré ninguno que me aportase algo más, y tampoco necesitaba realmente gran cosa. Básicamente permitía ver las imágenes/fotos a pantalla completa (sin bordes de ventana), ampliar o reducir la imagen, y pasar a la siguiente o a la anterior solo con pulsar unas teclas. También incorporaba un pequeño explorador de archivos con miniaturas de las imágenes.


Imagen de ACDSee en sus primeras versiones.
Hoy en día, su sencillez resulta tan entrañable e ingenua como añorada.

Pero, como de costumbre, hay que sacar nuevas versiones y actualizarlo todo, así que el programa fue creciendo a base de añadirle auténticas chorradas que no aportan nada a quien solo quiere ver imágenes. Guardo todavía el instalador de la versión 3.11, que es la última que me parece "normal". A partir de ahí, ya en la versión 5.0, lo que era un visualizador de imágenes se convirtió en una "suite", como les gusta decir, o sea, una especie de conglomerado de programas que lo mismo te permiten ver imágenes como hacer un "slideshow", diseñar iconos, retocar las imágenes, crear álbumes, organizar una base de datos de fotos... Puede que alguno de estos programas le interese a alguien por separado, pero dudo mucho que a alguien le puedan servir todos. Sin embargo, todos nos jodemos por igual tanto si usamos una opción como todas, ya que esta especie de crecimiento descontrolado se pagó con mayor lentitud y consumo de recursos. De hecho, creo que ya en la versión 5.0 te obligaba a cargar el programa al iniciar el sistema, y te dejaba un icono junto al reloj de Windows, en vez de abrirse y cerrarse solo al ver una imagen. Aquello de hacer clic en una foto y verla, pasó al pasado. Ahora cada doble clic suponía unos segundos con un relojito de Windows hasta que, finalmente, se mostraba la imagen y ya de paso se ofrecía la posibilidad de hacer mil cosas con la imagen.


Imagen de la versión 5.0, ya considerablemente compleja.
Esta imagen pertenece a la versión en chino, pero puedo garantizar
que la versión en cualquier otro idioma no aportaba gran cosa.

Esta tendencia no hizo sino ir a peor en las siguientes versiones, hasta llegar al extremo de que abrir la imagen en Photoshop venía a tardar lo mismo que verla con el puto ACDSee. Finalmente, los lumbreras de ACDSystems consiguieron recordar que su programa teóricamente servía para ver imágenes, y que la gente no necesitaba tanta mierda para ver una foto. Usar ACDsee para ver una imagen ya era como coger un avión para ir a la esquina, o dicho con una comparación más clásica, "matar moscas a cañonazos". Así que, a la altura de la versión 9.0 más o menos, tuvieron otra "genial" idea: dividir el visualizador en dos partes, algo así como un módulo "rápido" solo para ver la imagen, y otro más completo con el resto de funciones y características. De este modo, al abrir una imagen, no cargaba todo el programa, solo lo imprescindible... Esto en principio parece interesante, pero no se llevó bien a la práctica, principalmente porque es el clásico intento de resolver un error añadiéndole otro error encima, en vez de corregir el fallo de origen. En otras palabras, pienso que fue un claro error sobrecargar así un programa que había destacado por su agilidad y sentido práctico. Y luego fue otro error querer resolverlo manteniéndolo igual, pero dividido en dos, ya que han querido simplificar tanto, que el módulo rápido está muy "capado" y al final tienes que acabar cargando la interfaz del programa entera para hacer cualquier cosa. Además, cada uno de estos módulos tiene una configuración propia y resulta confuso conseguir que el programa haga en cada momento lo que tú quieres. Resumiendo, dividieron la utilidad y multiplicaron los problemas. Unos auténticos genios: deberían probar suerte en la política.

Estos ya eran argumentos suficientes como para plantearse el uso de otro programa, pero yo no me decidía a hacerlo, sobre todo por un motivo, y es que la última versión de ACDsee me ofrecía unos datos Exif muy completos (aunque los muestra de una forma un poco incómoda). Los datos Exif son una información que va "incrustada" en las fotos de la cámara digital, y que yo consulto muy a menudo en mis fotos o en fotos de otros. Pero la gota que colmó el vaso, por así decirlo, fue otra cosa: resulta que en Windows Vista, ACDSee tiene un fallo y las imágenes a pantalla completa aparecen con un borde blanco a la derecha y por abajo. No es algo que impida ver las imágenes, pero teniendo en cuenta que ésa es justamente la función del programa, resulta un poco triste que hayamos llegado al extremo de poder hacer mil chorradas con la foto... y que lo único que no se puede hacer bien sea precisamente VERLA. Tampoco es pedir tanto... Llevan meses diciendo que sacarán un parche, pero no hay forma.


Detalle de parte de la versión actual de ACDSee.
Una monstruosidad más compleja de manejar que una nave espacial sin
marchas automáticas.
A veces, pero solo a veces, sirve para ver alguna que otra foto.

Ya solo faltaba que vinieran a mi casa los señores del ACDSee, me pateasen las pelotas y me gritasen con un altavoz: "¿Es que no piensas cambiar nunca de programa, atontao?". Así que tras investigar un poco y descartar algunos programas por motivos varios, opté por el FastStone ImageViewer (gratuito)... ¡y vi la luz! Es tan simple y ágil como el primer ACDSee, y muestra las imágenes a pantalla completa sin fallos, pero incluye otras funciones intermedias como rotar o recortar jpg (sin pérdida) o convertir imágenes a otros formatos. Y lo mejor de todo es que me permite ver los datos Exif de las fotos de una forma comodísima: al llevar el puntero del ratón a la derecha, se despliegan estos datos, y al retirar la flecha, se vuelven a ocultar. ¡Genial! Este mismo sistema se utiliza con los otros lados de la pantalla. Por ejemplo, al llevar la flecha al borde superior, aparece una especie de "tira de imágenes" de la carpeta actual, lo cual facilita mucho ir directamente a la imagen que buscas; incluso puedes abrir un árbol de carpetas y luego al retirar la flecha del ratón, de nuevo desaparece todo, sin tener que estar alternando entre pantalla completa y la interfaz del navegador del programa en ventana. Incluso existe otra versión del programa todavía más simple, pero no incluye características como esto de la tira de imágenes mientras estás en el modo de pantalla completa. ¿Pegas? Le he encontrado alguna, pero menor. Lo único que ahora mismo echo de menos respecto a ACDSee, es que en ACDSee se podía bloquear el nivel de zoom y aplicarlo a todas las imágenes, y aquí creo que no, pero es una característica que uso poco. Por otra parte, yo cierro las ventanas con un botón del ratón asignado a Alt+F4, y en el caso de FastStone, hay que hacerlo con ESC o Alt+X, ya que con Alt+F4 sales a la interfaz del programa y hay que volver a cerrarla. Un "bug": al borrar ficheros (al menos en mi PC), el cuadro de confirmación no aparece (queda tapado por la imagen), aunque si pulsas Intro para confirmar, se borra correctamente. Pero, en definitiva, son fallos menores.


La pantalla del explorador de imágenes del FastStone.
El regreso a la bendita simplicidad... ¡y encima es gratis!

Una última cosa sobre FastStone: tanto el programa principal como la versión "mini" incluyen una opción "portable": son los ficheros a palo seco para usarlos sin instalación, por ejemplo en un USB que lleves a otro ordenador. Yo lo tengo instalado, pero es interesante que se pueda utilizar incluso sin "contaminar" el sistema. Es una prueba de su sencillez y ligereza.


Imagen a pantalla completa con la tira de imágenes arriba.
Desaparece al apartar el puntero del ratón.

La verdad es que ahora no puedo evitar pensar que tendría que haber empezado a probar otros programas antes, mucho antes. De hecho, aunque estoy muy contento con el FastStone, no descarto probar otros y recuperar el tiempo de esa juventud que me robó ACDSee. En concreto querría probar el IrfanView, pero no lo he hecho porque juraría que lo probé hace muchísimo tiempo, y no me convenció... aunque quizá lo haga. Hay otro que tiene cierta popularidad llamado XnView, pero me parece que no aporta nada más, y luego ya entramos en visualizadores menos conocidos pero que podrían dar alguna sorpresa...

Por otra parte, también están otras opciones como por ejemplo Adobe Bridge, Photoshop Lightroom y cosas por el estilo, pero eso ya son aplicaciones orientadas a un trabajo profesional en el que se manejan enormes ficheros RAW y cosas por el estilo (temas de fotografía digital).

No creo que el mismo programa nos sirva a todos, pues cada cual tiene sus propias necesidades, pero por supuesto invito a quien quiera a que comente qué programa usa y por qué le gusta (incluso aunque sea para otros sistemas como Linux, aunque yo hable de Windows). Igualmente, si alguien que lea esto tiene alguna duda sobre el tema, que la plantee por si podemos ayudarle - aunque no esté muy activo en la página, iré echando un vistazo.

Saludos y hasta otra.



¿Por qué lo llaman INCIDENCIA cuando quieren decir AVERÍA?

12 Ago 2007, 19:03

¿Por qué lo llaman INCIDENCIA cuando quieren decir AVERÍA?
(Radiografía semántica de la mentira moderna)

Muchas veces me he preguntado por qué en MSN Messenger tradujeron "Add contact" como "Agregar un contacto". Es correcto, sí, pero pienso que habría sido más natural y algo más lógico utilizar "Añadir un contacto", porque aunque ambas opciones sean igual de válidas, considero que "agregar" pertenece a un registro algo más culto y que su uso es más restringido. Si buscamos en google, veremos que "añadir" aparece en 106 millones de páginas, mientras que "agregar" lo hace solo en 89 millones, cifra que aún siendo menor en 17 millones, refleja una difusión en el uso del término que sospecho que tenga bastante que ver con el bendito Messenger y su "agregación" de contactos.

Messenger
Agregando, agregando,
se pasa la vida volando

Evidentemente, a mí me la trae al fresco cómo traduzcan "Add contact": de hecho, también se me ocurren argumentos a favor del uso de "agregar". Pero no es ésa la cuestión que quiero tratar. Lo que me llama la atención es cómo esa palabra se ha introducido en nuestro lenguaje cotidiano a partir del uso repetido en un determinado contexto. Otro ejemplo del mismo fenómeno lo encontramos en el verbo "nominar". También se trata de un término de uso más institucional o literario que común, y sin embargo se ha popularizado mucho gracias a programas como Operación Triunfo, Gran Hermano o similares, donde "nominan" a los candidatos a ser expulsados. Resulta curioso constatar que, a raíz de esto, el verbo ha adquirido un matiz peyorativo, cuando en realidad siempre se había usado en ceremonias de entrega de premios como los Oscar, por poner el ejemplo más clásico. De hecho, el diccionario de la Real Academia recoge explícitamente esta acepción (Presentar o proponer a alguien para un premio), pero el reiterado uso del término en estos programas no solo ha aumentado su presencia en el léxico cotidiano, sino que incluso ha modificado su sentido para algunas personas. En cualquier caso, al igual que en el caso de agregar, esto no deja de ser una simple curiosidad, un fenómeno carente de toda planificación y más anecdótico que perjudicial.

Marlo y Claudio
Marlo y Claudio: Todo un ejemplo de lo "políticamente incorrecto".
Sin embargo, si hay un terreno donde las palabras se deforman hasta quedar irreconocibles y se estiran hasta romperse, es en el de lo políticamente correcto. Como todos sabréis, vivimos en una época en la que los terroristas son insurgentes y los civiles bombardeados son daños colaterales. En este clima de sinvergonzonería y cara dura al por mayor, el uso tendencioso de las palabras llega a convertirse en un arte. Pero éste no es un talento exclusivo de los políticos y dirigentes, ni de las páginas de noticias internacionales, en absoluto. Tanto en el sector público como en el privado se inventan constantemente nuevas fórmulas con las que desinformar, intoxicar, echar balones fuera y, en general, jodernos a todos, casi siempre con el beneplácito del gobierno de turno.
Uno de los mayores logros en este terreno tiene que ver con una palabra que, actualmente, destaca por encima de las demás en cuanto a suplantación del sema con nocturnidad y alevosía. Un término que antaño provocaba indiferencia y que hoy hace temblar a hombres hechos y derechos; diez letras que se han vuelto maleables como la arcilla. Cuatro sílabas que han elevado la polisemia con calzador a la categoría de delito moral...

Esa palabra, por supuesto, no es otra que "incidencia", un hermoso polisílabo que, al igual que otros términos, ha sido rescatado (o más bien secuestrado) de otros ámbitos del lenguaje para ser sometido a un lavado de significado y posteriormente reinsertado como eufemismo. "¿Qué es un eufemismo?", se preguntarán los de ciencias. Bien, que no cunda el pánico porque no es una enfermedad. Un eufemismo, en términos simples, es una palabra que se usa en lugar de otra que puede resultar malsonante o grosera. Por ejemplo, antes que decir "ese moro sordo se rasca los cojones", diríamos "ese ciudadano magrebí con una discapacidad auditiva se fricciona las partes". Es cierto que el uso de eufemismos lleva el gen de la hipocresía en sí mismo, pero solo en estado latente. Sin embargo, cuando "incidencia" se utiliza para oscurecer la verdad más que para embellecerla, dicho gen se activa y el eufemismo se metamorfosea para devenir en cinismo, en burla y, por descontado, en tomadura de pelo. Porque, como digo, no se utiliza para que algo suene mejor o peor: se emplea para falsear y negar la realidad. Para mentir sin complejos.

Por si no ha quedado claro, lo diré abiertamente: las averías, los fallos, las cagadas y la ineptitud profunda ya no existen. Eso ya no se lleva. Ahora todo eso son "incidencias", tócate los cojones. Tócatelos mucho, porque una incidencia no es eso. Odio tener que recurrir de nuevo al diccionario de la RAE, porque queda de un pedante que tira p'atrás, pero a veces no hay más remedio: según podemos leer en él, una incidencia es un "acontecimiento que sobreviene en el curso de un asunto o negocio y tiene con él alguna conexión". ¿Que no nos gusta la RAE? Pues miramos el María Moliner; en este diccionario, tenemos que irnos a la cuarta acepción de "incidencia" para encontrar la siguiente definición cruzada a través del término "incidente": "Cosa que ocurre en el desarrollo de un asunto, un relato, una conversación, etc., en relación con lo que constituye la parte esencial de ellos, pero sin ser en sí misma esencial". ¿Entendido? Pues coged la mochila que ahora nos vamos a dar un viaje por la memoria y por la actualidad reciente.
Diccionario de la RAE
Siempre tiene que haber alguien que salga con la dichosa RAE y te amargue el día. Esta vez he sido yo.

Empezaré por mi lucha con Telefónica y Terra: ya he escrito sobre ello en otras ocasiones, así que no me repetiré. Solo diré que me pasó de todo, y en el mejor de los casos, lo más que conseguí fue que me dijeran que tenía una incidencia. Bueno, una no: un montón. ¿Que no puedes conectar el teléfono porque no te han puesto roseta? No es una cagada del técnico, es una incidencia. ¿Que luego te cortan la línea sin que se sepa por qué? Tampoco es un fallo de ellos: es otra incidencia caprichosa. ¿No te va el ADSL que pagas religiosamente cada mes? Seguramente pienses que se trata de una avería, pero nuevamente yerras: incidencia al canto. Incluso cuando reclamé al Ministerio de Industria para que Telefónica me devolviera lo que me había robado, intentaron escaquearse abriéndome una enésima incidencia, ¡cuando yo ya ni siquiera era cliente de Telefónica! En el caso de mis padres fue todavía más divertido: tras contratar el ADSL de Telefónica, la línea comenzó a fallar. ¿Subdesarrollo de las comunicaciones? En absoluto. Incidencia. Unos días después, la línea les dejó de funcionar. Nueva llamada al 1003+1 (desde otro teléfono, claro): la incidencia pasó a ser incidencia grave. Tras 4 días de incomunicación y sin que viniera ningún técnico, mi madre llamó hecha un basilisco a esta gente, y le dijeron (atención) que lo que tenían era una incidencia crítica.

Torre eléctrica
Torre eléctrica. Creo que se la pediré a los reyes por Navidad.
Por descontado, la cosa no termina en Telefónica. Recientemente, como todos recordarán, se produjo un apagón histórico en la ciudad de Barcelona. Mis padres, los mismos de la incidencia crítica (como soy pobre, he tenido los mismos padres toda mi vida) estuvieron 15 horas sin luz; yo fui más afortunado y solo fueron 5 horas, aunque la noche anterior ya tuve bajadas de tensión y renuncié a 2 horas de trabajo porque el PC se me apagaba cada dos por tres. En total, 7 horas de trabajo perdidas. Y mejor no quejarse; al menos no se me llegó a descongelar la nevera, ni quedé encerrado en un ascensor, ni me vi atrapado en un atasco después de que los semáforos dejasen de funcionar en la mayor parte de la ciudad. Bueno, estoy hablando en pasado, pero a fecha de hoy todavía hay más de 100 generadores repartidos por Barcelona, haciendo un ruido de mil demonios y apagándose cuando se les acaba el combustible o cuando los delincuentes roban los cables. Los generadores son una medida de emergencia que, en circunstancias normales, solo se emplea puntualmente, pero esto ya dura más de dos semanas, pues no se ha podido reparar la avería: de hecho, ni se sabe cuándo volverá a funcionar correctamente la red eléctrica. Oh, perdón, ¿he dicho "reparar la avería" y "funcionar correctamente"? Pido mil disculpas. Por supuesto, me refería a resolver la incidencia.

Pero, ¿realmente Fecsa Endesa ha hablado de "incidencias"? Me alegro de que me haga esta pregunta, porque precisamente hace pocos días me encontré en el buzón una carta de esta gentuza. No me gusta nada encontrar sobres en el buzón: siempre son facturas o publicidad. Pero este sobre no tenía la consistencia ni el grosor característicos de las facturas. De inmediato me imaginé que sería una disculpa por el apagón, pero no pensaba que en el interior del sobre cupiese tanta desfachatez:

Carta de Fecsa

"Estimado cliente:

El pasado lunes 23 de julio un incidente en la red de alta tension de Red Eléctrica de España S.A. provocó una interrupción de suministro que afectó a un número significativo de clientes."

No voy a analizar toda la carta; me limitaré a señalar que califican este apagón histórico, de efectos devastadores en la economía de la ciudad y en la vida de sus habitantes, como un "incidente" y una "interrupción de suministro" (dicho así, hasta parece algo deseable). Por supuesto, lo que me encanta es lo de "incidente", que como hemos leído antes, se refiere a algo que interfiere con otras cosas, pero que no afecta esencialmente a nada. ¿Incidente? Señores de Fecsa, un incidente es una bombilla fundida. Un enchufe quemado. Incluso un corte de unos minutos. Eso es un incidente. Pero dejar a la ciudad entera sin semáforos, sin congeladores, sin ascensores y sin ordenadores no lo es. Eso es un JODIDO APAGÓN DEL QUINCE. ¡Eso es una JODIDA AVERÍA DE MIL PARES DE COJONES!

Podría seguir hablando de Fecsa porque el tema tiene tela, pero quiero pasar al siguiente despropósito de los últimos días: RENFE. Resulta que, como de costumbre, caen cuatro gotas y ya la tenemos liada, de hecho hubo nuevos apagones. Los trenes de cercanías sufrieron averías, retrasos y todavía más problemas que de costumbre. ¿Cómo definir la situación? ¿Desastre? ¿Colapso? ¿Fallo generalizado? Claro que no. Incidencias en el servicio - así definieron los señores de Renfe lo que estaba pasando. Pero, durante esta nueva crisis de infraestructuras, la cosa fue un paso más allá y se produjo, al fin, la tan esperada puesta de largo del vocablo "incidencia" en los medios de comunicación. Entro en la web de La Vanguardia y leo lo siguiente:

Quiero hacer hincapié en que la importancia de esto radica en que no están citando las palabras de la compañía, o al menos no lo parece: utilizan el término porque quieren, motu propio. Consternado ante este envenenamiento informativo en negro sobre blanco, me dirijo a la cocina pensando que un nuevo peligro se cierne sobre nosotros si los periodistas montan su propia franquicia de "incidencias", cuando enciendo la tele y al mirar la pantalla veo lo siguiente:

Incidencias en TV3

Un escalofrío recorre mi cuerpo. Me siento como si, súbitamente, me hubieran metido en Matrix, o en la mítica película "La invasión de los ladrones de cuerpos". No sé, quizá ya antes los medios de comunicación se habían arrodillado ante los grandes, pero de pronto su sumisión informativa, su incorporación genuflexa al "club de la incidencia", se revela ante mí con claridad meridiana, y esto me inquieta y me preocupa. Estos casos todavía son excepcionales (de hecho, luego consulté otros medios y allí todavía se llamaba a las cosas por su nombre), pero me temo que sean síntomas de lo que está por venir. Y lo dice alguien que ya está acostumbrado a la falta de rigor y al analfabetismo de los "servicios desinformativos".

Podríamos seguir con más ejemplos, pero no lo creo necesario. La idea está clara. Lo que no tengo tan claro es si esto ya no hay quien lo pare, si realmente solo es cuestión de tiempo que el término "incidencia" aumente su nivel de aceptación hasta ser de uso común en los medios de comunicación y, por ende, en la sociedad. De ser así, algún día no muy lejano los retrasos pasarían a ser incidencias horarias, los divorcios se llamarían incidencias matrimoniales y las quiebras serían incidentes contables. La muerte misma terminaría reducida a una simple incidencia de la salud. Y hasta la entrañable Bruja Avería se vería obligada a enmendar su partida bautismal, si es que la tiene, para cambiar su nombre por el de Bruja Incidencia.

Me gustaría poder ser optimista y pensar que, pese al agilipollamiento colectivo en el que vivimos, todavía no somos tan idiotas. Creer que en este caso, y en otros, no podrán hacernos comulgar con ruedas de molino eternamente, por mucho que nos doren la píldora. Al ritmo que vamos, es posible que algún día no muy lejano la desvergüenza de los poderosos engorde hasta ser demasiado grande para esconderse detrás de unas palabras postizas, y tal vez entonces el tercermundismo ético y tecnológico en el que nos hallamos sumidos quede definitivamente a la vista de todos. Pero, ¿sabremos actuar al respecto cuando llegue ese momento, si es que llega? Yo no vendo incidencias ni compro mentiras, así que confesaré la verdad: no lo creo. En absoluto. Explicar el por qué ya sería otro tema sobre el que no tengo ganas de escribir. Me limitaré a decir, como moraleja final, que tenemos incidencias para rato, y luego más. Agréguenlas, nomínenlas o, por lo menos, disfrútenlas.







El Gran Apagón

23 Jul 2007, 21:35

- ¿Fecsa?

- Se equivoca.

- No cuela, ya es la quinta vez que llamo y esta vez he marcado muy poco a poco. Este es el teléfono correcto.

- Vale, nos has pillado. Momento que ahora se pone el señor Fecsa.

(...)

- Hola aquí Fecsa, ¿quién eres?

- Buenas noches, mire soy un abonado y haga el favor de hablarme de usted.

- ¿Abonado como las plantas?

- No, abonado de que pago para tener luz.

- Ah, eso está muy bien. Dios dijo: hágase la luz. Y se ve que se hizo, ¿sabe?

- Pero yo creía que la luz la hacían ustedes...

- Bueno, no es tan simple como parece. Pero, dígame, buen hombre, ¿qué quería usted?

- Ah, sí, mire, es que yo soy de Barcelona y...

- Oh, Barcelona, ¡ciudad solidaria, plural e integradora! ¡Crisol de culturas, cuna de civilizaciones! Urbe libertaria, paraíso del progreso...

- Sí sí, lo que usted quiera, pero es que estamos a oscuras. Vamos, que tenemos menos luces que un barco pirata, pero en sentido literal.

- Hombre, es que no se puede tener todo. Ustedes los de Barcelona son bastante exigentes, ¿eh? Un público difícil para las compañías eléctricas.

- Pero es que yo no quiero ser un crisol de culturas ni nada de eso, yo quiero tener luz, nada más.

- ¿Y usted cree que con tan poca ambición hará algo en la vida?

- Si me dejan a oscuras, seguro que no hago nada.

- A ver, ¿usted está a oscuras en castellano o en catalán?

- ¿Qué quiere decir?

- Usted dice que está a oscuras, ¿no?

- En realidad no estoy seguro. Como que no hay luz, no veo si hay oscuridad.

- Bueno, pero esa oscuridad, ¿es "oscuridad" en castellano, o "foscor" en catalán? Y si es en castellano, ¿es en castellano, o más bien en español? ¿Cree que podríamos estar hablando de un apagón latino?

- Oiga, que me pone usted en un compromiso. Me podría estar oyendo el vecino.

- Señor, no puedo ayudarle si no me responde a esa pregunta.

- De acuerdo. Me parece que estoy a oscuras pero en catalán. Mire, me voy a dejar de rodeos: aquí en mi casa, de toda la vida, nos quedamos a oscuras en catalán. Pero no es algo premeditado, no nos lo tengan en cuenta. Es que se va la luz, y se nos va siempre en catalán, no falla.

- Muy bien, en ese caso no parece tan grave. Lo más seguro es que mañana ya tenga luz.

- ¿Cómo que mañana? Oiga, ¡que ya llevo todo el día sin luz!

- ¿Ah sí? Vaya, qué mala suerte. Lo siento mucho.

- No quiero que lo sienta, quiero que me devuelvan la luz.

- ¿Y qué quiere que le haga yo? ¿Acaso llama usted al sol para pedirle que no se ponga por la noche?

- Lo haría si tuviera su teléfono. Pero al sol no le pago, y además el sol creo que habla en inglés.

- Ay, hombre de Dios, que cabezota... pero qué cabezota. Venga a ver dígame donde vive, que me ha caído bien. Igual puedo hacer algo por usted.

- Vivo en la calle Martingala 89.

- Mmmh... pues vamos a tener un problema.

- ¿Un problema por qué?

- Mire, si me dijera que vive en el 88 o en el 90, ahora mismo le daba la luz con un interruptor rojo que tengo aquí. ¿Me entiende lo que le digo? Ahora mismo se la daría. Pero es que el 89, el 89... Ay, el 89...

- ¿Qué le pasa al 89?

- ¿Que qué le pasa al 89?

- Sí, ¿qué le pasa al 89?

- Bueno, al 89 le pasan muchas cosas, y ninguna buena. No me tire usted de la lengua, no me tire usted de la lengua, que se está buscando la ruina.

- Claro que le tiro, ¿qué pasa por vivir en un número 89?

- Pasa que los que viven en un número 89 suelen tener televisor, aire acondicionado, maquinilla de afeitar...

- Sí yo tengo de eso, ¿y qué?

- ¿Cómo que "y qué"? ¿Le dicen algo las palabras "cambio climático" y "calentamiento global"? Usted está jodiendo el planeta de mis hijos. Se merece estar a oscuras. Es más, si tuviera luz, yo mismo iría a cortársela.

- Oiga, ¿usted me está tomando el pelo?

- ¿Le parece que yo, el señor Fecsa, le tomo el pelo a la gente?

- Pues sí, porque mucha opa y mucho mangoneo, y luego resulta que no puedo ni encender una bombilla, y toda la carne y pescado de la nevera los tendré que tirar.

- Ah claro, usted se hincha a comer y a comprar comida como si viniera una guerra, y luego la culpa es nuestra. Con el hambre que hay en el mundo.

- Ya me estás tocando lo que no suena. Yo meto en mi nevera lo que me da la gana.

- Claro que sí, pero no lo congelarás con mi electricidad, ¡jodeplanetas!

- Mira, porque no tengo ni un triste vatio, que si no, te daba una descarga en los premolares.

- Está bien, ya que le veo muy alterado, acabo de dar orden para que le envíen a su calle...

- ¿Un grupo electrógeno? ¿Un generador? ¿Una dinamo con monos pedaleando?

- No, una cabalgata de carnaval con el gran Carlinhos Brown.

- Bueno, algo es algo. Quizá no son ustedes tan malos.

- Ya ve usted. Si es que nos tienen manía. Y en la tele, ni le digo. Todo el día con el apagón esto, el apagón lo otro...

- Jo, si es que ahora hasta me sabe mal de haber llamado. Y total, porque no tengo luz. Qué tontería. Si va a tener usted razón, que llamo por vicio.

- Nada hombre, nada. Usted disfrute de Carlinhos Brown.

- De acuerdo. Bueno pues hasta la próxima.

- Hasta la próxima. Disfrute de su apagón, caballero.

- Bona nit.

- Bona nit. Gracias por llamar a Fecsa.


---


Comentario posterior: Sí, esto es absolutamente absurdo. Pero pretende ser tan absurdo como que en el 2007 cientos de miles de personas se queden sin luz durante un día (y ahora dicen que unos 30.000 pasarán una segunda noche sin luz), y al llamar a la compañía ni te respondan, y al visitar a su web ni siquiera haya información. Bueno, perdón, sí que la hay: "23 de julio: Endesa France recibe el permiso para la construcción de una central de ciclo combinado de 420 MW en Lucy (Francia)."

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20070723/53379338434.html

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20070723/53379382646.html

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20070724/53379474955.html





Videojuegos: Capitalistas, violentos y sexistas

20 Jul 2007, 22:17

Delirante. Es el mejor adjetivo que se me ocurre para este pastiche titulado "La diferencia sexual en el análisis de los videojuegos". Se trata de una "investigación" encargada y financiada hace unos 3 años por el Ministerio de Educación y Ciencia y el Instituto de la Mujer, que podéis descargar desde este enlace de la web del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

portada
La portada del libro,
si esto fuera un libro.

Después de echarle un vistazo y troncharse, las carcajadas se apagan lentamente, recuperamos el aliento, nos secamos las lágrimas y entonces surge una segunda valoración: indignante. Que con dinero público, con el dinero que todos pagamos y que tanto nos cuesta ganar, por lo menos a mí, se financien semejantes patochadas reaccionarias, es de vergüenza como mínimo. Desde luego, con el dinero público se hacen infinitas idioteces, pero hay algunas como ésta que realmente se llevan la palma.

Quizá visto desde fuera pueda parecer que el texto tiene alguna seriedad. De hecho, el director de la investigación es profesor de Universidad y tiene un montón de títulos, y seguro que el currículum del resto de perpetradores y perpetradoras de esta sopa de letras es igual de magnífico. Sin embargo, basta con acercar un poco la mirada para olerse el pastel; el mismo título, sin ir más lejos, está mal escrito. Comprendo que Dios nos hizo distintos y que no todos podemos ser Cervantes, pero es que "La diferencia sexual en el análisis de los videojuegos" es una frase que, además de resultar una malformación gramatical, no tiene ningún sentido y si lo tuviera, no sería el que ellos pretendían darle a su propaganda ultraconservadora. Posiblemente lo que querían decir, pero no supieron, era algo así como "Análisis de la discriminación sexual en los videojuegos". En realidad sería más correcto aún "por razón de sexo", pero no vale la pena esforzarse más.

Ser incapaces de ponerle un título correcto a su magna obra de 468 páginas de embustes no es ni de lejos lo más escandaloso de este sucio legajo en formato PDF. Lo triste es que ni siquiera es obra de un auténtico talibán antivideojuegos: es un trabajo por encargo, de esos en los que ya te dicen lo que tiene que salir. A veces se hacen encuestas, investigaciones o análisis para averiguar algo, pero otras veces solo se realizan para obtener datos con los que respaldar determinadas teorías. Por cínico que suene, es una práctica común, y éste es uno de esos casos. "¿Cómo dice? ¿Que le haga una investigación, y que ha de salir que los videojuegos son una peste, una fuente de discriminación sexista y una plaga violenta e infecta? Ningún problema: a peseta el kilo, oiga. Pase mañana que se lo tendré preparado." Y a vivir que son dos días.

Pong
El violentísimo y sexista "Pong",
uno de los primeros videojuegos.
La raíz del mal, vamos.

Este cúmulo de despropósitos en negro sobre blanco básicamente viene intentar demostrar que los videojuegos son de lo peor que le ha pasado a la humanidad desde que el mundo es mundo, y particularmente se ceba en la discriminación sexual y violencia machista que, supuestamente, han creado y fomentado los juegos para PC y consolas. Apenas hay una sola frase coherente, y cuando aparece algún dato real, es siempre para dar una falsa apariencia de rigor al "estudio". Para entender este punto de vista, lo mejor es ver algunas de las perlas del estudio, que me permito comentar brevemente:

"Los buenos de los videojuegos siempre son norteamericanos, pero nunca un gitano".
Ah. Por tanto, los juegos son racistas. Un argumento sólido de cojones, ¿eh? Para empezar, me parece que los racistas son ellos, porque ni siquiera consideran la posibilidad de ser gitano Y norteamericano, porque los hay y muchos. Pero la cuestión no es esa. La cuestión es que en los videojuegos, los buenos en absoluto son siempre los norteamericanos. A veces ni siquiera son del planeta Tierra. Es más: a menudo ni siquiera hay "buenos" y "malos". ¿Quiénes son los buenos norteamericanos en el Tetris? ¿O en el FIFA? ¿O en los Sims? ¿O en el Singstar? Por otra parte, no recuerdo ningún juego donde los "buenos" sean del Instituto de la Mujer. ¿Por tanto los videojuegos discriminan al Instituto de la Mujer?

"Las revistas de videojuegos no fomentan de ninguna manera el uso de videojuegos como herramienta fundamental para la educación en valores".
Probablemente
eso sea porque la función de las revistas de videojuegos no es fomentar de ninguna manera el uso de videojuegos como herramienta fundamental para la educación en valores. Yo también podría decir que el Instituto de la Mujer no fomenta de ninguna manera el fin del hambre en África. ¿Por tanto el hambre en África es culpa del Instituto de la Mujer?

"Se fomentan las violaciones de derechos humanos con el argumento de que los videojuegos quedan en el ámbito de la ficción".
¡Ultimas noticias, expertos! No es un argumento... ¡es que los videojuegos SON ficción! Y si un videojuego fomenta la violación de los derechos humanos por retratar escenas bélicas o combates galácticos, entonces el cristianismo defiende la tortura por exhibir un hombre crucificado en todas sus iglesias. Por favor...

"Ciertamente es escandaloso el rol que desempeña aquí la mujer: tontear (...) A la mujer se la ve como frívola (el verbo tontear supone que hace algo tonto)".
Critica el verbo "tontear", que no aparece en el juego que comenta ("Post mortem"), sino en un artículo de la revista Micromanía para describir los ligues de una chica en dicha aventura gráfica. Alguien debería regalarles un diccionario para que se enteren de que "tontear", en el caso de mujeres "de rol escandaloso" (de esas que llevan pantalones y no van a misa) significa coquetear. Tontear en el sentido de "decir tonterías" es lo que hacen ellos.

"El problema es que los hombres han construido su mundo a través de la guerra y la violencia".
Vaya, y yo currando como un idiota para pagar el alquiler, cuando podría estar construyendo mi mundo con guerra y violencia. No merece más comentario esta soplapollez.

"El videojuego se coloca del lado de los walkman, de las discotecas, de las diferentes sensaciones que provocan los alucinógenos".
El videojuego alcanza la categoría de alucinógeno. Próximamente, retiradas de carnet por haber echado una partida antes de ponerte al volante.

Podría seguir durante horas, pues prácticamente es abrir el PDF por cualquier página, y te encuentras una salvajada. La cuestión es que se repiten constante y machaconamente estas 3 "técnicas de análisis":

* Ver discriminación sexista donde no la hay, o como mucho, donde lo único que hay es una representación del mundo real. Es decir, si en la realidad el fútbol es eminentemente un deporte masculino, critican que el juego represente esta realidad. La teoría de fondo es falsear la realidad para que la gente viva en una ilusión diseñada por los dirigentes.

* Ver violencia en todas partes, incluso en juegos infantiles inocentes. Y, cuando realmente hay violencia en el juego, se exagera y se interpreta como si fuera violencia real.

* Realizar críticas constantes al capitalismo, al libre mercado y a la libertad individual. Todo lo que sea libertad, no gusta, y de las críticas se desprende que el estado debería regular hasta el último ámbito de la vida de las personas, falseando la realidad en películas, libros o videojuegos si es necesario y aplicando unos mecanismos de censura que nos retrotraen a épocas pasadas.

 

Resulta que gran parte del texto se dedica a analizar un por uno los juegos que considera más representativos, realizando una crítica siempre destructiva y muy exagerada de cada uno de ellos, para lo cual se vale de argumentos a cual más peregrino. La cosa no tiene desperdicio, pero me he limitado a hacer una selección de algunos de los juegos que mejor conocéis los gamersmafieros. En granate está el texto original, y debajo en negro, mis comentarios (lo siento, ¡no he podido contenerme!).

 

CALL OF DUTY
"El protagonista tiene que matar de una forma constante y compulsiva para llegar al final. La mujer en este contexto no juega ningún papel".
Ahora que lo dicen, yo también las eché en falta en el Desembarco de Normandía... qué extraño...

"Todo el dolor y el sufrimiento de las guerras, especialmente de las mujeres y los niños y niñas, se oculta deliberadamente (...) en aras de centrar el juego en la pura acción".

Cierto, y tampoco nos muestran el dolor de los enfermos terminales ni la frustración de los minusválidos, ¡cabrones!

COUNTER STRIKE
"Las misiones hay que cumplirlas sin ningún tipo de objeción, sin saber por qué, ni si es correcto o ético lo que estamos haciendo".
¿Y jugar al solitario de Windows es ético?

"La guerra como expresión máxima del instinto agresivo, no presenta ni un solo personaje femenino. Las mujeres no existen. No aparece
ninguna mujer (...)".
No me ha quedado claro, entonces ¿hay mujeres o no?

FIFA 2004
"No existen juegos de fútbol femenino porque al no tener tanta repercusión en los medios, parece que no serían tan rentables económicamente (que parece que es el único criterio de producción de videojuegos)".
- No, qué va: los videojuegos se hacen para promocionar el fútbol femenino...

"Todos los cameruneses o nigerianos tienen la misma tonalidad de negro".

¡Qué racistas hijos de puta! ¡Cameruneses con el mismo color que los nigerianos! No se veía semejante atropello desde el Kukux Klan.

"Refleja la primitiva forma en que percibimos las diferencias de los otros diferentes a nosotros: todos los chinos son iguales", no les distingo (...) todos los negros me parecen iguales".
Lumbreras, no es que sean iguales, es que asiáticos y africanos tienen rasgos más homogéneos objetivamente hablando. Pero si queréis, inventamos negros rubios con ojos azules para que no os quejéis, y así serán de vuestra amada raza aria.
FINAL FANTASY

"Podemos establecer una relación entre los síndromes que aquí presentan los personajes de esta ficción, con la realidad de las secuelas que sufren los soldados de las guerras actuales (Bosnia, Afganistán, Irak, ...)."
Final Fantasy, juego bélico por excelencia. ¡No a la guerra! ¡No a Final Fantasy!

"La imagen de los personajes es etnocéntrica, reproduciendo los estereotipos occidentales y del norte. La estatura de las mujeres es inferior a la de los hombres".

Qué machistas de mierda... seguro que hasta les han puesto tetas.


GRAND THEFT AUTO: VICE CITY

"La figura femenina es presentada bien como yonki (aspecto cadavérico y movimientos temblorosos y torpes) o bien como objeto marcadamente erótico (con caracteres sexuales exacerbados, como reclamo a varones)."
"La '“cultura macho”' está presente en todo momento."
"Se presenta a la mujer como víctima de la violencia masculina."
"Un videojuego para aprender las maneras de matar o ser un criminal."
"Prácticamente todas las mujeres con las que se relaciona el protagonista aparecen como “putas” a las que después de estar con ellas se las puede asesinar con el desprecio más absoluto."

Éste es un clásico. No merece comentario, está ya muy visto.


HALF LIFE

"Como dice Pérez Latorre (2003), 'Half-Life se puede interpretar como una especie de metáfora interactiva sobre la minimización del individuo ante la estructura hermética y laberíntica del Estado (...) Un hombre anónimo enfrentado a una tecnología opresiva en una sociedad deshumanizada y totalitarista de la que es imposible escapar. Esta música tenebrosa, sin duda, nos suena a Kafka'".
Joder. ¡Y yo que creía que era un juego de acción y aventuras! En fin, estos lumbreras verían una conspiración capitalista en un merengue de limón.

"La conclusión a nivel ideológico del relato es clara: no hay escapatoria posible para el hombre anónimo que intenta enfrentarse a la omnipotencia estatal. El Sistema enmudece las voces discordantes, despersonaliza al individuo."
Qué cruel ironía que quienes señalan la rigidez y estupidez de la burocracia precisamente se hayan puesto a su servicio para mentir con su "investigación" a cambio de cuatro duros. En cuanto al juego, bueno, luchar contra seres de fantasía surgidos de otra dimensión no es que tenga un gran paralelismo con entregar un impreso en una ventanilla de una administración pública...


HARRY POTTER Y LA CÁMARA SECRETA

"Harry Potter representa la figura del aprendiz del futuro manager empresarial destinado a llevar a su equipo al mayor éxito comercial, a través de su superioridad sobre el resto a la hora de tomar decisiones. La mujer representa un elemento más dentro de ese mundo, una futura asistente o secretaria del manager masculino."
Muy hábil, J.K. Rowling. ¡Afortunadamente alguien se ha dado cuenta de lo que pretendías!

"El juego, en resumidas cuentas, exalta un tipo de personalidad masculina que debe aceptar los elementos irracionales de la realidad, con lógica y sangre fría, siempre sabedor de su función como "líder" responsable dispuesto a solucionar problemas por sí sólo, a enfrentarse a situaciones de agobio y de ansiedad, y a tomar decisiones. Harry nunca se deprime, está programado para el triunfo."

¿Estamos hablando del mismo Harry Potter que yo conozco?


LOS SIMS
Los Sims

"A pesar de estar traducido en 13 lenguas, los Sims hablan con un galimatías ininteligible apoyado por onomatopeyas gráficas al estilo del cómic".
¿Y les parece mal? O sea, tanto criticar la discriminación, y tampoco les gusta que se traduzca a todos los idiomas y que los personajes hablen un idioma ficticio universal (el "símel"). Por otra parte, ¿tendrán siquiera la más remota idea de lo que cuesta doblar un juego a 13 idiomas?

"Un magnífico instrumento de aculturación y de control global que se extiende progresivamente".
Intuyo que esta pobre gente cree que "aculturación" es falta de cultura. Aculturación significa otra cosa, retardeds. En cuanto al control global, creo que es lo que a los autores del estudio les gustaría poder hacer: que solo jugásemos a lo que ellos quieren. Por ahora, a nadie le ponen una pistola en el pecho para jugar a nada, ni siquiera a los Sims.


MOTO GP3
MotoGP3

"Como podemos ver el papel de las mujeres es el propio en estos juegos de competición: reclamo. Pero con un toque de sumisión expresa (sujetando la sombrilla al guerrero que descansa y ni siquiera la mira), como si desempeñara el papel de esclava (mirando sumisamente hacia abajo)."
Como descubran la existencia de animadoras en el fútbol americano, la liamos bien. Bueno, siempre y cuando salgan en un videojuego, claro. Si no, no pasa nada.



POKEMON

Las chicas aparecen con una imagen “aniñada” y “cuasierótica”.
Os resultará cuasierótico a vosotros, pederastas asquerosos que os ponéis cachondos con un juego para niños pequeños.

"Quizás la apariencia de éstos bichitos sea simpática y los combates no sean o parezcan crueles, pero el poso que queda de fondo es bastante salvaje."
Si los "bichos" son simpáticos y los combates no son ni parecen crueles, ¿dónde está lo salvaje? Por cierto, ese "éstos" no lleva acento. Como le paséis el corrector del Word al documento, al Clipo le da un telele.

"El objetivo del juego reproduce de forma sutil los valores de sumisión y violencia de la cultura macho".
Pues sí que debe de ser de forma "sutil", porque de momento nadie más ha visto eso en el juego...


PRO EVOLUTION SOCCER

"No es un videojuego que atraiga a las mujeres"
Esto tiene que ser culpa de los que han hecho el videojuego, sin duda.

"(...) un ligero volumen a la parte genital, evidencia la condensación del modelo tradicionalmente “macho”"
¿Los jugadores del Pro Evolution Soccer tienen genitales hipertrofiados?


RESIDENT EVIL
Resident Evil

"Parece más bien una proyección de las fantasías sexuales masculinas ligadas a visiones sadomasoquistas de la función de las mujeres"
Es que crees que no pueden decirla más gorda, y lo consiguen... A ver, ¿los zombies devoradores de cerebros son una fantasía sexual masculina?


SUPER MARIO BROS (DIVERSOS JUEGOS DE LA SAGA)
Supermario Bros

"Es el modelo capitalista"
Desde luego, con lo bien que estaríamos en una dictadura, ¿eh?

"La violencia en el juego no es una elección, es irremediablemente la vía única"
En efecto, Supermario Bros es uno de los juegos más sanguinarios de los últimos tiempos.

No hay ninguna opción dentro del juego para que Mario pueda huir cuando se enfrenta con Bowser.
Eso les extraña, ¿y no les extraña que un fontanero italiano vaya pateando animalitos por un mundo de 2 dimensiones en el que las tortugas llevan zapatos y los champiñones caminan?


TOMB RAIDER
Tomb Raider

"Al final de una acción de combate Lara siempre muere o mata al adversario, que se desploma emitiendo un quejido lastimero"
¡Con lo bonito que habría sido que muriesen cantando "La Traviata"!

Es un modelo que tienden a imitar las adolescentes para ligar.
¿Ah... sí? ¿Para ligar?

Señores y señoras, ¡¡redoble de tambores que llegamos a nuestro querido Unreal Tournament!!

UNREAL TOURNAMENT
Unreal Tournament

"Nos resulta inverosímil que alguien se suicide con sus víctimas estrellando un avión para dar fe de una causa (...) ¿Y no estamos reproduciendo esta misma lógica a través de estos videojuegos?"
Atención señores, que aquí llegamos al APOGEO: ¡¡Unreal Tournament es una escuela de kamikazes asesinos!!

"Presenta a los mineros, que identifica con personas de clase social baja, como seres violentos de por sí".
¡No son mineros! ¡Son mineros ESPACIALES! ¡No es un tópico, son realmente violentos! Pero no tengo inconveniente en que esperemos hasta el 2291 (año del principio del juego) para que lo comprobemos.

"Un universo donde manda (...) una multinacional: la corporación Liandri. Parece que es bastante similar al mundo del capitalismo neoliberal actual".
Clavadito, vamos, que yo a veces confundo a Emilio Botín con Xan Gregor. En fin, menuda neura llevan con el capitalismo.

 
En fin, pondría más ejemplos, pero no quiero pasarme, que bastante largo es ya esto. Quien quiera, que le eche un vistazo al PDF del enlace que puse al principio. Solo quiero incluir una última cita del "libro" que es fantástica. En la página 411, después de haber machacado todo lo que se la ha puesto a tiro, de haber dicho todo tipo de barbaridades contra cualquier juego, de haber entrado hasta la cocina y no haber dejado ni los muebles, se nos descuelgan con esta perla:

"No se trata de caer en la tentación fácil de demonizar los juegos".

Vaya, pues sí que era fácil, sí. Por que habéis caído, y hasta habéis atravesado el fondo...






El cóctel maldito

27 Jun 2007, 04:09

El cóctel maldito: Una historia absurda narrada en modo exprés

Hará cosa de un mes, más o menos, que han pasado 30 días. Pero el momento que me interesa no tuvo lugar de día, si no de noche, cuando el sol se oculta y los biorritmos de la mala gente como yo se activan. Seguramente me habría pasado el día sintiéndome como un miserable condenado al infierno o alguna chorrada por el estilo, pero ahora, al amparo de la oscuridad, me apetecía pegarme la gran juerga. Sí, diversión por todo lo alto, sin límites. Comprenderéis que mi vida es bastante triste cuando os diga que la "diversión" elegida fue ver la película Casino Royale, que tenía descargada desde hacía tiempo (la descargo para tener copia de seguridad por si algún día la compro, por supuesto).

La peli la tuve que descargar dos veces; la primera vez, descargué una versión en castellano con una calidad más lamentable que mi cara por las mañanas, cuando me despierta la luz que entra por una gran ventana sin persiana. El tema de la ventana sin persiana daría para otra historia, pero mejor será que no me entretenga ahora en ella. Como digo, esta versión tenía una calidad nefasta. Era un screener warrete que parecía grabado con un móvil desde la última fila. Sí, era lo que en términos científicos se denomina "una puta mierda". Así que al final me descargué una en versión original con subtítulos en inglés: ésta sí que tenía una calidad aceptable para mis estándares.


Qué estilazo tienes, James

Así que, como digo, me puse a ver la película (en la tele, no en el PC, claro) tras asegurarme de que no me había dejado ninguna lata de Coca cola Zero en el congelador. La película no es que sea gran cosa, y sin entrar en detalles, diré que la tía más buena de la película palma en un periquete, y en cambio otra tipa menos apetitosa sobrevive para atormentarnos durante casi toda la película. Haría más comentarios pero no quiero destriparle la película a nadie, aunque no es que las películas de James Bond tengan mucha intriga. Bueno pues eso, que me puse a ver la peli y a disfrutar de lo puto amo que es James Bond. La trepidante acción de la película me tenía jadeando como un perro, así que se me secó la garganta y decidí que había llegado el momento de llevar mi increíble desfase un paso más allá: me serviría una bebida alcohólica. Sí, prepararía unos de mis legendarios cóctels.

La historia de mis legendarios cóctels es en realidad poco legendaria y bastante breve, pero existe. Durante los últimos meses, he tenido que indagar por Internet y recorrer diversos supermercados y secciones de licores para hacer acopio de determinados ingredientes con los que luego he experimentado cual doctor Mengele del alcohol, hasta dar con las proporciones perfectas para cada cosa. Para esta ocasión, decidí que lo más apropiado sería una especie de piña colada. Prefiero hacerla con crema de coco, pero no siempre tengo, así que recurrí a la clásica mezcla de Mangaroca "batida de coco" con ron blanco y zumo de piña. Hace tiempo, me servía estas cosas en copas de cristal, pero estoy hasta los cojones de tener que limpiarlas luego a conciencia (si las lavo de cualquier forma, quedan unos repugnantes churretes). Así que, aunque pierda glamour, actualmente utilizo las mismas tazas que para el desayuno. Al principio sentía el impulso de echar cereales en mis brebajes nocturnos, pero a estas alturas ya me he acostumbrado, y en vez de cereales, echo cubitos de hielo.


El famoso Mangaroca

En fin, con la bebidita debidamente preparada, regresé al sofá y le di al play para seguir viendo la peli. Mientras James Bond ligaba a piñón y hacía lo que le salía del higo en el casino, yo empezaba a sorber mi exquisita bebida. Sí, amigos, estaba prácticamente en el paraíso. Saboreé aquel dulce néctar lentamente... aaaah... qué delicioso sabor a... a... ¿matarratas? ¿A qué coño sabe esto? Ni idea, pero aquello no sabía como yo esperaba. No tenía sentido que supiera a rayos, así que pensé que todo era una especie de alucinación olfativo-gustativa. Aunque me ha pasado pocas veces, no sería la primera vez que las cosas me saben raro. Las cosas de comer. Los alimentos, vaya. Pero hace muchísimo que no me pasa eso.

Seguí viendo como James Bond triunfaba y daba sopas con onda, y de nuevo llevé la taza hasta mis labios creyendo que mis papilas gustativas experimentarían un auténtico arrebato de sabor. Y sí, sufrí un arrebato de sabor, pero no fue el sabor que yo esperaba. Traté de huir hacia adelante y, sin pensarlo, di un trago más largo para quitarme el gusto del anterior: evidentemente, fue mala idea: mi boca se lleno de sabor a insecticida. Aquello no era el manjar líquido que yo esperaba. De todos modos seguí bebiendo poco a poco, con asco, pensando que solo eran manías mías, hasta que ya no pude más. Además, si por algún motivo aquello realmente era matarratas, no iba a vivir para ver terminar la película. Y eso sí que no.

Tras dudar, acabé levantándome y tirando mi pseudo-piña colada por el desagüe de la cocina. Supongo que acabé cogiendo una cerveza o algo así, no lo recuerdo. En cuanto a la película, acabó resultando más larga que un día sin pan, y como ya he dicho me jodió que la que estaba más buena apenas se dejase ver, pero bueno, así es el cine y la vida en general.


Cóctel auténtico vs. Mi taza del Ikea

Entre tres semanas y 21 días después (más o menos) se repitió algo similar. Me puse a ver un episodio de algo, quizá House, no estoy seguro, y de nuevo sentí la necesidad de celebrarme a mí mismo. Una gran ocasión para repetir el cóctel maldito y comprobar si otra vez me sabía a veneno con aceite de ricino. Estaba convencido de que no, que lo del otro día había sido por cualquier circunstancia extraña. De hecho, había desarrollado una teoría: resulta que a menudo sorprendo a artrópodos, dípteros y arácnidos merodeando por la cocina. En tales ocasiones, suelo rociarlos con uno de mis dos insecticidas (o, en caso de duda, con ambos a la vez), y muchas veces acabo rociando indirectamente mis platos y tazas, que residen permanentemente en el escurridor, incluso cuando ya están escurridos, sí. Total, que pensé que quizá había rociado la taza con insecticida, y que por eso me supo mal la bebida aquel día. Por eso, en esta otra ocasión, lavé bien la taza antes de nada. Por si acaso.

Sin embargo, tras preparar la mezcla mágica y volver al sofá, ocurrió lo mismo: bebí de mi taza de desayuno y de inmediato sentí una repugnancia extrema. Aquello no sabía a matarratas: sabía a matarratas envenenado y mezclado con gasolina. Podía notar el sabor de los licores y de la piña, pero por algún motivo había otro sabor muy raro que lo hacía casi imbebible. Al igual que la otra vez, me emperré en que aquello no podía ser, y seguí bebiendo. Si la otra vez sobreviví, ahora no sería distinto. Pero muy poco rato después, me di cuenta de que aquello era repulsivo, y de nuevo acabé tirándolo por el desagüe del fregadero. Llegados a este punto, tuve claro que tenía ante mí EL ENIGMA DEL CÓCTEL ASQUEROSO. Un enigma que tendría que desentrañar de un modo u otro. Lo más fácil era probar los tres ingredientes básicos por separado.

El primero en ser sometido a examen fue el Mangaroca. Se puede tomar solo perfectamente, así que me acabé lo que quedaba durante la semana siguiente. Tenía el mismo sabor dulzón y agradable de siempre, así que su culpabilidad quedó descartada. Sin embargo, fue por estas fechas que me dio por otro tipo de bebidas como el licor de turrón, y acabé olvidándome del tema del coctel maldito. O quizá lo hice precisamente para olvidarme de que tenía pendiente dar con la clave de aquel misterio.

Hasta que recientemente compré otra botella de Mangaroca, y en previsión de que me pasase lo mismo, me dije: tengo que seguir probando el ron blanco y el zumo de piña para asegurarme de que estén bien. Así que anteayer cogí el ron blanco y me serví un poco. El ron blanco a palo seco es bastante fuerte y a mí no me gusta nada. Era muy difícil que me supiera bien. Pero no me dio la sensación de que fuera más asqueroso que de costumbre. Dudé un poco, sí, pero finalmente lo declaré inocente de los cargos de intoxicación etílica. Solo me quedaba, por tanto, el zumo de piña. La verdad es que no sospechaba de él, pero tendría que probarlo.

Como soy bastante vago, por si no se ha notado todavía, dejé hasta hoy lo de probar el zumo de piña. Concretamente ha sido hace un rato. Ignoraba la extraña experiencia que me esperaba. Resulta que saco el brik del zumo de la nevera, lo abro... y nada más quitarle el tapón, empieza a salir humo del envase. ¿¿?? ¿Humo? Pero si lo he sacado de la nevera. Toco el cartón del envase, y evidentemente está frío. Aprieto con la mano, y entonces sale todavía más humo, ¡¡¡y me doy cuenta de que es humo de color verde!!! Estrujo y estrujo el envase, y no para de salir humo verdoso. ¿Estará el puto goblin, el supervillano enemigo de Spiderman, dentro del cartón, dándose el lote con el increíble Hulk? Me detengo y repaso las sustancias que he consumido durante las 3 horas anteriores: bocadillo de atún con mayonesa, café con leche, unas galletas con canela, una especie de Red Bull marca del súper, una cerveza y una bolsita de pistachos. Es cierto que esa mezcla no debe hacer ronronear de placer a mi estómago, pero tampoco me parece suficiente para provocar alucinaciones.


El malvado y verdoso Goblin

Mientras observo el humo, noto un olor extraño, ácido, químico, asqueroso... ¡Coño, es muy parecido al sabor que notaba yo en mis malogrados cócteles! Entonces me fijo que no es realmente humo: parecen minúsculas partículas en suspensión. Como un polvo increiblemente fino, vamos... Pero eso tampoco tiene sentido: ¿cómo sale polvo de un envase que contiene líquido? Observo el tapón que acabo de quitar, y veo lo que me temía: unos extraños restos de lo que parece un musgo alienígena. Vale, no será alienígena. Pero es una cosa verde y asquerosa. Es como Luis Aragonés, pero en verde. O como el Gigante Verde de los espárragos, pero en asqueroso. De inmediato vacío el contenido del brik en el fregadero. Primero sale lo que parece ser zumo normal, pero luego grumos de una sustancia verde y pastosa empiezan a salir mezclados con el zumo hasta que no sale nada, pero se nota que queda algo, porque hay un peso dentro del envase. Es poco, pero se nota. Lo agito, y en efecto noto que alguna especie de plasta semisólida se ha formado dentro. Qué asco. Por un momento me siento tentado de coger unas tijeras y abrirlo, pero no he tenido estómago en ese momento. De hecho, en cuanto ha empezado a salir ese polvo, ha empezado a oler mal y a ponérseme una especie de gusto ácido en la garganta. Estaba deseando salir de la cocina. ¡Y pensar que me he bebido eso en dos ocasiones! Millones de esporas del puto hongo o lo que sea habrán llegado hasta mi sistema respiratorio y habrán empezado a florecer como las plantas en primavera. Peor que el puto anthrax, seguro. He cerrado el envase con el tapón y lo he tirado a la basura.

Se supone que este zumo no caducaba hasta el 2008. Parece que he caído en el truco más viejo del mundo, el de la fecha de caducidad postiza. Yo he guardado el zumo en la nevera desde que lo abrí, así que no creo que sea lógico que haya crecido una especie de reserva natural de champiñones semilíquidos en su interior. La lección que todos debéis de extraer de esta historia es que nada de lo que va en la nevera es inofensivo, como ya quedó claro en mi historia de la Coca Cola Zero.

Realmente no quería saber lo que contenía el maldito brik de zumo de piña, pero he pensado que ésta era mi oportunidad de oro para grabar un nuevo testimonio gráfico. No quiero encasillarme en la quema de parásitos. Ahora mismo voy a grabar cómo destripo el tetra brik y descubro qué clase de sustancia se esconde en su interior.

--------------------------- (un rato después...) ---------------------------

Ya he vuelto de grabar y subir el vídeo al youtube. De aquí a los Óscars hay un paso. Bueno, al final he quitado el audio del vídeo no por hacer homenaje al cine mudo sino porque he tenido un pequeño percance respiratorio: desde que he abierto el envase en el vídeo, ha empezado a oler muy raro y no he hecho más que toser y resoplar, así que he dejado de narrar para no tragar tanta peste. Tampoco tenía mucho que decir, pero quería ir comentando la jugada. El enfoque tampoco ha quedado bien del todo porque estaba preocupado por si la especie de "nube tóxica" me manchaba la lente de la cámara. En resumen, un fracaso. Pero, pese a los fallos, las imágenes son autoexplicativas y creo que el documento tiene bastante valor. Que sepáis que me ha quedado una especie de acidez en la garganta por grabarlo - he tenido al final que meterlo en una bolsa para que el olor no acabe conmigo. Si mañana despierto con los pulmones hechos un puro hongo, será por querer satisfacer a los usuarios de gamersmafia. Allá va el vídeo...

PD. Por cuestiones de tiempo, no he podido refinar esta historia tanto como querría, pero sé que sabréis perdonarme. Gracias, hijos de la droga.



Palomator: La Verdadera Historia

15 Jun 2007, 20:23

Ilustres amigos,

Hoy mi pequeña farsa conocida como "blog" se viste de gala para presentar, al fin, mi obra maestra, o al menos una de ellas. Pero antes hay que recapitular y explicar de dónde viene todo esto.

Corría el año 2004 cuando, por una serie de circunstancias, empecé a librar duelos titánicos contra las malvadas palomas. Fruto de estos enfrentamientos nacieron diversas entradas de este pseudoblog: "Currucucú paloma", "Nace un nuevo héroe: Palomator", "Duelo de titanes", "Palomator: The final fight", "Palomos revenge: The parasite invasion", "Mardito parázito" "Los palomos no se rinden", "Apatrullando la terrasa", "Muerte de dos parásitos" y, ya más recientemente, algunas narraciones algo más amplias derivadas de estos mismos hechos (Guerra al parásito I y Guerra al parásito II).

Pero la cuestión es que aquellas primeras narraciones, casi espontáneas, tuvieron una buena acogida por parte de esta comunidad internetera, y a su vez me permitieron percibir mejor el carácter absolutamente épico y heroico de mi lucha. Fue así, animado por muchos de vosotros, que me decidí a dar detallada cuenta de todas mis aventuras con las palomas... hasta completar el relato.

Desde que puse la primera letra en negro sobre blanco, he esperado este momento, el momento de, finalmente, compartir la historia completa con todos los que me apoyaron en GM en esos momentos de penuria con las aves cagonas. Muchas veces he anunciado que publicaría la historia, y he tardado tanto, que la gente ya debe de pensarse que era todo cuento chino. No es eso: es que mis numerosas obligaciones profesionales me han impedido dedicarle a esto el tiempo que habría querido.

Pero ahora al fin está al alcance de todos los que quieran echarle un vistazo o incluso leerla. No puedo publicarla en una entrada de blog pues sería exageradamente larga, de modo que podéis encontrarla, al menos de momento, en la siguiente dirección (puede que sea provisional o no, pero bueno ahí está):

Clic aquí para ir a la miniweb - hay que elegir "PALOMATOR: LA VERDADERA HISTORIA"


Solo me queda agradecer el interés a todos mis amiguitos, y por supuesto a esta gran WEB donde, por querer cachondearme de los blogs tradicionales, terminé escribiendo esta clase de burradas. Os amo. (ahora ya podéis aplaudir y tirarme rosas, sostenes y billetes de 500 euros).



15 Jun 2007, 20:22

Ilustres amigos,

Hoy mi pequeña farsa conocida como "blog" se viste de gala para presentar, al fin, mi obra maestra, o al menos una de ellas. Pero antes hay que recapitular y explicar de dónde viene todo esto.

Corría el año 2004 cuando, por una serie de circunstancias, empecé a librar duelos titánicos contra las malvadas palomas. Fruto de estos enfrentamientos nacieron diversas entradas de este pseudoblog: "Currucucú paloma", "Nace un nuevo héroe: Palomator", "Duelo de titanes", "Palomator: The final fight", "Palomos revenge: The parasite invasion", "Mardito parázito" "Los palomos no se rinden", "Apatrullando la terrasa", "Muerte de dos parásitos" y, ya más recientemente, algunas narraciones algo más amplias derivadas de estos mismos hechos (Guerra al parásito I y Guerra al parásito II).

Pero la cuestión es que aquellas primeras narraciones, casi espontáneas, tuvieron una buena acogida por parte de esta comunidad internetera, y a su vez me permitieron percibir mejor el carácter absolutamente épico y heroico de mi lucha. Fue así, animado por muchos de vosotros, que me decidí a dar detallada cuenta de todas mis aventuras con las palomas... hasta completar el relato.

Desde que puse la primera letra en negro sobre blanco, he esperado este momento, el momento de, finalmente, compartir la historia completa con todos los que me apoyaron en GM en esos momentos de penuria con las aves cagonas. Muchas veces he anunciado que publicaría la historia, y he tardado tanto, que la gente ya debe de pensarse que era todo cuento chino. No es eso: es que mis numerosas obligaciones profesionales me han impedido dedicarle a esto el tiempo que habría querido.

Pero ahora al fin está al alcance de todos los que quieran echarle un vistazo o incluso leerla. No puedo publicarla en una entrada de blog pues sería exageradamente larga, de modo que podéis encontrarla, al menos de momento, en la siguiente dirección (puede que sea provisional o no, pero bueno ahí está):

CLIC AQUÍ PARA VISITAR "PALOMATOR: LA VERDADERA HISTORIA"

Solo me queda agradecer el interés a todos mis amiguitos, y por supuesto a esta gran WEB donde, por querer cachondearme de los blogs tradicionales, terminé escribiendo esta clase de burradas. Os amo. (ahora ya podéis aplaudir y tirarme rosas, sostenes y billetes de 500 euros).



Técnicamente IMPOSIBLE

07 Jun 2007, 20:30



TÉCNICAMENTE IMPOSIBLE


Hoy en día estoy al borde de lo tecnológicamente friki; elijo y monto los componentes de mi PC, comparo las especificaciones técnicas de todos los artefactos que compro y mantengo una abundante reserva de cables, adaptadores y aparatos antiguos "por si acaso". Probablemente mucha gente (otros frikis como yo, o incluso mayores) piensen que esto no tiene nada de raro, pero sí, sí lo tiene. Lo que pasa es que, a partir de cierto punto, pierdes el contacto con la realidad y dejas de ser consciente de tu propia demencia. Porque el mortal de a pie, la gente normal, no hace nada de todo eso. Compran las cosas basándose en parámetros tales como el color o la forma de la carcasa, y en caso de duda, recurren al dependiente o vendedor de turno. Una perspectiva sin duda espeluznante para todos aquellos que nunca permitiríamos que un extraño decidiera qué tarjeta gráfica tenemos que usar, o cuanta memoria debe tener nuestro ordenador.

Sin embargo, hubo una época en la que yo fui uno de esos pobres ingenuos condenados a poseer sistemas infra-óptimos. Sí, amigos. No solo no tenía ni pajolera idea: es que no tenía intención de aprender sobre estos temas más que lo imprescindible. Sin embargo, he acabado teniendo que aprender de todo para valerme por mí mismo después de comprobar que los personajes que uno se encuentra en las tiendas de informática son, por norma, auténticos gañanes, cuando no directamente unos indeseables del copón. Puedo dar fe de ello, pues como digo tengo un amplio pasado como pardillo. Hoy en día ya no me hablo con el personal de las tiendas; como mucho hablo con la cajera, y solo si no hay más remedio. Y puedo asegurar que las cosas me van mucho mejor que antes.

La primera cuestión que se nos plantea es si la gente que trabaja en este tipo de comercios realmente no sabe, o no quiere saber. En otras palabras: ¿es un problema de aptitud (con P) o de actitud (con C)? Pienso que en la mayoría de casos existe un problema de aptitud, y no es extraño: no es fácil estar al día en estos asuntos, pues la tecnología cada vez tiene más variantes y evoluciona rápido. Pero lo que resulta absolutamente determinante es la actitud, la forma de enfrentarse al problema, de hacer el trabajo y de tratar al cliente. En otras palabras, lo que pasa es que al vendedor medio, tu bienestar tecnológico se la suda, literalmente. Lo único que quiere es que compres lo que sea y te largues. Incluso que te largues sin comprar. Lo que quieren, hablando claro, es que no les jodas, porque tu simple presencia en la tienda les jode, les jode profundamente. Hay excepciones, y me atrevería a decir que la tendencia ha sido a mejor, pero por desgracia el prototipo básico sigue siendo éste: una persona que se debate entre la ignorancia (no sabe lo que vende) y la indiferencia (no le importa lo que vende). A ver cómo harían los de Hollywood una película con final feliz con un punto de partida como éste. Imposible, claro.

A continuación realizaré una descripción de los diversos tipos de vendedor. Esta descripción fue realizada hace unos años, y ahora la he recuperado para este artículo, pues pienso que sigue plenamente vigente, aunque he retocado ligeramente algunas partes.

1) El vendedor cabizbajo

Tipo de vendedor muy frecuente, típicamente hombre pero ocasionalmente de sexo femenino. Se caracteriza por mirar fijamente al suelo o, en el caso de los más osados, a la pared de enfrente. De constitución habitualmente próxima al raquitismo, algunos de ellos se aburguesan y desarrollan pequeños acúmulos de grasa localizada, especialmente en el abdomen, pero nunca pierden su aspecto de atolondramiento permanente (interpretado erróneamente por los clientes menos avispados como serenidad).

Al ser interrogados sobre lo apropiado o no de un períferico, componente, etc, siempre les parece bien. No llevan la contraria en nada, puesto que no se fijan en lo que se les pregunta. Ocasionalmente, caen dormidos mientras hablan con el cliente, pero gracias a su adaptación al entorno, consiguen mantenerse en pie y sin roncar. Acostumbran a llevar un peinado "clásico": el vendedor cabizbajo nunca osaría dejarse el pelo largo ni hacerse un corte de pelo moderno. Su vestimenta es discreta; pueden llevar camisa o camiseta, pero si algo tienen en común sus prendas, es que nunca son actuales, aunque más allá de eso, resulta difícil adivinar si las compraron hace 5 años, 10 o 20.

El vendedor cabizbajo suele tener aficiones personales que poco o nada tienen que ver con la informática: coleccionismo de sellos, música de Bruce Springsteen o de cualquier otro artista de masas cuya carrera alcanzase su apogeo hace unos 10-15 años, libros de bolsillo... Cree que vender ordenadores, reproductores de mp3 y similares no es muy distinto de vender neveras o planchas. No es mal tipo: simplemente es medio tonto.

2) El técnico psicópata

Se trata de una especie masculina por definición, dado que la mayoría de las características que puede presentar son típicamente masculinas: barba, calvicie, barrigón, agresividad, manos peludas, piel grasa, camisa de leñador a cuadros, ropa de los años 80 en general, alto grado de sudoración... Por supuesto, solo dos o tres de estas características suelen darse simultáneamente. Al igual que en el caso del vendedor cabizbajo, su vestuario es de origen temporal desconocido y nunca lleva el pelo largo.

Suele tener gran experiencia con MS-DOS, procesadores anteriores al 286 y disketeras de 5 y 1/4, pero de ahí no le saques. Sin embargo, no cree haberse quedado obsoleto, sino que está convencido de que todo lo que ha venido después es innecesario y para bobos, por lo cual su incapacidad técnica, lejos de acomplejarle, se convierte en motivo de orgullo para este ser. Esto, unido a los daños cerebrales causados por su prolongada exposición a monitores de fósforo verde, hace que el técnico psicópata crea saberlo absolutamente todo sobre la informática moderna: sus palabras no son opiniones si no la Ley con mayúsculas, y esto se nota porque cuando habla, lo hace en voz alta, como si estuviéramos sordos, y poniendo las manos encima de los aparatos, incluso golpeándolos para demostrar su solidez, aunque otras veces solo lo hace para apoyarse. Dado su talante psicótico, que a veces roza la esquizofrenia, desarrolla un trato desagradable y chulesco con el comprador si éste le pide un razonamiento para sus disparatadas recomendaciones en vez de someterse ciegamente a ellas. Tanto se sale de la norma, que suele terminar por ser apartado del trato con el público para evitar males mayores, y es reinsertado como empleado del servicio técnico. En la soledad de la trastienda, sus desequilibrios mentales se agudizan y le llevan a cometer toda suerte de aberraciones con placas base y otros componentes. En los escasos contactos que tiene con los clientes, les dirige miradas de desprecio y ocasionalmente les escupe, especialmente si se trata de personas muy jóvenes.

3) La post-teenager pseudo-cachonda

Especie introducida recientemente por los dueños de las tiendas como respuesta al gran porcentaje de clientela masculina que acude al local con dos cosas en la cabeza: una, informática; la otra, la de siempre (sexo). Suele reconocerse no solo por ser siempre de sexo femenino, si no por su vestimenta y maquillaje claramente informal, que habitualmente busca realzar los aspectos de su anatomía para mostrarse como altamente fecundable ante el sexo opuesto. Su genoma parece mostrar un patrón neuronal encaminado a la recreación de un extraño híbrido entre Britney Spears, Cristina Aguilera y las Spice Girls, todo ello pasado por el filtro estético de la edición más reciente de "Operación Triunfo".

Pero, contrariamente a lo que pueda parecer, su actitud no es en absoluto la de buscar un compañero para procrear: todo lo contrario, al sentirse admiradas, suelen buscar la humillación del cliente. Son aún más crueles con aquellos que, resistiéndose a sus artificiales encantos, insisten en hablar de informática en vez de relajarse y disfrutar del espectáculo que creen estar ofreciendo, si bien la realidad es que muchas de ellas necesitarían un lavado de cara con cepillo de púas de acero seguido de una liposucción de urgencia. Evidentemente, sus conocimientos de informática son completamente nulos, aunque suelen aprender de memoria algunas frases multifunción como "esto se vende mucho", "éste es más caro, pero es mejor" o "bueno, todos estos productos vienen a ser lo mismo". En los ratos muertos, se liman las uñas e intentan verse reflejadas en cualquier superficie que se lo permita.

Esta especie se ha visto muy afectada por el fenómeno de la inmigración, que ha propiciado el desembarco de una nueva especie que algunos llaman "la mamasita rebuena". Se trata de chicas sudamericanas cuya belleza es algo más natural. Tampoco poseen conocimientos específicos del tema, pero suelen ser algo más despiertas y siempre saben dónde está cada cosa, aunque no sepan para qué sirve. Los días de la post-teenager pseudo-cachonda están contados.

4) El técnico de la NASA

Similar en su planteamiento al técnico psicótico, pero mentalmente sano (más o menos) y relativamente amigable. Cree estar realizando una gran tarea social, y realmente sabe algo del tema, pero no tanto como piensa. Posee una desmesurada pasión por emplear términos técnicos extraños, y rápidamente lo lleva todo al terreno de lo tecnológicamente exagerado. No dudará en vender al usuario un reactor nuclear si él lo estima necesario para demostrar lo mucho que sabe.

Ocasionalmente tomará el folleto de instrucciones del periférico o componente, y lo leerá en voz alta al cliente, como si lo hubiera escrito él mismo y el cliente no supiera leer. Se tiene a sí mismo en gran estima y confía en ser descubierto algún día por un caza talentos de la NASA o el Pentágono que entre en la tienda para comprar una caja de diskettes. Por ese mismo motivo, suele vestir con relativa elegancia, pero sin caer en excesos. Algunos logran poner un negocio propio de lo que ellos llaman "soluciones informáticas", en cuyo caso no dudan en vestir bata blanca, llevar pajarita, fumar en pipa o cualquier otra cosa que los haga aparecer como especialmente distinguidos (o eso creen ellos).

A menudo viven en casas de campo o en las afueras de algún pueblo del extrarradio, y no es extraño que tengan un búnker excavado en el sótano.

5) El pasota

Éste es, probablemente, el tipo más irritante de todos. Su aspecto es bastante desaliñado: va despeinado, sin afeitar, con ropa informal... Desde muy pequeño desarrolla conductas paranoicas, de modo que no es de extrañar que en su vida laboral quiera marcar su territorio para que nadie invada su "burbuja". No traba relación con otros compañeros de trabajo y ya no digamos con los clientes: los atiende porque no tiene más remedio, pero para él es como si fueran escoria radiactiva o portadores de la peste bubónica que vienen a contagiarle. Y no le importa que se note.

Posee características del vendedor cabizbajo ya que pasa del cliente, pero también es posible reconocer en él los rasgos misántropos y antropofóbicos propios del técnico psicópata (le pone nervioso y violento el contacto con el público). Es difícil saber qué se cuece exactamente en su cabeza, pero parece que todo le molesta, que preferiría estar en cualquier otra parte. Él ha venido al mundo a hacer cosas más importantes y siente que "está de paso" en la tienda, así que le trae sin cuidado que venda un equipo que funcione o un amasijo de chips infumable.

Si ve que un cliente se le acerca para hacerle una pregunta, el pasota camina en dirección opuesta, le responde sin detenerse y pasa de largo. Si se siente arrinconado o si el cliente insiste, se detiene y escucha mientras realiza algún gesto o tic nervioso de forma compulsiva: mover un pie arriba y abajo, morder un bolígrafo, retorcer algo que lleve en las manos... En cualquier caso, siempre contesta con frases cortas y un tono seco, casi antipático. No es el más estúpido de todos, pero sus conocimientos no suelen ser especialmente amplios, por lo que a menudo mezcla información auténtica con datos que inventa sobre la marcha.

El pasota es un prototipo masculino, pero tiene su variante femenina, que posee una curiosa característica propia que la diferencia del macho: si bien el pasota suele rehuir un enfrentamiento directo con el cliente (guarda silencio si se le recrimina por su mal comportamiento), la hembra intenta justificar su postura de forma grosera y desconsiderada, ocasionalmente haciendo gala de modales propios de la post-teenager pseudo-cachonda, pero con mucha más brusquedad. En general es fácil ponerla en su sitio con cuatro palabras bien dichas, ya que en realidad no tiene media hostia, pero la mayoría de los clientes se quedan tan sorprendidos ante semejante desparpajo y arrogancia, que no aciertan a responder y se limitan a irse a su casa y llorar cuando nadie les ve.

Podría continuar con 4 o 5 prototipos más (el técnico hijo de puta, el espabilao, el dueño payaso...), pero lo dejaré aquí. Luego ya entraríamos en tipologías un poco más particulares, menos representativas de la realidad, si bien es cierto que, en los casos anteriores, tampoco se trata de definiciones precisas: en la vida real, es muy frecuente encontrarse con personajes que combinan características de dos o hasta tres prototipos.

Doy pues por terminado este breve análisis en el que solo he intentado dar un par de pinceladas de la monstruosa realidad de los comercios informáticos. Bien pensado, quizá sí que vale la pena ser un puto friki de mierda.

(Esto termina aquí, sí).



La ITV arruinó mi vida

08 May 2007, 02:22

LA ITV ARRUINÓ MI VIDA

De acuerdo, no es cierto. No arruinó mi vida. Pero la mal llamada "Inspección Técnica de Vehículos" no es sino uno de los muchos motivos para no tener coche: más bien debería llamarse "Humillación Técnica de Vehículos". En efecto, lejos de ser un simple trámite administrativo, encaminado como todos ellos a sonsacarnos impúnemente la pasta, la ITV se convierte en una ceremonia de humillación y amenazas de la que rara vez se sale bien parado. Tan enraízadas están estas siglas en el insconciente colectivo, que incluso quienes no están motorizados las conocen bastante bien, aunque albergan numerosas dudas al respecto. ¿Cada cuánto se pasa? ¿Puedes elegir dónde pasarla? ¿Cuánto cuesta? ¿Que ocurre si el coche no la pasa? ¿Por qué Dios creó algo tan horrible si su corazón está lleno de amor?

Debo decir que mi profundo odio por la ITV es relativamente reciente. Mi primera ITV se desarrolló en unas circunstancias tan confusas y legalmente dudosas que prefiero no comentarlas por si los delitos e irregularidades cometidas todavía no han prescrito; la cuestión es que no la pasé yo sino que llevó el coche otra persona. Pero la siguiente, hace dos años, ya la sufrí en carne propia. La pasé, aunque en el informe que te dan luego, detallaron algunos defectos "leves". Porque sí, amigos, aunque pases la ITV, eso no significa ni mucho menos que te libres de comentarios hirientes sobre tu coche. Porque de eso se trata, al fin y al cabo, en la ITV: de humillarte, de hundirte, de meterte el miedo en el cuerpo desde que entras hasta que sales. En pocas palabras, de hacerte sentir un gusano, como iremos viendo a medida que relate mi experiencia.

Peligro, ITV

Este año ya iba preparado. De hecho, aunque he vuelto a pasarme de la fecha límite, lo tuve controlado en todo momento. Si me he retrasado ha sido simplemente como muestra de rebeldía, para demostrarles que ellos no controlan mi vida. Sí, pasaré vuestra maldita ITV, pero lo haré cuando yo quiera. Hace dos años, en cambio, se me pasó un mes por puro despiste. Resulta que estaba yo en un parking observando la zona de estacionamiento en batería para coches pequeños. Es una zona donde siempre aparcan coches grandes, por cierto. Bueno, pues observando las rayas del suelo que delimitan cada plaza, me preguntaba cual sería la mejor descomposición en polígonos si fuera necesario calcular sus superficies. Y entonces, no sé por qué, me fijé en el parabrisas de uno de los coches. Llevaba la clásica pegatina de la ITV, y por el año y el mes marcados, la tenía a punto de caducar. Esto no tenía ninguna gracia, pero me reí para mis adentros. Aquel pobre desgraciado estaba al borde de la ilegalidad. Qué vergüenza. "Es el tipo de cosa que a mí nunca pasaría", pensé yo. En ese momento me di cuenta de algo: no tenía ni puñetera idea de cuando me caducaba a mí la ITV. Pero ni flores, vamos. Regresé al lugar donde había aparcado mi coche para fijarme en mi pegatina, y descubrí con gran pavor que ya tenía que haberla pasado, aunque apenas llevaba un mes de retraso. Todavía tuve suerte, porque teniendo en cuenta que se me había olvidado por completo, lo mismo podía haberme dado cuenta cuando llevase varios años caducada.

Pero, como ya he dicho, este año lo tenía muy presente. Iba con retraso porque me daba la gana, simplemente, no porque fuese un irresponsable cualquiera. De hecho, como que soy muy precavido, la semana previa a la ITV me pasé por el taller para que me hicieran una pequeña revisión, porque si vas a la fuckin' ITV y no la pasas, te toca pagarla igual, claro. Me dijeron que todo estaba bien, y fue entonces cuando me até los machos y ya pedí día y hora para la ITV: el lunes a las 10:30 AM, en la misma estación de inspección de hace dos años, la que tengo más cerca de mi casa. Como que no me acordaba muy bien de dónde estaba, consulté un plano. Me llamó la atención ver que estaba más cerca de lo que recordaba. De hecho, por un momento incluso pensé que estando tan cerca, podría ir a pie. Sí, claro, ir a pie a pasar la ITV. Son momentos de lucidez extrema que me dan a veces.

Documentación para pasar la ITV

 


Lo amarillo es la entrada de la estación de la ITV. Foto por gentileza de QDQ.
La cuestión es que a las 10:20 ya estaba ahí. Entro, detengo el vehículo en el largo túnel de entrada, detrás de otro coche, y me bajo con la documentación necesaria, porque lo primero que hay que hacer es dirigirse a una ventanilla que está al fondo, en una especie de oficina acristalada en cuyo interior hay tres o cuatro empleados dedicados a tareas administrativas. Me acerco y espero a que terminen de atender a otro hombre que está delante de mí. Cuando este hombre termina, ocupo su lugar y observo que se trata de la típica ventanilla con cristal antibalas reforzado con fragmentos de kriptonita. Sí, de ésas que te hablan a través de un micrónofo y pasas el dinero por una especie de conducto en la parte inferior. Esta clase de montaje forma parte de la humillación, por supuesto. Es una forma de presuponer que eres un criminal. Y presuponer eso en un banco, en una farmacia o en una joyería, es soportable; al fin y al cabo, están expuestos habitualmente a robos de dinero o mercancías con violencia e intimidación. Pero en una estación de inspección técnica de vehículos, me parece entre innecesario y absurdo. Supongamos que quiero dar el golpe de mi vida y, en vez de atracar el banco de España, decido asaltar un garaje de la ITV. ¿Cómo voy a escapar luego, si mi coche está atrapado en una cola de vehículos? Además, incluso huyendo a pie, tendría que atravesar todo el recorrido del control de gases, frenos, el foso... Sería peor que escapar por uno de esos circuitos que recorrían los concursantes de "Humor amarillo": el fracaso de mi huida estaría asegurado.
En resumen, que si te ponen esa ventanilla para delincuentes, es simplemente para que entiendas que allí eres un mierda y que no esperan nada bueno de ti. Me viene a la cabeza la típica película americana en la que un durísimo instructor machaca a los reclutas. Concretamente pienso en cierta escena de "La chaqueta metálica" adaptada para la ocasión. Aquí el tipo de la ventanilla me miraría con desprecio y, al ver que mi vehículo está matriculado en Barcelona, me diría con voz estridente y agresiva: "¡¡En Barcelona sólo hay dos cosas, vacas y maricones!! ¡¡¡Y no te veo los cuernos por ningún lado!!!".

Pero me había creído demasiado afortunado si pensaba que alguien me iba a prestar tanta atención, aunque fuera para insultarme. Estoy ahí, con los papeles en la mano, y el tipo de la ventanilla ni siquiera me mira a la cara. Espero mientras él mira hacia otro lado para conversar con una compañer